Las becas sagradas

Detrás del famoso fideicomiso aparecen los grupos de interés del PRD… ir al fondo representaría confrontar a duros con suavecitos.

El diputado Manuel Granados, líder del PRD en la ALDF, está de cabeza a causa de la gran chapuza disfrazada de fideicomiso para becas escolares, operada por la legislatura anterior.

El dichoso fondo de 250 millones creado por Alejandra Barrales y administrado por Adolfo Orive Bellinger, nunca debió existir. Para empezar, el invento ese fue una ocurrencia populista carente de fundamento jurídico; la ALDF no tiene atribuciones para crear algo así.

Pero eso es lo de menos.

El verdadero escándalo está en las habilidades mágicas para desaparecer tanta lana. A estas alturas del escándalo nadie sabe, nadie supo, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué extravió el dinero.

De 24 mil beneficiarios sólo se ha comprobado la existencia de dos mil 700. No hay contratos, padrones o base alguna para otorgar el apoyo. Ni siquiera hay manera de saber cómo fueron elegidos los estudiantes beneficiados con las becas.

Sí hay, en cambio, documentos falsificados, negativas de información e indicios de desfalco. Miguel Ángel Zamorano, Francisco Javier Navarrete y Javier García Olvera, encargados de mover el dinero del fideicomiso, son investigados… pero los tres cochinitos sólo son punta de una enredada madeja.

El diputado Granados confía en castigar a los responsable. Sí, pero el gran obstáculo para las indagatorias no está ni en el ocultamiento de información ni en la expedición de cheques y documentos fraudulentos. No. El verdadero embrollo está en la política.

Detrás del famoso fideicomiso aparecen los grupos de interés del PRD… ir al fondo representaría confrontar a duros con suavecitos.

–Pero, ¿dónde quedó la bolita? Revelar el misterio es el reto mayor.

PURGATORIO: Los diputados aprobaron el Presupuesto de Egresos; sumaron peras con manzanas, es decir, conciliaron tecnocracia hacendaria con política parlamentaria. La aprobación de las reglas para gastar los ingresos que recibirá el gobierno el año que viene, cierra la más importante de las funciones y atribuciones del Poder Legislativo. Pero entre jaloneos, insinuaciones, sospechas y cabildeos, el presupuesto nacional no puede ser sino consecuencia de la forma de recaudar. Si lo han logrado con precisión de relojero —como presumen— se debe al cambio de manos. Me explico. Si todo se manejara sólo con los criterios de Hacienda, la frialdad de los números chocarían con las protestas calientes. Ahora, los diputados desvelados podrán decir: en el principio fue el trabajo en comisiones, en el intermedio, la pausa futbolera del 5-1, a Dios gracias —diría el ateo—, y en la bruma madrugadora, el debate en el pleno. Si la reforma fiscal —al otro lado del espejo— quiso ser una forma de equilibrar la recaudación con justicia social; si la progresividad en el gravamen pretende hacer pagar más a quien más gana —y evade—, el presupuesto no podía ser algo diferente; había que guardar mucho dinero para las pensiones de los viejitos, el seguro de desempleo, los servicios educativos y sanitarios… y millones y millones de pesos necesarios para sostener el precario estado de la seguridad pública. ¿Misión imposible?.. ¡Podéis ir en paz, el año legislativo ha terminado!.. y El Buen Fin ha comenzado. Ya se sabe, ya se supo.

        Twitter: @JoseCardenas1

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