Almagro, México y la OEA
Desde su llegada, Luis Almagro, nuevo secretario General de la OEA, ha insistido en la necesidad de rediseñar a la Organización, transformándola en un espacio de diálogo y conciliación al ritmo de los cambios que experimenta la región en el siglo XXI. A unos días de ...
Desde su llegada, Luis Almagro, nuevo secretario General de la OEA, ha insistido en la necesidad de rediseñar a la Organización, transformándola en un espacio de diálogo y conciliación al ritmo de los cambios que experimenta la región en el siglo XXI. A unos días de la 45 Asamblea General de la institución, se presenta una oportunidad irrepetible para realinearla como un foro político hemisférico que asegure “más derechos para cada vez más gente en las Américas”. En este contexto, se llevó a cabo la Misión de Visitantes Extranjeros de la OEA para las elecciones de México. Con el liderazgo de la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, los observadores de la OEA visitaron 638 casillas de 399 centros de votación en 17 entidades federativas. La Misión destacó, en voz de la costarricense, que la votación se dio en una atmósfera de tranquilidad en la gran mayoría del país, haciendo de la elección un triunfo de la institucionalidad democrática del país. Como parte de sus conclusiones, señaló que si bien la amplia Reforma Electoral 2013-2014 funcionó bien en términos generales, es necesario considerar ajustes para el futuro, con el propósito de tener una elección presidencial en 2018 de acuerdo con los retos que se avecinan.En un marco de apertura y competitividad notable, la OEA reconoció la novedad que representan las candidaturas independientes, señalando la pertinencia de construir mejores herramientas legales para generar condiciones de mayor equidad en la contienda.Merece mención especial el reconocimiento de la Misión sobre la necesidad de atender los efectos del modelo de comunicación política vigente, paradigma que requerirá, de acuerdo a los expertos internacionales, una revisión integral a la luz de los reclamos generalizados que se han experimentado desde su implementación. Como se infiere del reporte preliminar de la OEA, más allá de las legítimas intenciones de abaratar el costo de las campañas y favorecer la equidad electoral, la espotización y el debate sobre la libertad de expresión, merecen un análisis aparte ante las fricciones constantes que se generan entre los actores en esta materia. De manera comedida, la Misión sugiere que previo a cualquier transformación legislativa para afinar este esquema, se lleve a cabo una discusión amplia y abierta sobre los posibles cambios a introducir. Esta observación electoral concluyó de manera exitosa, gracias a la apertura y colaboración del INE, el Tribunal Electoral, la FEPADE, el IEDF y los Oples de diversas entidades federativas. También se contó con el apoyo de los tres niveles de gobierno y el Poder Legislativo federal. Una vez más, la democracia mexicana demostró que está dispuesta al escrutinio internacional, para beneficio del perfeccionamiento de sus mecanismos de trabajo.
BALANCE
El próximo 15 de junio, al celebrarse la 45 Asamblea General de la OEA, el continente tiene la oportunidad de construir un “punto de inflexión”, que siente las bases para modernizar al organismo de la mano del nuevo estilo que pretende imprimir Luis Almagro. El reto es establecer los lineamientos estratégicos que serán la base del realineamiento de la Institución. La OEA, como lo ha señalado su secretario General, debe ser el único espacio que reúna a todos los agrupamientos regionales que conviven en el área, transformándolo en una “red de redes” para prestar servicios de calidad en seguridad, gobernabilidad, justicia, combate a la corrupción, promoción de derechos humanos y desarrollo de valores democráticos. Es un gran reto, pero vale la pena intentarlo.
Twitter:@pacoguerreroa65
