Un informe cercado por la realidad

COMPARTIR 
Humberto Musacchio 04/09/2014 00:59
Un informe cercado por la realidad

En el Palacio Nacional, sede del Poder Ejecutivo, Enrique Peña Nieto rindió su informe sobre el estado que guarda la nación. Decir “su informe” implica también su punto de vista, su apreciación de los hechos, su balance de logros y fracasos, su visión del futuro probable y, en fin, la marcha de su proyecto de país.

La política es verbo y es contexto. Importa lo que dijo el Presidente, pero también dónde y en qué condiciones lo dijo. Por eso mismo, es muy destacable que el mandatario estuviera flanqueado por Silvano Aureoles y Miguel Barbosa, ambos personajes destacados del PRD que ahora dirigen respectivamente las cámaras de senadores y de diputados.

La presencia de ambos personajes es protocolaria, pero confirma su permanente disposición para pactar con el Ejecutivo, pues en este caso no estaban obligados a asistir en tanto que el citado informe no es un acto que forme parte de nuestro calendario cívico y perfectamente pudieron excusarse. No lo hicieron y la foto más divulgada del encuentro los muestra cubriendo a izquierda y derecha a su presunto rival político, que así se anota un punto a favor.

Peña Nieto llamó a romper el círculo de la pobreza y para hacerlo anunció la desaparición del programa Oportunidades, que ha repartido subsidios, pero no ha logrado sacar a nadie de la pobreza. Con la intención de hacerlo se crea otro programa llamado Prospera, que se propone incentivar el ahorro —¿de los que nada tienen?—, otorgar créditos y hasta educación financiera para insertar a los beneficiarios en la vida productiva. Solidaridad, pero reciclado.

Se habló de algunos logros que los mexicanos no experimentamos como tales y hubo sobre todo promesas, anuncios de grandes inversiones para construir otro aeropuerto capitalino, segundos pisos en las carreteras que comunican al Distrito Federal con Toluca y Puebla, la ampliación de cuatro líneas del Metro en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, 24 proyectos ferroviarios y ¡46 autopistas!

En todos los casos se trata de proyectos plausibles y para realizarlos se supone que los fondos se obtendrán gracias a las recientes reformas del sistema fiscal y, sobre todo, de las inversiones de capital privado, nacional y extranjero, en el ramo petrolero. Sobre el papel parece inobjetable lo anterior, pero los proyectos, sumados, representan una inversión faraónica que México no está en condiciones de solventar, no por ahora ni en todo este sexenio si nos atenemos al anémico crecimiento de nuestra economía.

Por supuesto, el gobierno federal no comparte el pesimismo social. El informe acepta que la reforma en materia impositiva “está demandando un esfuerzo adicional” de los contribuyentes, pero destaca que en los primeros siete meses de 2014 los ingresos tributarios aumentaron 10.7% con respecto a 2013, lo que no se compadece de una realidad en la que hay una economía estancada, desempleo y bajo ingreso de las mayorías. La tacañería hacendaria no confirma un alza de los ingresos tributarios, sino más bien problemas serios que probablemente se estén resolviendo con el mayor ritmo de endeudamiento público de nuestra historia.

En fin, que por intenciones no paramos. Resta saber cómo, con qué hechos, el gobierno federal habrá de contradecir la desconfianza social en el futuro y las realidades que muestran un México con problemas enormes, tan grandes, que nos tienen en un tris de cancelar un porvenir soberano en el que sigamos hablando español y no inglés. De ese tamaño es el asunto.

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

Comparte esta entrada

Comentarios