AMLO y PRD: secuelas del divorcio

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Francisco Guerrero Aguirre 11/06/2014 02:02
AMLO y PRD: secuelas del divorcio

Las relaciones políticas son reflejo fiel de las relaciones sociales. L@s polític@s, como las personas, deciden asociarse por distintas razones. En el matrimonio, l@s contrayentes recurren al casamiento a través de un contrato civil, que garantiza que la “unión” sirve los propósitos de la pareja mientras dura la relación. En consecuencia, las separaciones siempre son traumáticas y pueden ser particularmente peligrosas para quienes en el pasado habían convivido en armonía.

La semana pasada, los principales dirigentes de la izquierda decidieron “resucitar” las razones del divorcio entre AMLO y el PRD, exponiendo ante la opinión pública contradicciones y reproches que poco servirán para construir un frente común rumbo a las elecciones de 2015.

El líder moral del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, expresó que “hubiera sido más deseable llamar a la unidad de los partidos que tuvieron una candidatura común, que buscar un partido distinto”. En respuesta, AMLO señaló que dejó de ser militante del PRD porque los líderes de ese partido apoyaron al presidente Peña Nieto en el Pacto por México.

Como parte de las secuelas de un divorcio doloroso, AMLO recordó que l@s dirigentes y la mayoría de l@s legislador@s del sol azteca aprobaron la Reforma Fiscal, que incluía aumentos a impuestos y al precio de las gasolinas, y con su actitud “colaboracionista” habían limpiado el camino para la privatización petrolera.

El mesías del sureste pontificó, sin mencionar nombres específicos, que ser de izquierda “más allá de cualquier otra consideración, es tener buenos sentimientos y ser honesto. No es de izquierda el que le da la espalda al pueblo, ni es de izquierda el político corrupto”. Como lo hace con frecuencia, AMLO fustigó a sus nuevos adversarios con frases casi bíblicas.

Como era de esperarse, el dirigente nacional del PRD le respondió con dureza, que la causa de la fractura de la izquierda era imputable al propio tabasqueño. El exguerrillero sonorense sentenció que la división que se vive en estos momentos había sido ocasionada por la sustitución del discurso de la “república amorosa” por el de la “república del odio”, en donde de manera simplista se divide a todos entre “leales y traidores”.

Con razón, Zambrano recordó que la renuncia de AMLO como militante al PRD sucedió en agosto de 2012 y que el Pacto por México, la supuesta manzana de la discordia, había sido firmado el 2 de diciembre del mismo año, cuatro meses después de que el tabasqueño hubiera decidido divorciarse del partido del que había sido fundador.

Este torneo de dimes y diretes es consecuencia de presiones internas que se experimentan al interior de la izquierda y del inminente registro de Morena, mismo que podría otorgar el INE en el mes de agosto. Con el inicio del proceso electoral de 2015, a la vuelta de la esquina, los viejos cónyuges resucitan sus diferencias tratando de llamar la atención de sus clientelas tradicionales.

BALANCE

El PRD llegará a la contienda del año próximo con la necesidad de afirmar su identidad como un partido opositor moderno capaz de gobernar, pero al mismo tiempo con la sagacidad de enfrentar al gobierno en temas clave de la agenda social. El primer reto será competir con Morena, el nuevo partido, propiedad de AMLO, disputando a los mismos electores que los han apoyado desde 1989.

Para Morena el reto es aún más complejo. Por disposiciones legales está obligado a obtener 3% de la votación nacional de las elecciones federales de 2015, para mantener vigente el registro condicionado que seguramente obtendrá durante los próximos meses.

La izquierda mexicana ha logrado victorias políticas muy relevantes como conquistar y mantener el poder en la Ciudad de México desde 1997. Los gobiernos de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Robles, AMLO, Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard y Miguel Ángel Mancera han sido historias de éxito, gracias a su capacidad de aglutinar a tribus y corrientes en torno a un proyecto unificado. Pareciera que el cemento del poder de la izquierda se está resquebrajando. La discordia y la competencia se asoman por la ventana.

                Twitter: @pacoguerreroa65

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