Luis Villoro no dejó la UNAM, donde era un brillantísimo catedrático.

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Humberto Musacchio 10/03/2014 00:00
Luis Villoro no dejó la UNAM, donde era un brillantísimo catedrático.

Luis Villoro, en el recuerdo

Para quienes ingresamos a la UNAM en los años 60, Luis Villoro era ya una figura legendaria, pues había pertenecido al grupo Hiperión, que impuso su sello a los estudios filosóficos. En 1949, cuando terminó la carrera en la vieja escuela de Mascarones, Villoro fue a Europa y regresó en 1952, según Oswaldo Díaz Ruanova, después de que “había rebobinado los motores de su inteligencia en la Universidad Ludwig, de Munich, y en la entonces inaccesible Sorbona de París”. En la Universidad de Guadalajara, con José Gaos y Rosario Castellanos, estuvo entre los fundadores de la Facultad de Filosofía y Letras. Fue secretario particular de Ignacio Chávez. Le tocó vivir y sufrir la huelga de 1966, en la que un grupo de pistoleros del PRI sacó por la fuerza a aquel rector, cardiólogo de gran estatura pero hombre de escasa sensibilidad política. Por fortuna, Villoro no dejó la UNAM, donde era un brillantísimo catedrático, y en 1968 el movimiento estudiantil contó con su solidaridad. La vida lo llenó de honores, pero nunca olvidó a los indios, quienes motivaron su trabajo de tesis cuando obtuvo la licenciatura. Figuró junto a Heberto Castillo en la fundación del Partido Mexicano de los Trabajadores y fue un decidido partidario del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Hace apenas unos días, orgulloso, acompañó a su hijo Juan en el ingreso de éste a El Colegio Nacional, al que ya pertenecía don Luis. El México convulso y empobrecido extrañará su visión esperanzadora. Desde aquí le mandamos un abrazo fraterno al querido Juan Villoro.

La importancia del Hiperión

Con Leopoldo Zea, Jorge Portilla, Ricardo Guerra y Emilio Uranga, entre otros, Luis Villoro formó parte del grupo Hiperión, fundado en 1947 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Discípulos de José Gaos, recibieron una fuerte influencia de la fenomenología de Husserl, la ontología de Heidegger y, sobre todo, el existencialismo sartriano. Con una perspectiva historicista, intentaron levantar una filosofía del mexicano o de lo mexicano. Para Jaime Labastida, los hiperiones, como se les llamaba, “fueron la primera generación de filósofos rigurosos, técnicamente serios, formados en la cátedra y la investigación”, y sus obras, más allá de sus tesis, se caracterizan por “el rigor que las anima, el aparato conceptual que utilizan (y) la intransigencia intelectual que apoyan”.

Falleció Ernesto Flores

En Guadalajara, su ciudad de adopción, murió el nayarita Ernesto Flores, escritor nacido en 1930. Estudió Odontología en la Universidad de Guadalajara, de la que fue profesor de literatura por más de 30 años. En 1996, esa casa de estudios lo nombró maestro emérito. Muy joven escribió en la revista Ariel, que animaban Emmanuel Carballo, Alfredo Leal Cortés y Carlos Valdés. Reunió y prologó Poemas, de Francisco González León (1990) y la Poesía completa, de Alfredo R. Placencia (2011). Autor de Flotar de palabras (1985) y Mensajes desde el olvido, fue merecedor del Premio Juan de Mairena de la Universidad de Guadalajara (2008). En 2010 recibió el homenaje de la Cátedra de Literatura Agustín Yáñez, de la Secretaría de Cultura de Jalisco. Al morir era miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Contesta Paola Tinoco

Enojada porque la semana pasada señalamos la irresponsabilidad de la editorial y distribuidora Colofón, al querer presentar, a última hora y en una pequeña sala de Minería, el libro CeroCeroCero, de Roberto Saviano, a quien acompañaría en la mesa Carmen Aristegui. Con ambos personajes era previsible que se produjeran tumultos y, en un espacio saturado como el Palacio de Minería, hubiera sido irresponsable que los directivos de la FIL autorizaran la presentación, pues lo que estaba en juego era la integridad física de los asistentes. Pese a lo anterior, la señora Paola Tinoco, de Colofón, insistió e incluso exigió que se cancelaran otras presentaciones. Bien, pues la señora se enojó y envió un correo en el que no desmiente ni da respuesta a lo asentado en esta columna, pero eso sí, hace gala de sus modales. Este es su texto (con faltas de sintaxis y ortografía): “Señor Musacchio, queda claro que usted no es, en modo alguno, un caballero. Se refiere a mi de manera despectiva, y lo hace también de la editorial Anagrama. Lo creía a usted una persona seria pero queda claro que no es un profesional, sólo copia y pega la información que sus amigos le piden que publique, vaya ‘columnista de prestigio’ que ha resultado usted. Y por cierto, nadie se iba a morir si la periodista Carmen Aristegui hubiera presentado el libro ¿no le parece exagerado decir que se ponía en riesgo la integridad de los asistentes a la feria por el hecho de que Carmen se presentara? debería darle vergüenza dar maquinazos en lugar de escribir una columna seria ya que este periódico le da un espacio para escribir, y no convertirlo en un espacio de chismes baratos. Yo no me trago ningún coraje, cómase usted su mediocridad”.

Breviario…

Sergio Berlioz informa que el miércoles 26 de marzo, a las 19 horas, se llevará a cabo el primer concierto didáctico del año en Casa Lamm, con un programa barroco que incluye música de Arcangello Corelli, Johann Sebastian Bach y Antonio Vivaldi. @@@ Vecinos de la calle Puebla 151, colonia Roma, denuncian que una obra en construcción en la Glorieta de Insurgentes ha producido daños en su inmueble, obra del arquitecto Manuel Cortina García y catalogado por el Instituto Nacional de Bellas Artes. Como siempre, las autoridades de la Delegación Cuauhtémoc son cómplices de la destrucción. @@@ Este miércoles, a las 19 horas, en la Librería El Juglar (Manuel M. Ponce 233, colonia Guadalupe Inn), dentro del programa Tertulias Chocolateras, se presentará el escritor Francisco Pérez-Arce para hablar de sus novelas Hotel Balmori, Septiembre y Xalostoc. Lo acompañarán Saúl Escobar y David Moreno. Como siempre, los 50 pesitos de la entrada dan derecho a chocolate, café, pan y rifa de libros. @@@ El auditorio Justo Sierra/ Che Guevara es de la Universidad Nacional Autónoma de México y está ahí para que la institución cumpla con sus altos fines. No es ni puede ser propiedad de una pandilla, grupo político o cártel que maneja prostitución y drogas.

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