La toma de Apatzingán

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Jorge Fernández Menéndez 10/02/2014 01:54
La toma de Apatzingán

La toma de Apatzingán, realizada este fin de semana por fuerzas federales que acompañaron a un contingente de más de un centenar de autodefensas, reconvertidos en días pasados en guardias rurales, es la mejor demostración de cómo está operando la estrategia gubernamental para recuperar la seguridad en la zona.

Habrá que esperar para ver sus resultados finales, pero resulta evidente que las autodefensas se han convertido en el instrumento gubernamental para restablecer el control en las ciudades y comunidades de Tierra Caliente, mientras las fuerzas federales, sean militares o policías federales, actúan en contra de los grupos criminales, en particular, de Los Templarios. En los hechos, el único centro urbano de toda la zona de influencia templaria que estaría por ocupar sería, luego de Apatzingán, la ciudad de Uruapan. Y la misma se encuentra, en los hechos, prácticamente rodeada, por municipios y comunidades ocupadas por autodefensas y/o fuerzas federales.

Si bien se han sucedido detenciones de personajes que se dice son cercanos u operadores de Los Templarios (ayer en Apatzingán habrían sido detenidos cerca de 100, incluyendo un hermano de Enrique Plancarte), lo cierto es que habrá que ver cómo responde esa organización y si tiene capacidad de hacerlo. El sábado, cuando las autodefensas ocuparon Apatzingán, por radio se hicieron amenazas de que se detonarían explosivos en la ciudad, pero el hecho es que no ocurrió nada.

Aun sin información oficial concreta, todo indica que lo que se está haciendo es desmembrar toda la estructura de mandos medios y operativa de estos grupos (algo que ya se intentó en el pasado), al mismo tiempo que se mantiene el control de las comunidades para evitar su regeneración, la reincorporación de operadores, sea por la cooptación o por la fuerza. Si se rompe esa parte de la operación, se rompe también la cadena de mando y los líderes quedan aislados y son, por ende, más susceptibles a ser capturados. Esta es la lógica que parece estar primando en las operaciones en Tierra Caliente y, en ese capítulo, parecen estar teniendo éxito.

Precisamente por eso es tan urgente la implementación de las otras políticas, en primer lugar, el amplio programa que anunció el presidente Peña la semana pasada, cuyos recursos, sean nuevos o previamente presupuestados, lo cierto es que en su mayoría no terminan de llegar al estado. Lo que está funcionando y bien en ese terreno es el programa de política social que lanzó hace dos semanas Rosario Robles, que ya ha comenzado a llegar a las comunidades, pero necesita ser acompañado por las obras y estrategias públicas anunciadas.

En este sentido, el problema es quién implementará las obras: todo parece indicar que será directamente el gobierno federal, tomando en cuenta que muchas autoridades locales no parecen ser confiables para las autoridades, lo que incluye a cuadros locales del PRI, el PRD y el PAN. Y es recíproco: esos cuadros locales, en forma silenciosa y a veces no tanto, intentan boicotear esas estrategias y sobre todo golpear al comisionado Alfredo Castillo. Pero no se ve que en el gobierno federal esas provocaciones tengan eco: al contrario, los exhiben cada día más.

Un ejemplo de ello lo tenemos en los municipios “recuperados” por autodefensas. En algunos casos, sus presidentes municipales, acusados de relaciones con Los Templarios han estado “despachando” desde fuera de sus municipios o sus cabeceras municipales. En otros casos, literalmente han sido desplazados de la función de gobierno, algunos parecen estar simplemente escondidos. ¿Qué pasará en estos días en Apatzingán? Porque estamos hablando de una ciudad importante, cuyo presidente municipal, Uriel Chávez Mendoza, ha sido reiteradamente acusado por los dirigentes de las autodefensas de tener relación con Los Templarios, lo mismo que la ahora senadora con licencia Iris Vianey Mendoza (que pese a lo que haya declarado, conserva el fuero, porque el mismo no se pierde al solicitar licencia). Ambos niegan esas relaciones. Los grupos que llegaron ayer a Apatzingán dijeron que en las próximas horas declararán al mismo “municipio libre”. ¿Seguirá su alcalde en funciones?

Política social y limpieza política deben ser las otras dos patas, junto con la hasta ahora exitosa política de seguridad implementada. Porque ninguna silla se sostiene con una sola pata.

Por cierto, ¿se estarán tomando las precauciones adecuadas en el Estado de México? Porque el espacio de retirada natural para Los Templarios es el Edomex. Ya están allí, pero en la medida en que se consolide el control de Michoacán esa presencia será más evidente. Tan evidente como el actual aumento de la criminalidad en el estado. Un ejemplo: los 19 detenidos en Michoacán y el Estado de México, acusados de los incendios de las tiendas Oxxo en el propio Edomex y en Hidalgo.

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