El tal Lord Audi

Algo me queda muy claro con las redes sociales es que nada se puede esconder, porque en un parpadear cualquier persona puede subir una foto, información, exclusiva o difamación, desde cualquier parte del mundo, sin importar o reportar si es verdad o mentira. Igual alguien ...

Gustavo A Infante

Gustavo A Infante

Última Palabra

Algo me queda muy claro con las redes sociales es que nada se puede esconder, porque en un parpadear cualquier persona puede subir una foto, información, exclusiva o difamación, desde cualquier parte del mundo, sin importar o reportar si es verdad o mentira. Igual alguien se encuentra a un famoso en un antro y en dos segundos sus clubs de fans del otro lado del planeta lo están viendo, pero de igual forma se puede acabar con la imagen o carrera de alguien por una situación absolutamente ilógica. 

El poder de las redes sociales es grande, tan es así que muchos famosos, políticos, celebridades, artistas o empresas han dejado de hacer conferencias de prensa para sólo subir imágenes en Instragram, Facebook, Twitter y gran cantidad de personas se enteran de sus actividades.

Creo y respeto a las redes sociales, en lo que no creo es en los linchamientos a través de éstas, porque es como un teléfono descompuesto gigante, alguien dice algo y se extiende como pólvora y se va robusteciendo, muchas veces sin comprobar su veracidad.

A través de las denuncias sociales hemos conocido a las Ladys y a los Lords de México, aquellos personajes que abusivamente hacen actividades prepotentes y mal vistas por una sociedad.

El más reciente es un fulanillo a quien llamaron Lord Audi porque manejaba un automóvil de esa marca e invadió el carril de bicicletas, pero no sólo eso, también prácticamente arrolló a un ciclista, quien en lugar de enfrentarlo, lo grabó con su teléfono celular. Acto seguido pidió ayuda de un policía bancario que estaba de guardia y como aquí no sabemos qué policía nos puede detener y cuál no, resulta que el pobre joven que pertenecía a la PBI salió hasta insultado, ofendido y empujado por este señor. Ése es otro problema, en México la policía está limitada, no puede hacer nada porque Derechos Humanos se le echa encima y la acusa de brutalidad policiaca y abuso de no sé qué.

Imagínense que esto mismo hubiera ocurrido en Estados Unidos… en un dos por tres hubieran puesto de cabeza al Lord Audi y lo hubieran esposado, si bien le iba, pasando por pistolas de toques, macanazos y quizá hasta un balazo, por desacato a la autoridad. En cambio en México, nada de nada, críticas a la autoridad, diciendo que fue demasiado blandito con este fulano, quien frente a la cara, la placa y la pistola del policía se subió a su carro y se largó. Eso no es lo peor de todo, lo peor es que en  la CDMX todo mundo hace lo que se le da la gana y la policía en la baba, pues pasaron varios minutos y el pobre poli no pudo avisar a nadie porque carece hasta de un aparato de comunicación. Además, las cámaras de seguridad  demuestran que no sirven de mucho.

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