Mala regulación

La Reforma de Telecomunicaciones confronta los intereses de los consumidores de estos servicios con los intereses de los productores

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Javier Aparicio 05/07/2014 01:04
Mala regulación

Esta semana se aprobó en comisiones y en el pleno del Senado la nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión. La reforma toca diversos servicios de dos importantes sectores económicos del país, tales como radio y televisión abierta —el llamado sector radiodifusión—, por un lado, y la telefonía fija, telefonía móvil, internet y televisión de paga –el llamado sector telecomunicaciones.

Desde un punto de vista legislativo, la reforma no tendrá muchos problemas en ser aprobada. Los legisladores del PRI, PVEM y Nueva Alianza cuentan con mayoría simple en la Cámara de Diputados y sólo requieren tres votos más en el pleno del Senado para aprobar esta ley, mismos que pueden provenir tanto de algún senador del PAN como del PRD que no tenga inconveniente en apoyar al PRI en este tema. Por esta razón, tampoco deberá sorprender que las bancadas del PAN o PRD voten de manera dividida.

Esta reforma es compleja y sofisticada: trata cuestiones como la definición de actores preponderantes, la neutralidad de la red, la entrada de nuevos concesionarios, regulación asimétrica y un largo etcétera. Por otro lado, esta reforma confronta los intereses de los consumidores de estos servicios con los intereses de los productores, tales como los de dos grandes grupos empresariales: los de Telmex y Telcel y los de Televisa y TV Azteca. 

A menudo se argumenta que, en ausencia de regulación, las telecomunicaciones tienden a concentrarse en pocas empresas: un oligopolio. Sin embargo, en muchas ocasiones la regulación es causa de dicha estructura monopólica u oligopólica. De hecho, hay muy pocos países donde la televisión o la telefonía operen libres de toda regulación.

Telmex no se volvió una empresa privada con poder monopólico por falta de una regulación. Telmex era un monopolio público que se privatizó bajo reglas que garantizaban que siguiera teniendo tal poder de mercado: nació como un monopolio privado. Quizá Telmex hoy sea una empresa más eficiente y ofrezca servicios de mejor calidad que antes, pero sigue aprovechando su poder de mercado para cobrar precios mayores a los de otros países.

Justamente eso hacen los monopolios: restringir el volumen o la calidad de su oferta para elevar precios. Pero las barreras que han garantizado tal poder de mercado a Telmex no son tecnológicas o de la habilidad empresarial de sus dueños; son barreras legales. Una historia similar ocurre con las televisoras. El duopolio entre Televisa y TV Azteca no es el resultado “natural” de una industria libre de regulación. Las barreras que han impedido una mayor competencia en este sector no son tecnológicas; son barreras legales.

La diferencia clave, entonces, es entre el tipo de regulación que se tenga y su nivel de cumplimiento (puede haber una ley de buena calidad que nunca se implemente). Una regulación es “buena o mala” según el punto de vista de quien la mire: para los dueños de las empresas hoy dominantes, la regulación ha sido bondadosa hasta ahora. Para los consumidores de telefonía, radio y televisión, la regulación ha sido perversa.

Mucho se ha escrito sobre si la nueva ley favorecerá más o perjudicará menos a los intereses de Televisa o a los de Telcel. Por desgracia, favorecer a uno o perjudicar a otro no necesariamente se traducirá en beneficios para los consumidores. Es evidente que un consumidor típico gasta más en telefonía celular y/o internet que en televisión abierta. En ese sentido, si la nueva ley no mejora la calidad y los precios de aquellos servicios, habrá sido un fracaso aunque ésta permitiera contar con una tercera cadena para ver telenovelas o futbol.

En muchas democracias la regulación tiende a favorecer más a los productores que a los consumidores por una sencilla razón: como los productores son un grupo más reducido —y con rentas más concentradas— que los consumidores, están mejor organizados y tienen mayor influencia política. ¿A quién representan nuestros legisladores?

                Twitter: @javieraparicio

 

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