Linchamiento de Perla Gómez Gallardo

No se olvide, ella era la brillante defensora de respetables periodistas como Miguel Ángel Granados Chapa.

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Humberto Musacchio 19/06/2014 00:57
Linchamiento de Perla Gómez Gallardo

En el informe de Perla Gómez Gallardo, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, un pequeño grupo interrumpió la alocución de Miguel Mancera. Fue un incidente de ninguna manera plausible, pero que ha dado pretexto para el linchamiento de la citada funcionaria por motivos muy entendibles.

El grupo que a gritos impidió hablar a Mancera tiene relación con los jóvenes agredidos y detenidos por fuerzas policiacas el primero de diciembre de 2012, en un episodio que no ha sido debidamente aclarado, pues existen evidencias abundantes de que las autoridades carecían de pruebas para inculparlos, pese a lo cual hallaron una juez a modo, Carmen Patricia Brito, titular del juzgado 47 de lo penal, quien, sin hacer caso de inconsistencias e irregularidades jurídicas, los envió a prisión.

Cabe recordar que ninguno de los apresados aquel día fue detenido en flagrancia; que los arrestos se realizaron muy lejos del lugar de los hechos y que la policía detuvo no a quienes incurrieron en falta, sino a inocentes que debían pagar por lo sucedido. Para el Ministerio Público, no importó que los testigos del caso —policías todos ellos— incurrieran en contradicciones, inexactitudes y errores evidentes, y la jueza Mora Brito mostró su falta de criterio al considerar que todo acusado es culpable mientras no demuestre lo contrario.

Por fortuna, hubo sensibilidad en Miguel Ángel Mancera, pues desde su oficina se ha venido trabajando para desfacer el entuerto, liberar a los muchachos tan injustamente detenidos y buscar una salida que, sin lesionar el orden constitucional ni menoscabar a los órganos involucrados en el caso, ponga por delante la justicia, en lo que mucho se había avanzado.

Por eso resulta injusto que la protesta ocurrida en el informe de la presidenta de la CDHDF haya tenido como blanco a Mancera. Pero de ahí a deducir que la propia Perla Gómez le haya puesto una trampa al jefe de Gobierno media una gran distancia. No es descartable que se pretenda descalificar a la funcionaria para colocar en su puesto a una persona más dispuesta a hacerse de la vista gorda frente a los abusos que cometen policías, agentes del Ministerio Público y jueces.

Se quiere culpar a Gómez Gallardo de lo ocurrido porque ella, dicen, invitó a quienes interrumpieron a Mancera. Se señala a David Peña, director de Vinculación Estratégica de la propia CDHDF, porque fue defensor legal de los 14 jóvenes detenidos en diciembre de 2012 y se atrevió a solicitar juicio político contra Jesús Rodríguez Almeida, quien era entonces procurador.

Parece innecesario aclarar que Perla Gómez no debe tener ningún interés en complicarse la vida con una protesta que previsiblemente afectaría su imagen y su posición. Por otra parte, si Peña fue defensor de unos muchachos detenidos injustamente, nada de extraño tiene que ahora sea funcionario de un organismo que se dedica precisamente a defender a las víctimas de la injusticia gubernamental, porque para eso es la CDHDF.

Más bien, todo indica que en su equipo de gobierno Mancera tiene diferentes concepciones de la lealtad. Perla Gómez, no se olvide, era la brillante defensora de respetables periodistas como Miguel Ángel Granados Chapa o Eduardo Huchim. Por eso mismo llegó hasta el cargo que ahora ocupa. No está ahí para cuidarle las espaldas a funcionario alguno. Al contrario, su función es promover sanciones contra aquellos funcionarios públicos que faltan a sus deberes o rebasan el marco legal. Miguel Ángel Mancera lo entiende bien. Ojalá lo comprendan todos sus colaboradores.

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

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