Mireles, un tipo altamente peligroso

Sus palabras no son las de un terrorista. Expresan solamente el punto de vista de una sociedad agraviada.

Hace unas semanas estuvo en el Distrito Federal José Manuel Mireles Valverde, el más destacado líder de las autodefensas michoacanas. Fue invitado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y ahí se dirigió a un público de estudiantes y profesores de varios centros de educación superior, quienes se sorprendieron con la sabia prudencia de ese hombre al que el gobierno federal tiene en prisión desde el 27 de junio.

No faltará quien juzgue subversivo el encuentro celebrado en el plantel San Lorenzo Tezonco de la UACM, pero cabe recordar que un deber de cualquier universidad es analizar la realidad y conocer sus diferentes facetas. De ahí que durante más de dos horas el doctor Mireles sostuviera un diálogo en el que dijo a los presentes que no estaba ahí para invitarlos a levantarse en armas, sino para despertar conciencias.

“El futuro de nuestra nación –continuó— no somos nosotros. Nosotros ya terminamos nuestra tarea. Son ustedes los responsables. Prepárense y háganlo bien, no importa la profesión que ustedes eligieron, lo que importa es aquello que las universidades les dan: la capacidad de abrir sus mentes y sus conciencias, de poder decidir. México es de ustedes, no de los que se adueñaron de él hace 30 años y todavía están ahí”.

Sobre lo ocurrido en Michoacán, Mireles informó que de los 36 municipios donde la población se armó para combatir a la delincuencia, “sólo dos municipios fueron uniformados y armados: Buenavista, donde los únicos armados y uniformados fueron los Templarios, los criminales supuestamente arrepentidos o infiltrados, y por otro lado el municipio de Tepalcatepec, donde desde hace seis meses se nos acabó la guerra: corrimos a todos, a los criminales, los templarios, sus familiares y simpatizantes”.

“Nosotros —agregó— no le estamos declarando la guerra al Estado mexicano o al estado de Michoacán. Le estamos declarando la guerra a la injusticia y la falta de seguridad pública. No tengo miedo a morir; tengo miedo a que mi muerte vaya a quedar impune y todo va a ser por falta de un buen gobierno. De ustedes depende; si no lo tenemos hoy, ustedes lo van a tener que hacer”, dijo a la muchachada presente.

Luego se refirió a la violencia que priva en su estado, donde los delincuentes son señores de horca y cuchillo que roban, violan, ocupan propiedades y hasta cobran impuestos sin que autoridad alguna sea capaz de contenerlos y ofrecer seguridad a los habitantes. “No sé cuánto vayamos a aguantar los mexicanos esta situación. Los michoacanos estamos hartos. Por eso nos levantamos… Para demandar que el gobierno cumpla la obligación que constitucionalmente tiene con nosotros”, enfatizó.

Como puede verse, las palabras de Mireles no son las de un terrorista. Expresan solamente el punto de vista de una sociedad agraviada que pide lo mínimo que se puede exigir al Estado: seguridad para las personas y sus propiedades. Pero con las instituciones sumidas en la mayor crisis desde la Revolución, el Estado mexicano ya no tiene capacidad para proteger a la ciudadanía y preservar sus derechos y libertades.

Acusan a Mireles de poseer drogas, armas y quién sabe qué más, pero está claro que su detención tiene móviles políticos. Su encarcelamiento es una medida preventiva porque un gobierno que no gobierna lo ve como un peligro, no por sus armas, sino por sus ideas. Sin embargo, si la situación empeora, como puede vaticinarse, lo sacarán de prisión para que otra vez imponga el orden en Michoacán y, al paso que vamos, en todo México. Así andamos.

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

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