Focos rojos: CNTE y Edomex

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Jorge Fernández Menéndez 25/03/2014 01:33
Focos rojos: CNTE y Edomex

Sin duda la economía es una preocupación central de las familias mexicanas. La economía no está creciendo como debiera, ni se siente en los bolsillos de la gente mejora alguna. Sin embargo, la economía tendrá que mejorar, sobre todo, una vez que terminen de ser aprobadas las leyes secundarias en materia energética y de telecomunicaciones, y cuando se logre echar a andar el programa de infraestructura anunciado por la administración federal.

Pero hay otros temas que pueden hacer empantanar la gobernabilidad del país. Pocas cosas deberían ser más preocupantes que lo que sucede en los municipios conurbados del Estado de México en materia de seguridad y la actitud política de la CNTE en varias entidades del país.

En los municipios conurbados del Edomex, la situación de seguridad es crítica. El gobernador Eruviel Ávila ha dicho que se trata de una escalada “temporal” de violencia pero, desgraciadamente, no es así: hace ya mucho tiempo que esa “escalada” continúa, crece y no parece haber con qué detenerla. El desencuentro (o desinterés) de los presidentes municipales con el gobierno estatal es evidente. Una verdadera escalada de violencia en las puertas de la capital, en una zona con más de diez millones de habitantes, en el estado natal del Presidente de la República, debería ser inaceptable y hacia allí se tendrían que canalizar muchos más esfuerzos que hasta ahora. Pero si no se reacciona con mucha rapidez, el incendio, en una pradera seca por la situación social y económica, puede avanzar mucho más rápido que los intentos de apagarlo.

El otro factor desestabilizador es la Coordinadora. La semana pasada, al mismo tiempo, bloquearon la Autopista del Sol, a la altura de Chilpancingo, bloquearon la autopista que conecta Veracruz con Tabasco, distintas rutas en Michoacán y realizaron bloqueos en Morelia. En Oaxaca, vandalizaron durante días: robaron camiones, gasolineras, celulares, ocuparon un día un centro comercial, al día siguiente, la central de camiones, al otro, la carretera México-Oaxaca e instalaciones gubernamentales, hasta que intervino la policía, los dispersó y detuvo a 165 manifestantes. A los tres días, todos estaban en libertad. En los otros estados (Michoacán, Guerrero, Veracruz), la fuerza pública no actuó en absoluto.

En algunos estados de la República, la Reforma Educativa es letra muerta y, ahora que comienza la negociación salarial con el magisterio, la situación empeorará. Pero ese no es el mayor desafío de la Coordinadora: el verdadero es que su agenda hace ya demasiado tiempo que trascendió lo sindical y lo educativo y se acerca cada vez más a ser un movimiento desestabilizador, donde la agenda de negociación se agota ante su propia cerrazón.

Los ejemplos son innumerables, pero ninguno ejemplifica mejor la situación que su insistencia en que se deje en libertad a los secuestradores de niños detenidos hace un año en Oaxaca. Podrán ser algunos de ellos líderes sindicales, pero sin duda son también secuestradores, delincuentes, asesinos; su participación en varios secuestros está plenamente acreditada. ¿Con qué cara una organización sindical puede exigir la libertad de estos personajes? El punto es que no termina de quedar en claro si secuestraban para sí mismos o para campañas políticas y sindicales. Y todas las pruebas se inclinan en este último sentido. Por supuesto que no todos los integrantes de la CNTE están en esa lógica, pero en su dirigencia y en muchas de sus áreas de operación, se han asentado grupos, corrientes, que trabajan sobre una agenda política y desestabilizadora, a estas alturas, difícil de ocultar. Y por lo pronto, también difícil de erradicar, con gobiernos locales que se sienten o son débiles y un gobierno federal que ni termina de tener confianza en ellos ni se decide a actuar con fuerzas federales.

25 años de Razones

La fecha fue el miércoles pasado, pero la agenda fue más intensa que el espacio de rememoración. Hace 25 años, el 19 de marzo de 1989, se publicó por primera vez la columna Razones. Fue en el periódico Unomásuno, dirigido entonces por Luis Gutiérrez. Desde años atrás, desde 1985, con Manuel Becerra Acosta, además de cumplir otras tareas, publicaba un artículo editorial cada semana, pero fue Luis quien generosamente me dio la dirección del suplemento político Página Uno y la posibilidad de hacer una columna, Razones, dos veces por semana. Años después, en un relativamente corto paso por El Nacional, Pablo Hiriart, entonces su director, me abrió la oportunidad de convertir esta columna en diaria. Y así se ha seguido publicando seis años en El Financiero, luego en Milenio y, desde 2006, en esta casa Excélsior, gracias a la generosidad de sus propietarios, directores y editores. La lista de agradecimientos personales y profesionales es enorme, pero no se compara con el que tengo con usted, querido lector, por haberme acompañado durante este cuarto de siglo. Y espero que sea por muchos años más. Gracias.

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