Libertad de expresión, valor supremo de la democracia
Una democracia cercenada por obstáculos a la libertad para expresarse de sus ciudadanos es una democracia a medias. Cuando se vulnera el derecho de pronunciarse libremente, se acaban también las prerrogativas a informarse, a conocer y a participar frente a las realidades ...

Francisco Guerrero Aguirre
Punto de equilibrio
Una democracia cercenada por obstáculos a la libertad para expresarse de sus ciudadanos es una democracia a medias. Cuando se vulnera el derecho de pronunciarse libremente, se acaban también las prerrogativas a informarse, a conocer y a participar frente a las realidades que nos rodean. Es indiscutible el papel central que la libertad de pensamiento y expresión desempeñan en la consolidación y desarrollo del sistema democrático.
Este derecho consistente en la capacidad o facultad que tiene todo individuo para buscar, recibir y publicar por cualquier medio de difusión, ideas, información y juicios de valor sobre una situación o hecho político, social, cultural o económico, es fundamental en la sociedad para el debate público.
El siglo XXI ha potenciado mayores herramientas tecnológicas en favor de la libertad de expresión. La “explosión democrática”, tanto en el acceso como en la multiplicación de mensajes instantáneos, que representan Twitter y Facebook, ha llenado de esperanza a millones de nuevos ciudadanos que con mayor facilidad pueden alzar su voz para defender derechos y reivindicar injusticias.
América Latina es en términos generales una región democrática, no obstante se siguen presentando grandes desafíos que amenazan con debilitar la consolidación del libre discurso político en la región. Si se limita la expresión se restringen las posibilidades de fiscalización ciudadana y se da cabida a abusos por parte de las autoridades. Sin cortapisas ni amenazas los ciudadanos deben disfrutar de los derechos esenciales de informarse, opinar, participar y controvertir sin temor a represalias.
Violaciones contra medios y periodistas; crecimiento de leyes y proyectos que buscan censurar; presiones gubernamentales para controlar la información; restricciones a la información pública; mayor concentración de medios en sectores vinculados con los gobiernos, entre otras, fueron las preocupaciones más percibidas en América Latina y el Caribe en la 71ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en 2015.
Asimismo, la libertad de prensa registró la puntuación regional media más baja de los últimos cinco años en Latinoamérica, según el informe de la organización Freedom House, que expone que sólo 2% de la población de América Latina vive en entornos con medios de comunicación completamente libres.
La libertad de expresión es un fundamento de la tolerancia, el pluralismo con el que se construyen sociedades abiertas. Es la piedra angular de la democracia como sistema político. Aspectos como la pobreza, la exclusión, las brechas sociales, económicas y de género afectan el pleno ejercicio de este derecho.
Contar con organismos reguladores independientes y blindados contra cualquier injerencia de los diferentes poderes en la sociedad, garantizar sistemas plurales, diversos, así como preservar y defender la libertad de expresión, son los puntos centrales que deben existir para mejorar la calidad de la democracia y se garantice, con ello, el ejercicio de todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
BALANCE: Sólo con la libertad de expresión se puede crear una sociedad justa en la que todas las voces tengan cabida. Se requiere de mecanismos integrales que garanticen y protejan el pleno ejercicio de este derecho. Los gobiernos, la sociedad civil, los medios de comunicación, los partidos políticos y la ciudadanía debemos hacer un frente común para defender nuestro derecho a expresarnos. Ése es el gran reto.
*Secretario de Asuntos Políticos de la OEA. Los puntos de vista son a título personal.
No representan la posición de la OEA.