“En la vida todo está continuamente en evolución”

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Jesús Sesma Suárez 05/06/2014 00:00
“En la vida todo está continuamente en evolución”

Así lo afirmó en una ocasión el economista austriaco Ludwig von Mises: “En la vida todo está continuamente en evolución”. Y creo que tiene razón.

Los circos forman parte de la cultura de varios pueblos alrededor del planeta desde hace muchas generaciones. Es a través de ellos que muchas personas tuvieron y siguen con la posibilidad de tener acceso a espectáculos públicos que proporcionan sano esparcimiento mediante la compra de un boleto de entrada a un precio muy accesible (en la mayoría de los casos).

En estos espectáculos los visitantes tienen la oportunidad de conocer a hombres y mujeres excepcionales que, utilizando su cuerpo o distintos accesorios, brindan entretenimiento y diversión y transmiten conocimientos y prácticas de muchas partes del mundo. Lamentablemente, dentro de toda la gama de posibilidades de actos de recreación que ofrecen los circos, se encuentran los que involucran la participación de muchas especies de animales no humanos.

Y digo lamentablemente porque, dada la naturaleza de todas y cada una de dichas especies, es evidente que ninguna de ellas fue diseñada para realizar acrobacias, piruetas o contorsiones para divertir y entretener a los seres humanos.

No obstante lo anterior, los circos han gozado de bastante reconocimiento y éxito a través de los años, hasta que la evolución de la misma sociedad dio la pauta para que muchos se interesaran en la protección y defensa de los derechos de los animales. Fue así como estos expertos en el tema pudieron investigar y documentar la manera en la que se les adiestraba y entrenaba para lograr que ejecutaran perfectas manifestaciones de “arte”, concluyendo que esto se lograba solo a través de condicionarles la comida, por medio de golpes u otro tipo de acciones que —ahora se sabe— les causan daño y sufrimiento.

De esta manera, lo que antes era entretenimiento y diversión para los humanos a través de los animales, ahora se ha convertido en un claro ejemplo de maltrato y crueldad animal. Por eso los circos también deben evolucionar —como ocurre con todo en la vida— para dejar atrás las prácticas que los convierten en espectáculos anacrónicos y en una tradición que no vale la pena mantener por ser sumamente cruel con los animales. 

Además, es bien sabido que los circos no sólo utilizan animales para presentar sus espectáculos. También se basan en distintos actos en los que se exponen las condiciones casi sobrenaturales con las que cuentan muchas personas tales como actores, malabaristas, equilibristas, gimnastas, contorsionistas o ilusionistas, sólo por mencionar algunos.

En ese sentido, el dejar de utilizar animales hará de los circos un espectáculo moderno que, además, podrá dar empleo a muchas personas más que ahora se encuentran en las calles de las principales ciudades de nuestro país sin un trabajo formal.

                *Coordinador del Partido Verde en la ALDF

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