Topes de gasto
El pasado 14 de julio, el Consejo General del INE debió discutir y votar los dictámenes de fiscalización de los gastos de campaña de las elecciones locales de junio pasado en Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz. Tras discutir más de 70 quejas en materia de ...
El pasado 14 de julio, el Consejo General del INE debió discutir y votar los dictámenes de fiscalización de los gastos de campaña de las elecciones locales de junio pasado en Coahuila, Estado de México, Nayarit y Veracruz. Tras discutir más de 70 quejas en materia de fiscalización, la discusión de los dictámenes se pospuso hasta el lunes 17 de julio.
Desde la reforma electoral de 2014, corresponde al INE la fiscalización de los gastos de campaña locales y federales. Desde entonces, el exceso a los topes de gasto de campaña constituye una causa de nulidad electoral cuando el margen de victoria sea menor al 5% y el rebase sea mayor al 5% de los topes.
Toda vez que las elecciones por las gubernaturas de Coahuila y el Estado de México tuvieron resultados reñidos, la fiscalización podría tener un papel determinante en ambos resultados. De acuerdo con los dictámenes preliminares aprobados en la comisión de fiscalización del INE, se encontró que la campaña de Alfredo del Mazo no rebasó los topes de gasto de campaña del Estado de México, mientras que los dos punteros de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme y Guillermo Anaya, sí lo hicieron. No son los únicos presuntos casos: un total de 51 candidaturas ganadoras también rebasaron los topes de gasto.
La fiscalización es uno de los retos más grandes de nuestro complejo sistema electoral. Uno es el gasto de campaña efectivamente realizado por cada candidato(a), partido o coalición, y otro muy distinto puede ser el gasto reportado a las autoridades. Por otro lado, los gastos no reportados pueden ser detectados o no, lo cual depende de los esfuerzos de fiscalización del INE y los apretados plazos que marca la ley.
Entre todas las campañas del Estado de México, el INE detectó (preliminarmente) 216.1 millones de pesos de gastos no reportados, un 52% más del total reportado de 414.4 mdp. En el caso del priista Alfredo del Mazo, su coalición reportó un gasto de campaña de alrededor de 116 millones de pesos, pero el INE detectó gastos no reportados por más de 52.2 millones de pesos. Con todo, este monto resulta muy inferior al tope de gasto de campaña del Estado de México de 285.5 millones de pesos.
La fiscalización de las campañas de Coahuila identificó 14.9 millones de pesos de gastos no reportados, un 30% más del total reportado de 48.5 mdp. A pesar de tratarse de montos inferiores a los del Estado de México, los rebases aquí sí pueden causar la anulación del triunfo de Miguel Ángel Riquelme. Su campaña reportó 17.3 mdp de gastos, mientras que el INE detectó 7.87 mdp de gastos no reportados. El gasto total auditado, 25.2 mdp, rebasa en 5.9 mdp el tope de gasto de aquella entidad de 19.2 mdp. El panista Guillermo Anaya, por su parte, rebasó en 5.2 mdp ese mismo tope.
¿Cómo puede ocurrir que el candidato ganador del Estado de México tuvo más gastos no reportados, tanto en monto absoluto como relativo, que el de Coahuila y, sin embargo, sólo el segundo triunfo podría ser anulado por exceso de gasto?
La razón tiene que ver no sólo con la creatividad contable de ambas campañas, ni con la capacidad de fiscalización del INE o los criterios contables para imputar gastos, sino con la asimetría de los topes de gasto de campaña en las entidades. El Estado de México tiene una lista nominal de 11.3 millones de personas, mientras que Coahuila sólo tiene 2.06. En términos per cápita, el tope de gastos de campaña del Estado de México es de $25.24, mientras que el de Coahuila es de $9.32. El financiamiento público local y federal a partidos políticos ha sido homologado ya, ¿por qué no así los topes de gasto? No todos los votos cuestan lo mismo.
