Y las telecomunicaciones, en manos del Congreso

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Jorge Fernández Menéndez 11/03/2014 01:00
Y las telecomunicaciones, en manos del Congreso

Las resoluciones del Instituto Federal de Telecomunicaciones dadas a conocer el viernes tienen una serie de aspectos positivos indudables aunque siguen dejando un espacio de incertidumbre respecto a los temas de preponderancia, haciendo diferencias evidentes entre Televisa y Telmex, entre la empresa preponderante en radiodifusión y el gigante de las telecomunicaciones.

Ayer se preguntaba Leo Zuckermann a quién beneficiaban las resoluciones del IFT, y tenía razón al asegurar que benefician más a la empresa de Carlos Slim que a la de Azcárraga. Por una sencilla razón: mientras que para las televisoras las medidas son muy estrictas y vinculantes, en un mercado mucho más disputado y donde la calificación de preponderancia depende mucho más de las diferentes variables a considerar, en el de las telecomunicaciones esa condición es un efecto de mercado: se determina no por ratings o comercialización, sino por usuarios efectivos, en un mercado evidentemente más grande que el de la televisión y con muchas mayores perspectivas de expansión.

En la resolución, existen carencias que son claves para comprender el espacio que dejaron sin llenar los comisionados del nuevo Instituto. El más importante es el que se conoce popularmente como el de la última milla y que técnicamente se denomina como el tráfico on net y off net, que no es otra cosa que los costos de la interconexión que hacen otras empresas vía las redes de Telmex y Telcel y se resume en algo muy sencillo: cuánto se cobra, si es que se cobra, a otras empresas por utilizar la red de la empresa que tiene más de 80% del mercado y controla para sí misma esas redes. Para cualquier competidor es imposible acceder en términos competitivos a esa red, porque los costos se disparan inmediatamente. Se puede argumentar que esa red fue comprada en su momento por Telmex, pero más de 20 años después esos costos se han más que descontado y mantener el monopolio en esas redes castiga la competitividad y por ende los costos para la gente y las empresas. Ese es el punto nodal del mercado de las telecomunicaciones y allí la resolución del IFT peca de ligereza al no establecer con claridad la forma en que se fijarán esas tarifas y normas.

Al mismo tiempo, no pone restricción alguna para que Telmex, con sus recursos y redes, pueda incursionar en el mercado de la radiodifusión en distintos capítulos del mismo, incluyendo la televisión de paga. Y ello se hace más evidente aun cuando se nos recuerda, ayer mismo, que no existe restricción legal alguna para que una misma empresa pueda hacerse de la licitación en ciernes con las dos empresas de televisión abierta que se licitarán en los próximos meses.

En realidad lo que hicieron los comisionados del IFT fue dejarle el problema a los legisladores. Si la intención política era que el Instituto resolviera sobre esos temas para que esa resolución se reflejara en las leyes secundarias, en realidad lo que ahora tendrá que ocurrir es que estos temas, sobre todo el de la interconexión deberán ser resuelto por el congreso en las leyes secundarias para no volver a dejar abierto el principal capítulo en términos de competitividad en el mercado de las telecomunicaciones. En estos temas, el IFT resulta evidente que no quiso ir con una decisión de fondo que quedará ahora en manos de los legisladores. Y éstos no deberían eludirla, porque si no buena parte de lo legislado en materia constitucional perdería sentido. Ahí está el secreto de la competencia y la competitividad en el sector, más aún si no se ponen restricciones claras para la participación de una empresa hegemónica en el sector de telecomunicaciones en la radiodifusión o sea en la televisión, abierta o de paga.Todo esto es más relevante porque al mismo tiempo, la resolución del IFT especifica que ninguna de las empresas declaradas como preponderantes deberá desincorporar activos, o sea deshacerse de parte de sus empresas para hacer más competitivo el mercado, como ocurrió en su momento, por ejemplo, con la principal empresa telefónica de Estados Unidos que se tuvo que dividir en cinco empresas o como se sancionó al grupo Clarín en Argentina, para que se dividiera también en varias empresas diferentes y desincorporar alguna de sus partes. Me parece correcta la decisión adoptada, pero por eso, en el tema de la interconexión, entre otros, la posición del IFT debería haber sido mucho más firme.

Cadáveres

La gran diferencia entre el caso de Nazario Moreno, dado por muerto en diciembre de 2010 con el de Heriberto Lazcano, es el cadáver. En el caso de Moreno su cuerpo nunca estuvo en manos de las autoridades, lo que permitió el engaño del grupo criminal. En el del líder de Los Zetas, el cuerpo estuvo en manos de las autoridades que aseguran que hicieron todos los exámenes periciales para asegurar su identidad, lo que no cambia con el hecho de que luego se robaran el cadáver.

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