Freedom House y la libertad de prensa

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Humberto Musacchio 08/05/2014 01:41
Freedom House y la libertad de prensa

Freedom House dio a conocer su evaluación de 2014 de la libertad de prensa en el mundo. La apreciación que ofrece tiene sesgos que van de lo chistoso a lo inadmisible, especialmente sobre los países del continente americano, a los que divide en tres categorías: los que tienen libertad de prensa, los que la tienen parcialmente y los que, de plano, según esta organización, carecen de la citada libertad.

Entre los primeros encabeza la lista Santa Lucía; le siguen Jamaica, Granadinas, Barbados y Costa Rica. Obsérvese que de los cinco países incluidos, cuatro son pequeñas naciones caribeñas en las que probablemente hay libertad de prensa, aunque es dudoso que exista periodismo tal como se entiende en otras partes. La inclusión de Costa Rica es cortesía de una visión paternalista que ve en el país centroamericano el paraíso de la concordia, una sociedad sin contradicciones y un venero inagotable de próceres, tipo Óscar Arias, que se dedican a dar consejos de moral cristiana y buen comportamiento.

Por supuesto, en el paquete de los países buenos, esos donde sí hay libertad, están Canadá en sexto lugar, Estados Unidos en un modesto pero muy visible noveno sitio y otro racimo de países caribeños que incluye a Bahamas, San Kitts y Nevis, Belice, Granada, la isla Dominica, Trinidad y Tobago y en el lugar 15 Surinam, lo que confirma que el Caribe es para esa reiterada y extraña visión estadunidense el paraíso de la libre expresión. Tan lo es, que Uruguay, el libérrimo Uruguay, apenas alcanzó a meterse en el puesto número 14 dentro del pelotón de los “libres”.

Chile encabeza la lista de los parcialmente libres, seguido de Guyana, Antigua y Barbuda, El Salvador, República Dominicana y el Perú de ese prócer de las libertades a la gringa que es el señor Ollanta Humala. Luego entran en la lista de los medio libres Brasil y Argentina, que cuentan con un periodismo en el que predominan los grandes consorcios, pero donde difícilmente se puede decir que hoy alguien tapa la boca de los periodistas. Sigue Bolivia, donde por primera vez tienen voz los silenciados por siglos, los indios, los campesinos, los obreros. Quizás ese periodismo no se parezca al de The New York Times, pero existe y se confronta con diversas visiones del país.

En el mismo pelotón de los semilibertos están Haití, Panamá, Paraguay, ¡Guatemala!, y, extrañamente, por razones exactamente contrarias, Nicaragua y Colombia, uno que es el mal portado de Centroamérica y otro que tradicionalmente ha contado con la benevolencia y protección del imperio.

Por último, en el conjunto de los países que según Freedom House no tienen prensa libre, figuran Honduras y, por supuesto, Ecuador, Venezuela y Cuba, cuyos gobiernos no son bien vistos por Washington. Lo curioso es que a la cabeza de este clan se halla ni más ni menos que México, lo que parece francamente descabellado.

Es cierto que de 2000 a la fecha han sido asesinados 76 periodistas y que 16 más están “desaparecidos”, pero todos los casos o la mayoría se atribuyen al crimen organizado, no a los órganos gubernamentales. Tampoco se puede decir que matar periodistas sea una política de Estado, aunque desde algunas oficinas públicas se promueva el linchamiento de críticos y opositores, como sucede actualmente con Alfonso Cuarón, víctima de inquisidores que vomitan similares descalificaciones. Por fortuna, desde la misma prensa se les puede rebatir, porque sociedad y periodistas hemos ganado un apreciable margen de libertad, y eso establece una diferencia que no ve Freedom House.

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

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