No hay, no hubo, dos Aburto

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Jorge Fernández Menéndez 21/03/2014 01:44
No hay, no hubo, dos Aburto

El domingo se cumplen 20 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio y el tema, como ocurre con todo crimen político que no ha sido bien resuelto, vuelve a generar todo tipo de suspicacias y a revivir teorías de la conspiración que fueron el huevo de la serpiente que derivó en esa tragedia mayor que fue la “investigación” de Pablo Chapa Bezanilla sobre el asesinato, una investigación tan desastrosa que impidió esclarecer, para siempre, lo realmente sucedido.

Pero en todo ese marco de escepticismo y teoría de la conspiración pocas cosas han terminado siendo más descabelladas que la versión de los dos, tres o cuatro Aburto que lanzó Chapa y se ha manejado a lo largo de 20 años. Resulta incomprensible que ahora se quiera volver a presentar esa teoría. Ningún periodista ha entrevistado a Aburto sobre su crimen. El único que lo ha visto y platicado con él, fue nuestro muy querido Jesús Blancornelas, ya fallecido. Pero ahí está el testimonio de Aburto ante el único fiscal que llevó una investigación seria sobre el caso Colosio, Luis Raúl  González Pérez. Este es el relato escrito de Aburto sobre cómo fue el crimen, con su propia ortografía y sintaxis.

“Cuando iva saliendo de la empresa de mi trabajo, ohi al guardia que leía un períodico que iva aver un mitin en la col. Lomas Taurinas con un Sr. Colocio el 23 de marzo. Avordé el transporte de la empresa sin darle importancia a lo que habia alcansado a escuchar del guardia de seguridad. El transporte llego al centro de la ciudad y ahi me pasé para comer en una torteria . Y comi una torta, por una calle que creo se llama constitucion.

“Pense ir a otra parte y me acorde de lo que avia leido el guardia. Pero no me acordaba del nombre de la colonia. Pense ir por que no sabia lo que era un mitin. Porque jamas habia estado en un mitin. Vi un camion azul con una franja blanca que desia en el parabrisas. L. Taurinas. Entonces me acorde que esa era la colonia y le ise la parada…

“A lo lejos se veia una multitud muy grande de jente reunida, segui caminando, y por el camino pude ver a barios hombres armados y que tenian a la vista las armas,

“Segui caminando asta ponerme frente a una como casa de dos pisos, por el lado donde estaban unos arbolitos y me acerque asta la jente ultima. Fue cuando el Lic. Colocio dijo unas cuantas palabras, y se bajo del lugar donde estaba, y empesaron a aplaudir y a caminar la jente. Pense quedarme parado en el mismo lugar pero la jente empeso a empujar, entonces me di la buelta para irme por que pense que ya habia terminado el mitin. La jente empeso a empujar, a darse pisotones, manotasos, codasos y tropesones por las condiciones del camino. Traté de salirme a mi derecha pero la jente estaba muy concentrada, y me impidio el paso. En eso me empugan de nuevo y me pegan en la pistola.

“La traia del lado derecho de la sintura y casi me tiran la pistola. Entonces la saco para meterla a la bolsa de mi chamarra derecha. La saqué con la mano derecha. Me calaba mucho la bola de la pistola donde van las balas porque el pantalon que traia me quedaba muy apretado de la sintura. Desde que sali de mi trabajo ahi traia el arma por eso. La saqué para que no se me callera y no me siguiera calando.

“Entonces trato de taparme con la jente para poder guardarla. Volteo a mi isquierda y despues a la derecha para ver si aora sí puedo salirme. Pero devido al espacio que habia no podia porque se miraria mas la pistola. Entonces pienso ponerla en la sintura por enfrente del pantalon, pero no quise por que despues me calaria
mas y talvez no me dejaria caminar.

“Me ago asia mi costado isquierdo tapando la pistola con mi cuerpo para cuando me tapara con la jente de la isquierda poder meter la pistola a la bolsa derecha de la chamarra. Alcanzo a mirar que el Lic. Colocio con la mano isquierda desplasa a una señora de lentes en la cabesa y que parecia traia unos papeles en la mano.

“Tropieso lebemente logrando mantener el equilibrio, abriendo un poco mis pies, el derecho adelante y el isquierdo atras y alcanso a jirar asia mi isquierda. En eso siento un puntapie en mi pantorrilla derecha y also la mano derecha para apollarme de alguna persona, sin acordarme que traia la pistola en la mano. Y es cuando se activa el arma devido al puntapie en la pantorrilla y a que se contraen mis musculos y nervios devido al dolor del golpe. Se olle un disparo tan fuerte que quedo aturdido y siento un mobimiento muy fuerte en mi mano derecha al oirse el disparo. Y no veo nada, no pudiendome dar cuenta asta esos momentos que era lo que avia pasado. Yo iva callendo devido a que perdi el equilibrio por el golpe en la pantorrilla, y en eso siento que alguien me arrebata el arma y caigo sentado, y alguien cae sobre mi.”

El relato es inverosímil sobre todo comparado con el video que muestra los hechos. Pero ahí está el testimonio de Aburto, el hombre que mató a Colosio. Sería absurdo, si no fuera trágico, querer reinventar ahora la teoría de
los varios Aburto sólo para lograr la liberación de un criminal.

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