¿Cómo reemplazar a Mondragón?

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Jorge Fernández Menéndez 18/03/2014 00:46
¿Cómo reemplazar a Mondragón?

No sé, no se ha proporcionado información de fondo como para conocer las razones por las cuales el doctor Manuel Mondragón y Kalb dejará el día de hoy la responsabilidad de comisionado Nacional de Seguridad. De lo que no cabe duda es que Mondragón dejará huella de su paso por esa comisión: la de un hombre confiable, cercano a la ciudadanía e indudablemente honesto, bronco (¿alguien espera tener en esa posición a un personaje cool?), pero con una capacidad de generar y otorgar afecto casi imposible de encontrar en el mundo político actual.

Creo que una de las causas de su salida, más allá de aciertos y errores, que los hubo, estriba en una forma de hacer las cosas que no coincidía, en términos operativos, con un equipo gubernamental que en promedio tiene casi la mitad de edad del doctor Mondragón y en la propia concepción de su responsabilidad. Decía el doctor Mondragón, y estaba muy orgulloso de ello, que luego de Miguel Ángel Osorio Chong en Gobernación y de Luis Videgaray en Hacienda, el suyo fue el tercer nombramiento que propuso, en privado, el presidente Peña, poco antes de iniciar su mandato. Y que esa muestra de confianza fue la que lo llevó a dejar la propuesta que le había adelantado Miguel Ángel Mancera, de continuar en la Secretaría de Seguridad Pública del DF, posición por la que más será recordado Mondragón, entre otras cosas, porque aún no se vuelven a obtener los resultados que generó desde ese cargo en la pasada administración capitalina.

Porque Mondragón siempre fue un hombre protagónico pero respetuoso de la verticalidad del poder: médico, cardiólogo, militar, deportista, funcionario público en distintas carteras y un muy buen jefe policial, Mondragón le dejará al presidente Peña y al secretario Osorio una tarea difícil: designar un comisionado de Seguridad (esa figura institucional que no termina de tener claro sus espacios de responsabilidad, sea quien sea el que esté a su cargo) que sea confiable para la ciudadanía y eficiente para la institución y sus jefes.

No es un problema de nombres (aunque evidentemente sí, también lo es) el que se debe resolver, sino de claridad en el espacio y el mando institucional. Fue un acierto regresar las áreas de seguridad a Gobernación para darle a esa tarea un paraguas político imprescindible para cumplir su labor. Un buen jefe de policía no tiene por qué ser un buen político. Porque tampoco es sencillo encontrar un político con carisma y con verdadera capacidad de dirección policial como lo es Mondragón. Pero lo cierto es que no se puede tener en la comisión a alguien que, más allá de sus intenciones, termine voluntaria o involuntariamente compitiendo con el secretario de Gobernación, aunque sea en ese ámbito. En realidad, hubiera sido mejor seguir inscribiendo a las áreas de seguridad como lo fueron hasta el gobierno de Ernesto Zedillo, como una poderosa subsecretaría con un amplio margen de autonomía, de la que dependían desde la entonces incipiente Policía Federal hasta el Cisen.

Evaluando esos perfiles, se tendrá que designar al sucesor de Mondragón. Una opción es asumir que la comisión es en realidad la Policía Federal y simplemente designar en esa posición a su actual jefe, Enrique Galindo, un hombre eficiente, con bajo perfil pero con talento político. Otra es mantener las cosas como ahora y buscar un operador político con conocimiento del sector. Creo que eso es lo que se esperaba de Alfredo Castillo en unos meses más, pero hoy resultaría muy complicado que se decida moverlo de sus responsabilidades en Michoacán. Tampoco veo que se apueste por mover a Eugenio Ímaz de un Cisen en plena reconstrucción, salvo que se decida incorporar ese centro a la comisión. Otro hombre que ha estado en esas tareas durante años es Monte Alejandro Rubido García, actual secretario del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Algunos hablan de un militar y me imagino que entonces debe sonreír Wilfrido Robledo, que muchas veces ha querido regresar a esa responsabilidad. Mucho menos probable debería ser que llegue a la comisión un político profesional que quiera hacer carrera desde ahí, que es lo que menos se necesitaría.

Rudy Giuliani se llevó la popularidad como alcalde de Nueva York cuando recuperó la seguridad de esa ciudad, pero hay que recordar que el trabajo lo hizo, sobre todo, William Bratton, su entonces jefe de policía, cargo al que ha regresado apenas este año. Lo más parecido a un Bratton es lo que necesitamos en la Comisión Nacional de Seguridad.

Espero, muy sinceramente, que el doctor Manuel Mondragón y Kalb siga en activo, que siga siendo una figura de Estado presente, que realmente participe en el diseño de estrategias de seguridad, como se anunció, que sigamos teniendo en el ámbito público un hombre de su generosidad, don de gente y confiabilidad. La sociedad, la gente, necesita ver y reconocerse en funcionarios de seguridad honestos y cercanos a ella. Hay figuras que son singulares, Mondragón lo es.

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