Rosario y Patricia: cartas de EPN y MAM

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Jorge Fernández Menéndez 10/01/2014 01:55
Rosario y Patricia: cartas  de EPN y MAM

Las dos surgieron, y han tenido intensa actividad, en la izquierda, pero provienen de corrientes, grupos, de experiencias muy diferentes. Con el tiempo han representado, también, intereses y opciones distintas. Ha habido varias mujeres que han destacado en las luchas partidarias de la izquierda, desde Cecilia Soto en la campaña del 94 hasta Ruth Zavaleta cuando fue presidenta de la Cámara de Diputados, o la propia Dolores Padierna entre los duros del bejaranismo. Pero ellas dos son, haciendo un recuento objetivo de la historia de la izquierda de los últimos diez, 15 años, las dos mujeres más populares y reconocidas de esa corriente política. Se trata de Rosario Robles que fue mano derecha de Cuauhtémoc Cárdenas, echando andar muchas de las políticas sociales del primer gobierno perredista y que lo reemplazó siendo una poderosa jefa de Gobierno y luego presidenta del PRD, y que ahora es secretaria de Desarrollo Social del gobierno de Enrique Peña Nieto; y Patricia Mercado, indudable líder feminista, fundadora de los partidos Democracia Social, de México Posible, en 2006 candidata presidencial por Alternativa Socialdemócrata y desde esta semana secretaria del Trabajo y Fomento Económico del gobierno capitalino de Miguel Ángel Mancera.

Fueron las más populares, y quizá por ello ninguna de las dos generan simpatías en las dirigencias perredistas y ambas se enfrentaron en forma durísima con López Obrador (aunque paradójicamente el tabasqueño le debe a la popularidad de Rosario haber ganado el DF en 2000, lo que le pagó con una brutal campaña de desprestigio). Hoy son piezas clave de los proyectos de Peña Nieto y de Mancera.

La política social estuvo acotada en el primer año de gobierno de Peña Nieto. Fue parte de las decisiones que se tomaron para no contaminar con cualquier elemento controvertido el proceso de reformas estructurales. Incluso para las elecciones de julio las acciones de política social lisa y llanamente se frenaron y en los hechos el más ambicioso de sus programas, la Cruzada Nacional contra el Hambre entró durante meses en una suerte de hibernación. Los cataclismos en Guerrero demostraron lo mucho que se puede hacer desde ese ámbito, con un papel protagónico de Rosario, y apenas esta semana el presidente Peña insistió en que será su prioridad erradicar el hambre y la pobreza. La política social, ya sin ataduras, volverá a tener un papel protagónico. Y pasará por Rosario.

En la capital del país, la llegada de Patricia Mercado a la Secretaría del Trabajo tiene, desde otra vertiente, un sentido similar. Uno de los puntos que hacen fuerte (y también exponen) a Miguel Mancera es que no es militante del PRD. Si vemos lo que está intentando Mancera en su gobierno es crear un equipo que incorpore, pero que esté más allá de las fuerzas políticas que impulsaron su candidatura. Debe ser consciente de que su principal respaldo no puede estar en las tribus sino en la gente. Por eso fue tan costoso todo el proceso de los plantones de la Coordinadora, ya que le dieron respaldo en sectores perredistas que apoyaban esa movilización, pero se lo quitó entre su amplio espectro de simpatizantes no partidistas. Para Mancera el 2014 tiene que ser también un año de cosechar, después de pagar costos altos en 2013, pero habiendo logrado, por ejemplo, un importante incremento presupuestal para ejercer este año.

Mancera quiere apostar por las opciones socialdemócratas, no sólo las que se autodefinen como tales. Por eso al mismo tiempo que cuenta con actores tradicionales del perredismo, incluyendo al propio Cuauhtémoc Cárdenas, y no ha cambiado ni un ápice la política de subsidios y apoyos directos (salvo por ese ejercicio de economía real que fue aumentar el precio del Metro), está buscando crear con personajes independientes como Salomón Chertorivski, en la Secretaría de Desarrollo Económico y ahora Patricia Mercado, una estrategia socialdemócrata de combatir la pobreza y la marginación a través de inversiones y empleos, que vayan dejando de lado los subsidios y el clientelismo. No es una apuesta menor, pero para hacerlo se requiere, como lo ha hecho Mancera en otros ámbitos, contar con personajes convencidos de esa opción política que le permitan dar un sentido diferente a su administración. E incorporaciones como la de Patricia son clave en ese sentido. Son gente de Mancera con el perfil de Mancera. Pensando en su futuro, esa debe ser su apuesta.

Se habla mucho de la participación de las mujeres en la política, pero lo cierto es que más allá de la voluntad de algunos actores, esa participación, en posiciones protagónicas, sigue siendo relativamente escasa. Que Rosario y Patricia, que son parte de muchas de las mejores historias de las políticas progresistas en México, tengan roles protagónicos en el actual escenario político no deja de ser una buena noticia.

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