Trump y el TLCAN
Más allá de la retórica electoral y del objetivo preciso de inflamar los sentimientos más antimexicanos, el deseo de Trump de romper la asociación estratégica entre nuestro país y Estados Unidos trasciende la construcción de un muro fronterizo entre las dos ...

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
Más allá de la retórica electoral y del objetivo preciso de inflamar los sentimientos más anti-mexicanos, el deseo de Trump de romper la asociación estratégica entre nuestro país y Estados Unidos trasciende la construcción de un muro fronterizo entre las dos naciones. Con ese entendimiento, la semana pasada, el virtual candidato del Partido Republicano dio a conocer los puntos centrales de la que sería su política exterior en caso de llegar a la Casa Blanca.
Trump manifestó que el eje de su política internacional será poner siempre en primer lugar los intereses y la seguridad de todos los estadunidenses. Al grito de “America First”, expresó que “ningún país que ha pensado primero en sus intereses sobre los de sus amigos y enemigos ha fracasado en prosperar”.
Causó extrañeza que el precandidato a la Presidencia de Estados Unidos no hiciera mención expresa a la construcción del tristemente célebre muro fronterizo para obstruir el paso de inmigrantes. Sin embargo, se dijo escéptico a las uniones internacionales como el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), ya que en su opinión solamente limitan y hunden a su país.
Mencionó que el TLCAN únicamente ha robado trabajos de los ciudadanos en Estados Unidos y ha acabado con la industria de manufactura. Enfatizó que de llegar a la Presidencia pondrá marcha atrás a este tratado.
Lo que Trump omite en su discurso aislacionista es que al darle reversa al TLCAN estaría acabando de un plumazo con 14 millones de empleos en Estados Unidos, producto del comercio entre los países firmantes del Tratado de acuerdo con un estudio realizado por la Cámara de Comercio de Estados Unidos.
Por más que se quiera manipular la realidad, es innegable que el TLCAN ha traído beneficios tangibles para los países firmantes. Como mexicanos debemos de estar conscientes de las ventajas económicas para nuestro país, en particular, y de lo que significaría la llegada de Trump a la Casa Blanca y la entrada en vigor de su política exterior. México se ha convertido en el segundo socio comercial de EU, siendo éste quien recibe la mayor parte de las exportaciones mexicanas de bienes y servicios, un 77.5% de la producción del país, según datos del Inegi. México se ha convertido en el mayor receptor de inversión extranjera directa entre las economías emergentes gracias a la firma de este tratado.
BALANCE
Donald Trump representa un desafío inédito al futuro de la relación bilateral que se ha forjado en dos décadas de un paradigma compartido de libre comercio y desarrollo económico. El neoproteccionismo liderado por Trump se suma a una política migratoria racista y discriminatoria en contra de millones de personas que deben su trabajo a la dinámica del libre comercio y a millones de connacionales que ya viven del otro lado del Río Bravo.
Las consecuencias de la aniquilación del Tratado de Libre Comercio, mediante el cual podemos exportar más de la mitad de la producción del país a nuestro vecino del norte, deben ponderarse como una amenaza expresa que aunque improbable, se ha puesto sobre la mesa como la propuesta concreta de un precandidato con amplias posibilidades de encabezar los destinos de un partido histórico como el republicano. Las ocurrencias que sólo parecían ser parte de una campaña electoral escandalosa y remota se están transformando en una propuesta formal de política exterior que podría ponerse en marcha en caso de que un electorado enojado y volátil diera su apoyo a Trump. Suena a broma pero no lo es.
*Secretario para el Fortalecimiento de la Democracia.
Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA.
Twitter:@pacoguerreroa65