Proporcionalidad

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Javier Aparicio 30/08/2014 01:41
Proporcionalidad

¿Cuál es la mejor forma de elegir a nuestros representantes? Responder que mediante elecciones y el voto popular es una respuesta insuficiente porque hay muchas formas de agregar las preferencias del electorado y decidir quién debe ocupar un cargo de elección popular.

Si el cargo es unipersonal, como en el caso de un gobernador, un Presidente, una elección de mayoría relativa parecería ser la opción más sencilla y sensata. Pero ¿qué hacer si ninguno de los candidatos consigue la mayoría absoluta de votos? Se podría convocar a una segunda vuelta entre los dos punteros, como de hecho ocurre en muchos países latinoamericanos. ¿Por qué nosotros no lo hacemos?

¿Cómo elegir a los integrantes de un Congreso? En este caso se trata de elegir a un conjunto de representantes y la cosa es más complicada. Una forma sencilla de hacerlo es mediante un sistema de mayoría relativa, tal y como se hace en Estados Unidos, Inglaterra, o como se hacía en México hasta 1977. Se fija un número específico de distritos y el ganador por mayoría de votos en cada demarcación será el representante de todos sus habitantes. Este mecanismo privilegia la representación geográfica o poblacional y facilita la rendición de cuentas: aunque las decisiones se toman mediante coaliciones legislativas, cada votante sabe con facilidad quién lo representa en el Congreso y lo puede premiar o castigar según su desempeño.

Pero aquí comienzan los problemas. Sucede que cualquier sistema electoral de mayoría relativa produce sobrerrepresentación. En principio, es posible que una fuerza política que consiga el apoyo de la mitad, más uno de los votantes en la mitad, más uno de los distritos —es decir, poco más de 25% del electorado— tenga la mayoría absoluta en el Congreso, mientras que el resto resulta subrrepresentado.

Es por ello que en muchos países se recurre a reglas electorales de representación proporcional. La forma más sencilla de hacer esto es que cada partido ofrezca una lista de candidatos (las famosas listas plurinominales) y que lleguen al Congreso tantos representantes como votos tuvo cada partido. Este mecanismo privilegia la proporcionalidad o similitud entre el porcentaje de votos y el porcentaje de asientos a costa de diluir la rendición de cuentas de cada legislador en lo individual: los votantes saben que su partido tiene tanta fuerza como votos tuvo, pero no tienen claro quién en particular representa sus intereses locales.

¿Qué principio debe predominar? No es sencillo saberlo. En Estados Unidos hay serios problemas con la subrrepresentación de las minorías hispana y afroamericana, por ejemplo, mientras que en España hay serios problemas con sus diputados plurinominales. Quizá por ello existe un número creciente de países que optan por un sistema electoral mixto —con distritos de mayoría y distritos plurinominales— tal y como ocurre en Alemania o México desde 1977.

¿Cómo luciría el Congreso en México si no existieran legisladores plurinominales? En julio de 2012 el PRI, PAN y PRD obtuvieron, respectivamente, 31.9, 25.9 y 18.4% de los votos válidos para diputados. Con tales votos obtuvieron 52.7, 17.3 y 18.7% de los distritos de mayoría relativa de modo que, sin plurinominales, el Congreso sobrerrepresentaría al PRI en más de 20 puntos porcentuales.

Al echar mano del tope de sobrerrepresentación de 8% entre votos y asientos y 200 diputados plurinominales, las bancadas de los tres principales partidos finalmente fueron de 41.4, 22.8 y 20%, respectivamente. Como se aprecia, la Cámara de Diputados sigue teniendo un sesgo mayoritario, a pesar de contar con 200 pluris. Como dijimos antes aquí, este sesgo sería prácticamente  el mismo si contáramos sólo con 100 pluris porque antes de repartir tales curules se aplica el tope de 8 por ciento.

No es cuestión sencilla: por cada diputado plurinominal que no desquita su sueldo, quizás haya al menos un diputado de mayoría relativa que tiene más ganas de ser alcalde que en legislar por el interés general de su partido o su país.

                Twitter: @javieraparicio

 

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