Plurinominales

Se dice que reducir el tamaño del Congreso ayudaría a la formación de mayorías y a la negociación de acuerdos. Esto es falso.

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Javier Aparicio 23/08/2014 01:41
Plurinominales

Hace más de cuatro años, legisladores del PAN y el PRI propusieron en sendas iniciativas reducir el número de diputados plurinominales. Al final, el asunto no transitó, como dicen por allá. En los debates sobre la reforma política del año pasado ninguno de los principales partidos puso el tema en la mesa. Esta semana, sorpresivamente, César Camacho, presidente del PRI, retomó el tema al anunciar que su partido impulsará una consulta popular para reducir de 200 a 100 los diputados plurinominales y eliminar los 32 senadores de representación proporcional.

Por hoy dejaré de lado si esta propuesta es seria o si se trata sólo de una estrategia para hacerle sombra a las consultas ciudadanas sobre la Reforma Energética y salarios mínimos, impulsadas por los partidos de izquierda y el PAN, respectivamente. Por otro lado, las consecuencias de esta propuesta son relativamente fáciles de evaluar. Veamos.

¿Tenemos un Congreso demasiado grande? Depende. Estados Unidos, un país mucho más grande que el nuestro, tiene una cámara de 435 representantes, mientras que los parlamentos de Alemania e Italia, países más pequeños, tienen más de 600 asientos. En México tenemos un diputado por cada 240 mil habitantes. ¿Es mucho o es poco? No lo sé, pero lo cierto es que, en principio, una Cámara con 100 curules es menos representativa que una de 500. Quizás el tamaño del Congreso no importa tanto como el desempeño de sus integrantes —y esto depende de las reglas con las que son elegidos—.

Hay quien dice que la ciudadanía detesta a los plurinominales porque “nadie votó por ellos”. De hecho, sí votamos por ellos pero de manera indirecta: detrás de cada boleta electoral para diputados de mayoría relativa hay una lista de plurinominales. El problema es que, si hay dos formas de elegir diputados, deberíamos tener dos boletas en vez de una.

También se dice que “los pluris no responden a nadie (más que a sus líderes de partido)”. Resulta que, en un mundo sin reelección, esto es tan cierto para los pluris como para los uninominales. Es un hecho que los ciudadanos desconfían de los políticos en general y de los legisladores en particular. Desconozco si desconfían más de los pluris que de los legisladores de mayoría relativa.

“Pero es que no hacen ni sirven de nada”. De hecho, los plurinominales tienden a ser políticos más experimentados que los uninominales. Si alguien lo duda, basta ver quiénes tienden a presidir las comisiones legislativas más importantes y quién ocupa más a menudo la tribuna. Pero hay más, la mayoría de los regímenes parlamentarios sólo tienen pluris. De algo han de servir.

Es cierto, los votantes no tenemos mucho que decir sobre quién llega a las listas de pluris. Eso se remediaría con permitir votar por los integrantes de cada lista en vez de votar por una lista cerrada y bloqueada. Curiosamente, ningún partido lo ha propuesto.

También se dice que reducir el tamaño del Congreso ayudaría a la formación de mayorías y a la negociación de acuerdos. Esto es falso. El Senado es más pequeño que la Cámara de Diputados y los acuerdos o la parálisis son similares en ambas cámaras. En el libro Debatiendo la Reforma Política (CIDE, 2010), Javier Márquez y yo estimamos el impacto de pasar de 200 a 100 diputados plurinominales y encontramos que el impacto es trivial. Hoy las bancadas del PRI, PAN y PRD tienen 41.4, 22.8 y 20% de la Cámara de Diputados, respectivamente. Hipotéticamente, si sólo hubiera 100 pluris y los porcentajes de votos hubieran sido los mismos, estas tres bancadas serían de 41.5, 22.5 y 20.7%. En resumen, 100 o 200 pluris producen el mismo tipo de Congresos.

La función principal de los diputados de representación proporcional es ayudar a que el porcentaje de votos emitido en las urnas se parezca al porcentaje de asientos que recibe cada partido: proporcionalidad. Si no existieran pluris, hoy el PRI tendría 54% de la Cámara de Diputados con sólo 32% de los votos para diputados. Eso se llama sobrerrepresentación y es una de las claves para entender nuestro pasado autoritario. Cuidado.

                Twitter: @javieraparicio

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