Mireles: el narco, Godoy, el amor

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Jorge Fernández Menéndez 12/05/2014 01:39
Mireles: el narco, Godoy, el amor

José Manuel Mireles está siendo investigado por el asesinato de cinco miembros de las autodefensas con los que tenía diferencias, muertes ocurridas en el municipio de Lázaro Cárdenas. Se asegura que existen testimonios y fotos sobre los hechos, similares a los que han llevado a la cárcel a Hipólito Mora, otro de los líderes de las autodefensas.

Mireles, que ha acusado de estar en el narcotráfico a muchos de los dirigentes de las autodefensas, que el sábado se convirtieron en policía rural para cuidar sus comunidades, es el único de ellos que efectivamente fue narcotraficante: según una amplia investigación de Excélsior, publicada el pasado 17 de enero, Mireles fue arrestado el 8 de noviembre de 1988 con 86 kilos de mariguana empaquetada en su propia casa, en 10 costales, junto con todo un grupo que estaba haciendo envíos de una tonelada y media de mariguana. Fue procesado y recibió una sentencia de siete años y tres meses de cárcel, sólo cumplió tres años y ocho meses de prisión, por buena conducta. Cuando dejó la prisión de Uruapan, se fue a Estados Unidos, allí estuvo otros cuatro años en la cárcel, también por temas relacionados con drogas, y al salir se avecindó en la pequeña ciudad de Modesto, California, donde formó una ONG, Casa Michoacana.

Regresó a Michoacán y quiso ser candidato del PRI y no lo logró, pero sí fue candidato plurinominal a senador por el PRD en 2006, impulsado por Leonel Godoy, pero como no llegó a ocupar una plaza, se fue a  Alternativa, dirigida entonces por Alberto Begné. Mireles fue inscrito como candidato de mayoría relativa, propietario, en el distrito XXI con cabecera en Coalcomán, en fórmula con Ana Delia Valencia Chávez, su esposa, para las elecciones locales. No ganó ninguna de esas elecciones, pero Mireles entró a la nómina del gobierno estatal de Leonel Godoy, como asesor de asuntos internacionales de la Secretaría de Salud, en donde estuvo hasta 2011, cuando concluyó esa administración.

Unos meses después, apareció encabezando una fracción de las autodefensas, asegurando que había gastado siete millones de pesos para comprar armas, nunca aclaró de dónde había sacado esa cantidad de dinero, pero apareció con un protagonismo que se frustró cuando en enero tuvo un accidente de aviación que casi le cuesta la vida. Paradójicamente, fue cuidado, curado y protegido en instalaciones militares, pero su salida de escena durante muchas semanas permitió que se conocieran y fueran públicos otros líderes de ese movimiento que participaron activamente en las labores en contra de Los Templarios, una actividad en la que Mireles prácticamente no participó porque, cuando se reintegró al movimiento, luego de su convalecencia, buena parte de la labor emprendida por el comisionado federal con los otros liderazgos de las autodefensas ya había concluido.

La relación de Mireles con los líderes de esos grupos nunca volvió a ser buena. Luego de su segunda destitución como vocero, de sus acusaciones sobre sus excompañeros y de anunciar la creación de un hipotético movimiento nacional de autodefensas, lo nuevo que sabemos de Mireles es que “está enamorado”, que acaba de dejar a su esposa (ahora dice que porque ella simpatizaba con Los Templarios), con la que había vivido 27 años, por una jovencita de 18 años, o sea, 40 años menor que él. Su historia de amor Mireles la cuenta ayer en El Universal.

Pero, pese a todo, para cierta izquierda y para algunos intelectuales, la mayoría de los cuales no han puesto jamás un pie en Michoacán, Mireles se ha convertido en ídolo, en una suerte de Marcos región 4, sólo porque en las últimas semanas ha rechazado los acuerdos de las demás autodefensas de convertirse, como comenzó a ocurrir desde el sábado pasado, en policías rurales, que son parte de las fuerzas del estado para proteger, en el marco de la legalidad, a sus propias comunidades.

Los mismos que hasta hace unos pocos meses decían que al trabajar con las autodefensas se violaba la ley y se creaban grupos paramilitares, son los que ahora rechazan que esas autodefensas se institucionalicen y aplauden a un personaje con una historia absolutamente turbia detrás.

Mireles fue narcotraficante en México y en Estados Unidos. Quiso ser candidato y lo intentó en el PRI, el PRD y Alternativa, con unos pocos meses de diferencia, pero siempre trabajó y cobró en el gobierno de Leonel Godoy, hasta el último día del mismo en 2011, o sea que fue parte de esa administración que tan condescendiente fue con La Familia y Los Templarios; fue destituido dos veces por las autodefensas; se enamora de una casi niña y ahora hay quienes nos lo quieren poner como referente de rectitud, principios, autonomía, independencia y lucha contra el narcotráfico. Mireles podría decir, como Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros”.

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