Peña, Castillo, destinos entrelazados

COMPARTIR 
Jorge Fernández Menéndez 17/01/2014 01:04
Peña, Castillo, destinos entrelazados

Escribió Willian Shakespeare y luego se lo han apropiado desde Schopenhauer hasta Stalin que “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”. El destino ha puesto en el camino de Enrique Peña Nieto, en muchas circunstancia, a Alfredo Castillo Cervantes. En varios momentos claves para la carrera del actual Presidente, Castillo ha terminado siendo operador o responsable de sacar adelante situaciones complejas, difíciles.

Tengo entendido que la relación de Castillo con Peña Nieto se dio a partir del general Rafael Macedo de la Concha cuando éste era procurador General de la República. También que fue parte de esa relación el actual embajador de México en  Estados Unidos, Eduardo Medina Mora, que ayudó a Peña a construir sus áreas de seguridad cuando éste iniciaba su administración en el Estado de México. Lo cierto es que si hubo un momento en que la precandidatura presidencial de Peña Nieto estuvo en peligro fue cuando se dio el caso Paulette. El procurador Alberto Bazbaz fue sobrepasado, política y mediáticamente por el caso y tuvo que entrar en su reemplazo Castillo Cervantes. En ese tránsito se encontraron los restos de Paulette y con muchos esfuerzos el escándalo se fue apagando. Pero algo debe haber hecho bien Castillo porque se quedó como procurador y al iniciar la campaña Peña Nieto se lo llevó con él.

En el nuevo gobierno comenzó como subprocurador en la PGR. Dos casos le tocaron en las pocas semanas que duró en ese cargo, ambos muy delicados para la nueva administración. En cuanto se anunció oficialmente que el gobierno federal iría por una reforma en el sector energético, se dio la explosión en el edificio de Pemex. Todo mundo creyó inicialmente en un atentado. Hubo que realizar una investigación detallada y una ardua labor de medios para convencer que el estallido se había debido a una acumulación de gas en un subsuelo. Pero el objetivo se logró. Esa labor, por lo menos en sus etapas iniciales fue responsabilidad de Castillo.

Y de la mano con ello le tocó ser el responsable operativo de uno de los momentos más delicados del sexenio: la detención de Elba Esther Gordillo. Hay quienes dicen que el propio presidente Peña, una vez que dio luz verde para realizar la detención, estuvo más de una noche en vela sopesando las repercusiones. El hecho es que, con buenas o malas razones, Elba Esther fue detenida, perdió el control del sindicato y, por lo menos en ese ámbito, no pasó nada. Todo lo sucedido después con la Coordinadora es parte de otra historia. Pero la detención fue una operación realizada con limpieza.

Pero inmediatamente después, a la hija del procurador Federal del Consumidor, Humberto Benítez Treviño, un hombre que aspiraba a cosas mayores por su supuesta cercanía con el presidente Peña, le negaron una mesa en un restaurante de la colonia Roma. Y la joven Andrea llamó a su papá y él a sus inspectores y estos cancelaron el lugar por el delito de no consentir a la joven. Fue un escándalo y amigo o no del presidente, Benítez Treviño se fue a su casa. Y Alfredo Castillo llegó a la Profeco a apagar el fuego, lavar la imagen de la institución y hacerla respetable. Lo hizo y lo hizo bien. Pero era obvio que esa era una estación de paso.

Esta semana fue designado comisionado en Michoacán, y su ámbito de atribuciones es enorme. En los hechos podrá desde designar a todos los delegados federales en la entidad hasta reemplazar miembros en el gabinete local, pero también coordinar desde las fuerzas de seguridad hasta la política social, la educación y la salud. Otra vez el presidente Peña recurre a Alfredo Castillo ante una crisis. Pero ésta es muy superior al caso Paulette, a la explosión de Pemex o a la detención de Elba Esther, infinitamente más importante que el reemplazo en la Profeco. En Michoacán y con un hombre tan cercano como Castillo al mando, el presidente Peña está enviando un mensaje: es su responsabilidad y el gobierno federal se hace cargo por completo de la situación. Asume beneficios y costos. Y el Presidente lo vuelve a hacer con su hombre de confianza. Una vez más ambos destinos están entrelazados.

Negocios, tv y videos

La compra de Blockbuster por grupo Salinas, como se ha dicho, es una jugada que abarca muchos frentes, desde la ampliación de operaciones y posibilidades de Elektra y Banco Azteca hasta la incursión decidida de ese grupo en la televisión de paga tipo Netflix. Pero en ese último sentido hay un capítulo que no se debería soslayar. La transición hacia la televisión digital, quizás sea más rápida de lo que algunos creen. Y muy probablemente habrá un sorpresa. ¿Qué sucedería, cómo cambiaría ese mercado, si en lugar de codificadores para ampliar la señal de las teles analógicas se entregan televisores digitales con acceso a internet? ¿Imposible? No lo descarte en absoluto.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red