¿Cómo ha sido la historia del comercio mundial? (II)

La semana pasada escribíamos sobre el comercio entre Europa y Asia, y mencionábamos la Ruta de la Seda como una de las más importantes rutas comerciales en la historia del comercio mundial. De igual forma, podemos señalar que las rutas que vincularon el comercio de ...

La semana pasada escribíamos sobre el comercio entre Europa y Asia, y mencionábamos la Ruta de la Seda como una de las más importantes rutas comerciales en la historia del comercio mundial. De igual forma, podemos señalar que las rutas que vincularon el comercio de Europa con el mundo árabe no fueron menos importantes para el desarrollo de las dos civilizaciones.

A la muerte del profeta Mahoma, el islam comenzó una veloz expansión militar sobre el mundo cristiano; conquistó vastos territorios hasta llegar al Magreb, lo que hoy es Marruecos, la parte más occidental del mundo árabe. Sin embargo, no sólo avanzó hacia el Occidente, también se expandió hacia Oriente, llegando hasta Siria, Palestina, Persia y Mesopotamia, y en Europa hasta España y el sur de Italia. Con esta expansión, el mundo árabe abrió diversas rutas comerciales. Así, hacia el poniente abarcaron la Península Ibérica y la ciudad de Marraquech; hacia el Norte, llegaron a Verdún, en Francia, y a lo largo y ancho del Mediterráneo comerciaron esclavos llevados de Mogadisco y Zanzíbar, así como marfil y maderas exóticas; de Europa Oriental comerciaban productos de Egipto y Alejandría, y los barcos del mundo árabe recorrían los mares comerciando piedras preciosas y tejidos lujosos.

Durante cerca de 400 años, el liderazgo comercial de los árabes en Europa y Asia intensificó la integración comercial del mundo conocido, hasta que los cristianos de Europa decidieron recuperar Jerusalén, lo que dio origen a Las Cruzadas, campañas militares que buscaban contener el expansionismo musulmán y recuperar el territorio sagrado.

La dinámica de estas expediciones y la intensidad con la que se realizaron cambiaron el predominio del mundo árabe y debilitaron sus posiciones comerciales. Pero sería el descubrimiento de América lo que transformaría el curso de la historia. Con la llegada de Colón a América, se abrieron nuevas e inexploradas rutas comerciales, se intensificó el intercambio de productos provenientes de América, y sobre todo, España recibió enormes cantidades de plata y oro extraídos de las minas del nuevo continente, lo que fortaleció su corona, tanto que su rey Felipe II, llegó a decir que en su imperio nunca se ponía el sol.

El mundo quedó interrelacionado y se creó lo que hoy se conoce como la Ruta de la Nueva España, el comercio que surgió desde América hacia Europa y que vinculaba a las tierras conquistadas con Europa y Asia. Esta ruta, conocida también como “El Galeón de Manila”, abarcaba la fabricación de productos exóticos en las Filipinas, que eran embarcados a las costas de la Nueva España para posteriormente cruzar el continente y seguir su viaje por el Atlántico hasta llegar a España. Otra de las rutas, la más preciada, era la “Ruta de la Plata”, que iba desde las minas de Zacatecas hasta el barrio de San Ángel, en la Ciudad de México, para continuar su viaje hasta Veracruz y embarcarse hacia tierras ibéricas. Otra era la ruta que seguían sus embarcaciones desde el África subsahariana hacia el nuevo continente, “La Ruta de la Esclavitud”, llevando esclavos de raza negra para realizar las faenas en las minas, así como en las plantaciones de azúcar y algodón. Estas rutas fueron asediadas por piratas provenientes de Inglaterra y Holanda, que buscaban disputarle a la corona española su poderío económico.

En nuestra próxima entrega, abordaremos este capítulo del comercio mundial y hablaremos de las grandes transformaciones que ha vivido el comercio en el siglo XX, así como el proceso de integración que ha experimentado el mundo a través de los tratados comerciales.

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