Frentes Políticos

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Frentes Políticos 24/02/2014 02:35
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I.Impacto internacional. Tras la captura de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, Eric Holder, fiscal general de EU, la calificó como un parteaguas y una victoria para los ciudadanos mexicanos y estadunidenses. Dijo que la detención fue gracias a la estrecha colaboración bilateral. El Chapo fue ubicado desde el 13 de febrero, pero evadió a la autoridades por túneles y canales de desagüe en Culiacán. Y las dudas sobre que el gobierno de Enrique Peña Nieto y los priistas pactarían con el narco, ¿por fin, desaparecieron? Por cierto, fue la segunda captura del Chapo, pero la primera en México. La otra se dio en Guatemala y la historia terminó en fuga a mes y medio de iniciado el gobierno de Vicente Fox. No volverá a pasar.

II.El principio del fin. El 12 de febrero la Marina detuvo en Puebla a Daniel Fernández Domínguez, El Pelacas, quien recientemente había hablado con El Chapo y con Ismael El Mayo Zambada, tenía 20 teléfonos celulares. No llevó tiempo definir a quién pertenecía cada llamada. Con los datos, las fuerzas especiales comenzaron las capturas de gente de los Zambada en el municipio de Reforma, Sinaloa. Uno de los integrantes de la célula de Joel Enrique Sandoval Romero, El 19, cantó. Reveló cuál de los números que llevaba en un celular era del Chapo. Y sí, pero había un problema, era satelital. Momento ideal para pedir ayuda a EU.

III.La captura. El lunes 17 de febrero Joaquín Guzmán ignoraba que las agencias de inteligencia de EU colaboraban con la ubicación satelital de sus llamadas. Ignoraba, además, que un informante se había acercado a la DEA para advertir de una reunión entre capos en Sinaloa. Por la mañana, El Chapo, escondido en un túnel, encendió su teléfono y pidió ayuda para salir de Sinaloa. La llamada fue rastreada por la DEA, la PGR y la Marina, por geolocalizadores de última generación. El sábado 22 nada fue improvisado. Capturaron primero a Carlos Manuel Hoo Ramírez, el último eslabón de sus cordones de seguridad, y segundos después el capo estaba en manos de la justicia. Impecable.

IV.El mezquino. Adivine quién afirmó que la captura del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera sólo le servirá al gobierno “de cortina de humo” para distraer la atención de otros temas de trascendencia para el país. Consideró que será utilizada por los “capos de cuello blanco” para hacer propaganda; que esto no ayuda a nada; que no ve más que publicidad, jolgorio. Acertó. Andrés Manuel López Obrador afirmó que las reformas, en particular la energética y la entrega de ese sector a empresas extranjeras, son de mayor trascendencia que la captura del Chapo. A nadie sorprende ya que AMLO prefiera que a México le vaya mal. En su lógica sólo así le irá bien a él.

V.El generoso. Miguel Ángel Mancera felicitó públicamente a Enrique Peña Nieto por la detención del Chapo. Es un gran logro para México, señaló. Dijo que la captura deja de manifiesto el trabajo que se realiza en el combate a la delincuencia. Me parece, dijo, que felicitar al gobierno federal es algo que compartimos todos y también a todas y cada una de las áreas que lo integran, desde la Secretaría de Marina, a la coordinación, la inteligencia. El mandatario local dijo que aún no reciben la petición de reforzar la seguridad luego de la captura del líder del cártel del Pacífico, pero enfatizó que en la ciudad se continuará con la estrategia de seguridad. No estaría de más abrir bien los ojos.

VI.El negocio y la sangre. Desde la muerte de Osama bin Laden en 2011, Joaquín Guzmán era el hombre más buscado del mundo. El capo mexicano era el líder del cártel del Pacífico, una gigantesca organización narcotraficante que funciona como una transnacional: se dedica al cultivo, tráfico y venta de droga. Por su tamaño, el cártel es considerado como una de las empresas más eficaces del mundo, y El Chapo era su CEO. “Es un hombre de negocios”, manifestó el periodista Malcolm Beith, autor del libro El último narco. Se calcula que en México la lucha entre cárteles de la droga dejó unas 70 mil muertes en diez años. Uno menos.

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