#Sindineronohayvoto
Si a la clase política realmente le preocupara la ruptura con la sociedad, cuidaría no hacer de la política un proceso de simulación institucional y enriquecimiento personal. En sentido contrario, con sus reformas muestran la capacidad de mentir, usar lenguajes oblicuos ...
Si a la clase política realmente le preocupara la ruptura con la sociedad, cuidaría no hacer de la política un proceso de simulación institucional y enriquecimiento personal. En sentido contrario, con sus reformas muestran la capacidad de mentir, usar lenguajes oblicuos o medias verdades sin fruncir el ceño ni dejo de vergüenza por el engaño público. El presupuesto para la operación del INE y partidos políticos para 2018 es el más alto de la historia y la promesa de la última reforma, lejos de reducir el costo de la democracia, la incrementa, mientras la ciudadanía observa inerme la impunidad de la corrupción de los presidentes y dirigentes de los partidos....
Sin dinero no hay voto. La competencia por el reparto del poder ha devenido en un negocio caro, y sin que además el modelo de financiamiento público cumpla el objetivo de evitar recursos privados, incluso de dinero ilícito. Tampoco promueve mayor eficacia de oposiciones combativas o partidos capaces de representar las causas ciudadanas. También, lejos de ello, la mayor fragmentación política, que llegó para quedarse, genera tensiones al interior de la partidocracia en la disputa por dinero para dádivas y uso de programas sociales que muevan clientelas a las urnas, como vimos en el Edomex.
El modelo de financiamiento y la fórmula para calcular las prerrogativas de los partidos elevará en 2018 el monto de los recursos para la operación del INE en 2018 hasta 18 mil 256 millones de pesos, 43% más que en 2012 en las pasadas elecciones presidenciales; mientras que la bolsa para los partidos, también lejos de reducirse, aumentará hasta casi siete mil millones de pesos, cerca de mil 500 millones más que hace seis años.
Las cifras echan por tierra la promesa de 2015 de reducir el costo de la democracia, como se dijo cuando se centralizaron funciones electorales en el INE que antes hacían los estados. Es cierto que el INE tiene más responsabilidades e implican mayores recursos, pero el balance general para el país es de encarecimiento del voto. Porque tampoco disminuyeron las prerrogativas para los partidos en los estados e, incluso, está el peligro de que la Corte invalide las iniciativas locales que recortan el financiamiento con la modificación de la fórmula para calcular su monto. La próxima semana, la SCJN podría revertir la iniciativa #SinVotoNoHayDinero aprobada en Jalisco, impugnada por NA, PVEM y Morena, que ahorraría 180 millones del financiamiento estatal para 2019.
El aumento de la desconfianza hacia los partidos ha seguido una línea paralela a la engorda de sus arcas, y de sus dirigentes. El modelo que pretendía garantizar igualdad en la competencia deriva en la defensa de su zona de confort y la distribución del poder en un club cerrado. En 2012 las presidenciales tuvieron casi 50% menos de presupuesto sin poner en riesgo su organización. Sin embargo, el PRI abortó la oportunidad de cambiar la fórmula de financiamiento y reducir las prerrogativas de último en el Congreso. La búsqueda de nuevas reglas de financiamiento se detuvo junto con la vuelta a la calma de las protestas por el aumento del precio de la gasolina de principios de año, a pesar de que persiste la molestia por presupuestos históricos y el alejamiento de la ciudadanía de los asuntos públicos.
Pero la pérdida de representatividad no preocupará a los partidos mientras no haya fuerzas antisistema que realmente los amenacen. Ni siquiera Morena cuestiona el financiamiento, aunque en el discurso quiera ocupar ese lugar del espectro político. Los partidos grandes incluso se dan el lujo de dejar ver las tensiones de las reglas de juego y la fragmentación con acusaciones entre ellas por rebases de topes de campaña, financiamiento ilegal o desviación de recursos a las campañas, mientras nadie amenace con un real castigo en el juego sucio y se sientan impunes.
