Carpinteyro: las trampas del ego

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Jorge Fernández Menéndez 26/06/2014 00:56
Carpinteyro: las trampas del ego

A Purificación Carpinteyro la alcanzó su destino. Es la exsubsecretaria de Comunicaciones y Transportes, la misma que se encargó de filtrar grabaciones obtenidas en forma ilegal de quien era entonces su jefe, Luis Téllez; la que, del equipo calderonista, se fue con López Obrador y se convirtió en una de sus legisladoras más cercanas.

Pero los negocios son eso, negocios. Y Carpinteyro siempre ha sido una mujer que ha trabajado en ese ámbito. Ahora, una llamada exhibe a la legisladora haciendo negocios con un empresario al que le dice que se ha sacado la lotería con la Reforma de Telecomunicaciones y, al mismo tiempo, que tiene una cita con funcionarios federales para tratar de sacarles dinero para sus proyectos.

Ayer declaraba Carpinteyro que no pedirá licencia, que no tiene conflicto alguno de intereses y que tampoco se va a excusar de participar en el proceso legislativo. Si no hay un impedimento legal, puede hacerlo, pero sin duda la grabación la deslegitima. En los hechos, habrá que preguntarse qué relación tendrá lo que la propia Carpinteyro está negociando en las leyes secundarias del sector con la lotería que se sacó, según sus propios dichos. Lo cierto es que, antes de que se conozca la legislación, antes de que se vote en comisiones, es lógico que la diputada conozca hacia dónde van esos dictámenes, pero resulta evidentemente ilegal (o por lo menos poco ético) estar haciendo ya negocios con ellos. Dice Carpinteyro que hay otros legisladores y funcionarios que sí tienen conflictos de intereses, y hace apenas unos días, por ejemplo, el PRD exigió que se separara del debate legislativo (en el que, por definición, no participa) al secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, porque tenía participación accionaria en unas gasolineras. Pero nadie ha encontrado o escuchado a Coldwell o a cualquier legislador proponiendo hacer negocios, en forma abierta, con una legislación de la que tiene información, de la que participa en su elaboración y que aún no se ha votado.

La legisladora no se irá. Su ego no se lo permite. Su propio concepto de la integridad, de tan amplio espectro cuando se trata de ella misma, tampoco. Habrá que ver qué tanta es su influencia en su propio grupo legislativo. Lo cierto es que el papel que ha cumplido en el pasado, acercando a muchos de esos legisladores con los grupos de presión en los que participa, será algo que, luego de esta llamada, estará en la mira.

Los Arellano y las FARC

Una relación que podría explicar el peso que tuvo el cártel de los Arellano en nuestro país y el interés que generó en Estados Unidos es la que mantuvieron durante muchos años con la guerrilla colombiana de las FARC. Esta relación combinó la peor sospecha prevaleciente sobre la politización del narcotráfico en México y su penetración en la principal organización guerrillera no sólo de Colombia sino de toda América.

Un médico colombiano, Carlos Charry Guzmán, llegó el 9 de agosto de 2002 a México. Este hombre era propietario de una clínica en San Vicente del Caguán, centro de la guerrilla y lugar donde se realizaban las negociaciones gobierno-FARC. El día 28 fue detenido por la fiscalía antidrogas, que en ese entonces encabezaba Mariano Herrán Salvatti. Poco antes había sido detenido en Tijuana un hombre apodado Giovanni, considerado el reemplazante de El Mayel, Ismael Higuera, en la estructura operativa del cártel de los Arellano Félix. Ambos se habían reunido en los días anteriores para negociar el intercambio de armas por drogas.

Según esta investigación, Carlos Charry había llegado a México enviado por uno de los principales dirigentes (y de los más duros) de las FARC, Jorge Briceño, apodado El Mono Jojoy, para organizar ese intercambio de drogas por armas. Como carta de presentación, Charry traía un disco láser en el cual se le veía en San Vicente, acompañado de Mono Jojoy. El enlace para la relación Tijuana-FARC era el senador colombiano Vicente Blel Saad. Además, en la documentación incautada a Ismael El Mayel Higuera (al momento de ser detenido el jefe operativo del cártel de Tijuana, estaba acompañado por dos mujeres colombianas, que fueron seguidas desde su llegada a México y que fueron las que llevaron a descubrir su paradero en Ensenada), se descubrió que la relación con Charry se mantenía desde hacía varios años. Investigaciones posteriores a su detención permitieron conocer que, desde 1998, las visitas de Charry a México eran frecuentes

Con esa información se siguió a Charry desde su llegada a México y se detectaron por lo menos tres encuentros del médico colombiano con Giovanni y otros hombres del cártel de Tijuana. Incluso el médico visitó en la cárcel de alta seguridad de Tijuana al propio Mayel. Días después fue detenido. ¿Quién le entregaba las armas? Un comandante de la entonces policía federal de caminos. La trama negra en todo su esplendor.

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