Enésimo atentado a Contralínea

La lista de agresiones es tan larga y ominosa como la cola de las autoridades que no investigan.

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Humberto Musacchio 26/06/2014 01:41
Enésimo atentado a Contralínea

El pasado lunes por la noche, las oficinas de la revista Contralínea fueron allanadas y saqueadas de modo sistemático, pues no sólo fueron sustraídas computadoras, equipos de audio y video, así como objetos de valor, sino también la documentación de trabajos periodísticos en curso, discos compactos con información, agendas telefónicas y otros papeles personales de quienes trabajan en esa publicación.

Si se tratara de un simple robo, el asunto sería punible, pero existen antecedentes que permiten suponer, con razonable certeza, que se trata de una nueva agresión de los afectados por las investigaciones periodísticas de los colegas de esa publicación. Entre otras cosas, porque en este último asalto a Contralínea escritorios, archiveros, la caja fuerte y otros muebles fueron metódicamente violados y revisados.

Apenas el 18 de abril de este año un grupo de delincuentes penetró en el domicilio particular del director de la revista, Miguel Badillo, y hasta ahora la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal ha sido incapaz, ya no digamos de resolver el caso, sino de avanzar siquiera un poco en la investigación, tal vez porque ni siquiera ha comenzado, pese a que existen videos donde aparecen los delincuentes y el vehículo que emplearon.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó a la Secretaría de Gobernación que adoptara medidas para garantizar la libertad de expresión, lo que sólo se hizo parcialmente, pues no se cumplió con disponer vigilancia policiaca permanente, pese a que existe una larga lista de agresiones contra la citada publicación, lo que incluye amenazas, persecuciones, una emboscada, secuestros, un colega baleado, un arresto, vetos publicitarios e informativos, juicios amañados y sentencias aberrantes.

Por citar sólo algunos botones de muestra, recordemos que el 5 de agosto de 2007, gente del Grupo Zeta Gas irrumpió en las oficinas de la revista para exigir que se les revelaran fuentes de información. Al día siguiente, Jesús Zaragoza López, director de Zeta Gas, presentó la primera de tres demandas dizque por daño moral ante el juzgado 34 de lo civil del Distrito Federal, demanda que desechó las consideraciones jurídicas de los abogados de Contralínea para desembocar en una sentencia condenatoria.

Mucho antes de que se destapara el escandaloso caso de Oceanografía, la revista denunció la forma irregular en que esa empresa era beneficiada por Pemex. Como represalia, el 7 de noviembre de 2007, la citada firma interpuso un juicio civil por “daño moral” ante el Juzgado 40 de lo Civil, en contra de la revista y varios de sus reporteros, de quienes se cuestionó su calidad profesional a la vez que se desechaban las pruebas de descargo que presentaron, en tanto que generosamente fueron aceptadas las ridículas “pruebas” de la parte acusadora.

En el allanamiento sufrido por la revista el 13 de agosto de 2008, policías de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal participaron para respaldar a los pistoleros de la empresa Zeta Gas y sus abogados, el actuario Juan Manuel Aguilar Maya y el perito auxiliar Sergio Guillermo González Pulido.

En fin, que la lista de agresiones es tan larga y ominosa como la cola de las autoridades que no investigan, obran con disimulo y favorecen a los potentados de Zeta Gas y Oceanografía, quienes con su actitud lanzan una advertencia siniestra a todo el periodismo mexicano: para impedir que se investiguen negocios turbios están dispuestos a echar mano de cualquier recurso. Ya lo demostraron.

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

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