El cabrón cinismo
Si a usted le gusta la política, la historia y la literatura debería leer a Leonardo Padura.
“Era un país adolorido que pugnaba por sacudirse los lastres del pasado y las frustraciones del presente”. (1)
“…había sido el país de las consignas, y cada partido, cada tendencia, cada grupo desplegaba las suyas donde podía, en mítines y periódicos, en paredes, escaparates...” (2)
“…una república de señoritos y burgueses”. (3)
“Ante los hechos y las palabras” (…) “comprendió que había tenido el privilegio de asistir a la puesta en marcha de un juego político en el que se había derrochado una capacidad de previsión y una maestría tal para la explotación de las circunstancias que no dejaba de sorprenderlo. Pero también pensó que, como nunca antes, el destino de la república pendía de un hilo y resultaba difícil predecir el ganador de la partida”. (4)
“—¿Estás seguro? Aun así, si fuera mentira, de todas maneras lo convertiremos en verdad. Y eso es lo que importa: Lo que la gente cree.” (5)
“Y se sintió convencido de que estaba listo para cumplir con el mandato de la historia”. (6)
“La hipocresía de la política, pensó, puede desbordar los pozos más profundos”. (7)
“Mi odio nunca me permitirá trabajar para construir la nueva sociedad. Pero es la mejor arma para destruir esta otra sociedad, y por eso os he convertido a todos vosotros, mis hijos, en los que sois: Los hijos del odio”. (8)
“—¿Cuándo nos hemos preocupado por la inteligencia de la gente? Hay que decirles lo que nos interesa. De que lo crean se ocuparán otros”. (9)
“—Este es un país de ciegos…” (…) “y vamos a darles ahora lo que les gusta”. (10)
“Pero era evidente que estábamos hundidos en el fondo de una atrofiada escala social donde la inteligencia, decencia, conocimiento y capacidad de trabajo cedían el paso ante la habilidad, la cercanía al dólar, la ubicación política, el ser hijo, sobrino o primo de alguien, el arte de resolver, inventar. Medrar, escapar, fingir, robar todo lo que fuese robable. Y el cinismo, el cabrón cinismo”. (11)
“…éramos la generación de los crédulos, la de los que románticamente aceptamos y justificamos todo con la vista puesta en el futuro”. (12)
Pero “…el odio es una de las enfermedades más difíciles de curar, y ella se había hecho más adicta a la venganza…”. (13)
Si algún lector llegó hasta acá y cree, supone o duda que los 13 párrafos arriba enlistados corresponden a la situación que vive el México electoral de 2018, pues el escribidor tiene la obligación de decirle que está absolutamente equivocado.
Así que no se espante o, mejor, espántese, porque históricamente corresponden a la década de los años 30 del siglo XX, es decir, el siglo pasado. Son descripciones de hace, en números redondos, 80 años, principalmente de la España y de su Guerra Civil. Provienen de la novela histórica El hombre que amaba a los perros, de ese pedazo (cuarto bat o pitcher ganador de 20 juegos, en el argot beisbolero) de escritor que es el cubano Leonardo Padura. Y si usted las confundió con el México de hoy, pues entonces históricamente andamos atrasados ocho décadas.
La arbitraria (aviesa, si alguien la quiere llamar; no habrá reclamo) selección de los párrafos de esa novela histórica (que al pie se ubicarán exactamente) es responsabilidad absoluta del escribidor de esta columna. Padura nada tiene que ver en ella. ¡Dios lo libre. Faltaba más! Pero, sin duda, esta selección intenta prevenir. Sí, es interesada; ni le busque ni se mortifique más. También: Faltaba más.
Por cierto, más allá de las malas intenciones del escribidor, si a usted le gusta la política, la historia, la literatura (¡mejor!) y si no lo ha hecho, debería leer (no se arrepentirá) esa novela de Padura: La reconstrucción literaria, basada en la historia, del asesinato de León Trotski, de su biografía y la de su asesino, del stalinismo, de la vida en México (escena del crimen) y en España de esos años y de la Cuba revolucionaria.
CAMBIO DE VÍAS.- Uno de los mayores goces vitales es sentirse abrumado por el cariño de los amigos y los familiares. El escribidor sabe que ellos no necesitan agradecimientos, pero va para todos. También para el Club de Periodistas de México, que lo hizo posible con su premio. Cuarenta años son dos veces nada. Pero, como y con Joaquín Sabina, lo niego todo.
La edición de El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura aquí citada es la de Tusquets Editores, México, marzo de 2011; y los párrafos corresponden a: (1) Pág. 111. (2) Págs. 111-112. (3) Pág. 112. (4) Pág. 229. (5) Pág. 231. (6) Pág. 453. (7) Pág. 518. (8) Pág. 580. (9) Pág. 616. (10) Pág. 617. (11) Pág. 649. (12) Págs. 649-650. (13) Pág. 62.
