¿Crisis en el INE?

No hay quien castigue la propaganda de los servidores públicos locales y federales, ni el uso parcial de los recursos o programas sociales.

El miércoles 25 de febrero, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó los dos acuerdos cuya discusión había sido pospuesta una semana atrás, incidente que provocó que los representantes de siete partidos políticos nacionales abandonaran la sesión y que, desde entonces, se han ausentado de los trabajos de las comisiones y el pleno del Consejo General.

¿Se vale levantarse de un cuerpo colegiado? En situaciones críticas, por ejemplo, abandonar el pleno puede ser una estrategia de negociación de los legisladores. Eventualmente, los legisladores acaban regresando al pleno para votar y hacer uso de la tribuna: quizás encuentran más conveniente hacer constar sus preferencias en las votaciones y las actas de las sesiones.

Los representantes partidistas en los órganos electorales tienen derecho a voz, pero no a voto. La presencia y participación de los partidos en los consejos electorales es clave para asegurarse de que los consejeros con derecho a voto actúan conforme a la normatividad y no violan los principios rectores del proceso electoral. De hacerlo, los representantes pueden cuestionarlos en el mismo pleno o llevar sus quejas ante el Tribunal Electoral (donde, por cierto, los partidos no tienen ni voz ni voto). Por ello, supongo que los representantes de estos siete partidos encontrarán que está en su mejor interés volver a tomar su lugar en las sesiones de Tlalpan.

¿Se trata de una crisis grave en el INE? Primero, vale la pena poner en perspectiva las dimensiones de este conflicto en el marco del proceso electoral. Esta misma semana, los 300 consejos distritales y los 32 consejos locales del INE sesionaron de manera ordinaria. Esta misma semana, miles de capacitadores electorales del INE recorrieron calles y colonias de todo el país para invitar a cientos de miles de ciudadanos a fungir como funcionarios de casilla. Al mismo tiempo, miles de precandidatos de todos los partidos políticos siguieron haciendo lo conducente para conseguir sus candidaturas locales o federales.

Pero vayamos al fondo de la cuestión. Uno de los dos acuerdos pospuestos el 18 de febrero —y aprobados una semana después— no hace mucho más que recordarle a los servidores públicos federales y locales que el artículo 134 de la Constitución los obliga a aplicar con imparcialidad los recursos y sin influir en la equidad de la competencia partidista. Un acuerdo similar se aprobó en 2009 y 2012, por cierto. El otro acuerdo hace lo propio con la Ley General de Desarrollo Social: recordarle a los gobiernos federal y local que sus programas sociales deben tener reglas de operación.

Hay quien dice que el INE no tiene competencia en esta materia. Sin embargo, el artículo 449 de la Ley General de Procedimientos e Instituciones Electorales vincula al INE con todos los servidores públicos y con el 134 constitucional. Es por ello, y no por un ánimo de invadir competencias, que el órgano electoral se ha pronunciado al respecto.

El problema está en otro lado: en primer lugar, el INE carece de las facultades y recursos necesarios para vigilar el cumplimiento del 134 constitucional: lo que hoy día no puede hacer la Auditoría Superior de la Federación, difícilmente podrá hacerlo el árbitro electoral. En segundo lugar: desde su última reforma, el legislador permanente no ha tenido a bien reglamentar el artículo 134 constitucional. Es por ello, y no por indolencia del árbitro electoral, que no hay quien castigue la propaganda de los servidores públicos locales y federales, ni el uso parcial de los recursos o programas sociales.

Otro problema de fondo es la presunta coordinación entre programas sociales, los informes de labores de algunos servidores públicos y su extraña semejanza con propaganda electoral. Una parte importante de este problema compete tanto al Consejo General del INE como al Tribunal Electoral. La otra parte corresponde a los partidos y legisladores que no han querido atar las manos de sus propios cuadros. Es hora de que cada quien se haga cargo de sus competencias e incompetencias.

                Twitter: @javieraparicio

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