La PGR, Oceanografía y el periodismo

Se sabe que la empresa solía no cubrir las fianzas que se exigen a otros proveedores.

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Humberto Musacchio 27/03/2014 02:05
La PGR, Oceanografía y el periodismo

De acuerdo con la información publicada, la empresa Oceanografía, o, mejor dicho, sus dueños y ejecutivos han cometido un sinfín de fraudes contra Pemex, empresas privadas y bancos nacionales y extranjeros han expedido o usado facturas y otros documentos falsos y por supuesto han quedado a deber a sus trabajadores.

Oceanografía —han dicho los periódicos— durante los dos sexenios panistas recibió de Pemex contratos por asignación o se benefició de licitaciones en cascada, pese a que no competía en precio ni en servicio con otras firmas; es la empresa arrendadora de la cuarta parte de las embarcaciones que emplea Pemex e incluso en el presente sexenio priista, mediante su filial Petrodata, se ha beneficiado con contratos de construcción, mantenimiento, rehabilitación e inspección.

Se sabe que Oceanografía solía no cubrir las fianzas que se exigen a otros proveedores; le debía más de cuatro años de cuotas al Infonavit. Estaba en falta con el IMSS y la Federación Mexicana de Futbol le permitió adquirir dos equipos de futbol sin que importara su probada insolvencia.

Pese a todo lo anterior, Emilio Lozoya Austin, director de Pemex, se negó a informar sobre el asunto a las comisiones de Energía, Medio Ambiente y especiales de la Cámara de Diputados, en tanto que el procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, considera como un mero “conflicto entre particulares” el atraco a Pemex y al Infonavit, que, debemos recordarle, son entidades públicas.

Amado Yáñez, director general de Oceanografía, se presentó a declarar el sábado 22 de marzo ante el Ministerio Público federal. Lo hizo voluntariamente porque contra él hay, sí, una campaña de prensa manipulada desde una o más oficinas federales, pero hasta ahora ni una sola acusación firme ni orden de aprehensión, no obstante lo cual la PGR abandonó a medias la hipótesis del conflicto entre particulares y decidió ponerlo bajo arresto domiciliario.

El procurador Murillo Karam declaró que el arraigo se mantendrá mientras se hacen “las diligencias necesarias para poder llegar al mejor fin posible en el tratamiento que se tiene que darle (sic) a una empresa del tamaño de Oceanografía”. En buen romance, si fuera una tienda de abarrotes, un tallercito o cualquier otro changarro, el dueño ya se hubiera ido al bote, porque es otro el tratamiento que merece. Según el pájaro es la pedrada, sobre todo cuando están pendientes de votación las leyes secundarias en materia energética.

Pero mientras el gobierno federal mantiene entre algodones al señor Amado Yáñez —quien tiene como abogado a Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación en el sexenio pasado—, a la periodista oaxaqueña Sofía Valdivia la PGR la tiene sujeta a investigación por “delincuencia organizada o lo que resulte”, a petición de Alfonso Jarquín Díaz, titular de la quinta Agencia Investigadora Especializada para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión. O sea que la dichosa agencia, que nunca ha servido a los periodistas para maldita la cosa, sí puede acosar a quienes supuestamente debería proteger.

¿El “delito” de Sofía? Difundir por Twitter la reaparición de un grupo del crimen organizado, el que según la colega Concha Moreno, regalaba mantas a indigentes. Lo curioso es que el personal de la PGR, en lugar de investigar a los delincuentes, someta a investigación a una periodista por difundir un hecho, tal vez porque al informar sobre las mantas algunos malos servidores de la PGR se sienten descobijados. ¿O no?

                *Periodista y autor de Milenios de México

                hum_mus@hotmail.com

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