Por el bien de todos, primero las víctimas

No es lo mismo ser gobierno que oposición. Y eso todos lo saben. El mensaje de Xóchitl Gálvez centrado en las víctimas es muy poderoso.

Sólo en voz de la virtual candidata de la oposición, Xóchitl Gálvez, la tragedia de las desapariciones bajo el lopezobradorismo toma relevancia. Y no porque no la tenga por sí misma, sino porque la indiferencia del oficialismo y su intención de manipular, con fines electorales, el padrón de las casi 45 mil personas desparecidas en el sexenio, trata de minimizarla.

La coordinadora del Frente Amplio por México, en el evento del Ángel de la Independencia, en el que le fue entregada la constancia como tal, se hizo acompañar de Cecilia Flores, una de las madres buscadoras de Sonora que ha tomado notoriedad por el trabajo que, conjuntamente con otros colectivos, realiza para localizar decenas de fosas clandestinas en el panteón en que el lopezobradorismo ha convertido este país.

Flores fue cuestionada y agredida en redes sociales por las huestes obradoristas por su presencia con Xóchitl Gálvez, sin embargo, se defendió con la autoridad moral que nadie puede disputarle, ni siquiera el jefe del Ejecutivo.

Dijo que una madre en busca de su hijo o hija desparecido toca cualquier puerta y aclaró que incluso se ha reunido con Alfonso Durazo, gobernador de Sonora.

Y es que la gran razón del por qué el jefe del Ejecutivo nunca se reunirá con los colectivos de buscadores es porque sabe que le será reclamada su omisión y pasividad con el crimen. A eso le llama manchar la investidura presidencial.

Flores, en un mensaje reciente, pide a las y los candidatos a la Presidencia abrir una agenda de discusión nacional sobre la desaparición y tomar acciones concretas para cerrar esta tragedia que ha enlutado el país como nunca en su historia.

“No es posible, advierte, que las madres rasquen con sus manos la tierra mexicana para buscar a sus desaparecidos”, lo que refleja un terrible testimonio, pero que desvela, quizás, algo más preocupante, la invisibilidad que el lopezobradorismo quiere crear alrededor y el desdén de los mexicanos frente a este dolor.

Difícil resulta que el jefe del Ejecutivo pase el mando, porque implica pasar también el saldo de la connivencia de funcionarios con el crimen organizado, es decir, los miles de desaparecidos, la militarización de la seguridad y de la administración pública. ¿Se fijará una agenda distinta o continuista?

Lo mismo pasó con los padres de los estudiantes de Ayotzinapa. A todos, silencio e indiferencia. No por ello sobrevino la renuncia de Karla Quintana a la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, ante las versiones de que el Presidente ordenó rasurar el padrón de desaparecidos.

No es lo mismo ser gobierno que oposición. Y eso todos lo saben. El mensaje de Xóchitl Gálvez centrado en las víctimas es muy poderoso. Habrá que ver a Claudia Sheinbaum cómo se presenta frente a esta tragedia. Echar la culpa al pasado es un suicidio. Habrá que esperar.

En el contexto del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el pasado 30 de agosto, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos denunció que las defensoras de derechos humanos que buscan a sus seres queridos desaparecidos en México forzosamente enfrentan intimidación, ataques e, incluso, muerte violenta.

Expresó su indignación por el asesinato de la defensora de derechos humanos Teresa Magueyal, asesinada el 2 de mayo en Celaya, Guanajuato, y el atentado, el 4 de marzo, en Chilpancingo, Guerrero, contra Araceli Rodríguez Nava.

Tan grave es lo que vivimos, que los expertos instaron al gobierno de México a garantizar que los defensores de derechos humanos que trabajan en desapariciones forzadas puedan operar con libertad y seguridad.

Los ataques están vinculados a la presencia de grupos del crimen organizado, la extorsión, la trata de personas, las redes de secuestro, la corrupción y la colusión con las autoridades.

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