“Batallas en el desierto” de las reformas electorales
Las reformas electorales se han convertido en icono de la disociación de agenda de la clase política y los problemas que preocupan a la gente. Los cambios legislativos son siempre tentativas para encontrar soluciones concretas y factibles al conflicto cambiante y perpetuo ...
Las reformas electorales se han convertido en icono de la disociación de agenda de la clase política y los problemas que preocupan a la gente. Los cambios legislativos son siempre tentativas para encontrar soluciones concretas y factibles al conflicto cambiante y perpetuo de la convivencia. Pero en nuestro caso han derivado en arma arrojadiza de la competencia y la distribución del poder de parte, generalmente, del derrotado en la elección o de quien pretende restar o sacar ventaja. Las últimas han atacado condiciones de la lucha política, pero no han servido para detener el creciente malestar y vicios del nuevo desorden democrático.
Los partidos en el Senado se preparan para una nueva reforma que modifique las reglas para el acceso a medios de comunicación en campañas anticipadas y en elecciones. La equidad en la publicidad política forma parte de la agenda política desde los albores de la transición, pero desde la alternancia es una obsesión de partidos y candidatos. En 2008 se legisló un nuevo modelo de comunicación política en respuesta a las denuncias de fraude de López Obrador contra los medios tras perder los comicios de 2006. Apenas en la elección intermedia, el INE analizó retirar el registro al Verde por acusaciones de campaña anticipada en radio y tv, por las que recibió multas millonarias. Ahora el líder del PRI acusa a Ricardo Anaya y a López Obrador de “tramposos” por aparecer en spots con miras a la candidatura presidencial de 2018.
Su justificación es elocuente. El objetivo es parar la campaña anticipada que AMLO (aunque empezó hace décadas), y que ya aparece en 1.2 millones de spots, la mitad de lo que podría sumar antes de llegar a 2018. Aunque como muestra la experiencia, sean esas embestidas y ataques a los que deba su ascenso en las encuestas.
La concentración excesiva en los “efectos milagrosos” de la publicidad refleja la falta de confianza en ideas y propuestas de los propios partidos. El papel decisivo de las campañas en radio y tv se sobrevalora con bombardeos de millones de spots que acaban por inocular al electorado y alejarlo del debate púbico. El avance de Morena en su primera aparición electoral hasta el cuarto lugar o el triunfo de El Bronco en Nuevo León con escuálidas campañas “aéreas” indican que las elecciones se ganan con algo más que pauta publicitaria. En los últimos 15 años, el presupuesto de las campañas ha subido más de 50% para los partidos mayoritarios, pero la votación en conjunto hacia ellos se ha desplomado en más de 34%, aunque la mayor parte de sus recursos los destinan a medios.
En ese mismo lapso, la desafección política crece en medio de oídos sordos, por ejemplo, ante el reclamo de reducir el monto de financiamiento que sigue creciendo vía prerrogativas en los estados. La contrapartida del PAN para acceder a la nueva reforma con el PRI es la segunda vuelta electoral, otra vez un asunto que atañe a la distribución del poder. En la agenda no figuran reclamos de organizaciones civiles de bajar el dinero a los partidos, a pesar de recortes al gasto público y los tiempos de “austeridad”.
Precisamente, el mayor fracaso del modelo de comunicación que hoy se pretende reformar es la promesa incumplida de detener el aumento de las prerrogativas, al reducirse ese gasto en las campañas por el uso de tiempos oficiales en radio y tv. Tampoco sirvió para mejorar el debate y en cambio dejó una industria “armamentista de spots” que, en general, sirve para mantener “batallas en el desierto” en el monólogo de los partidos e inocular a los electores de los temas políticos. Como se recordará, impedir que el dinero decidiera el voto y elevar la calidad del debate fueron los dos objetivos del modelo de comunicación, aunque se haya extraviado en la “guerra de spots” que dominan a las campañas.
