“Se quedó corto frente a la Corte”
Alguna vez fumé mota. Fue en mis épocas de chavo. De la Golden Acapulco, como se le llamaba entonces. Dicen que era la mejor. Tendría 15 o 16 años. Por supuesto que no para uso medicinal. Era recreativo totalmente. Vagos recuerdos. Todo me daba risa. Los ojos color ...
Alguna vez fumé mota. Fue en mis épocas de chavo. De la Golden Acapulco, como se le llamaba entonces. Dicen que era la mejor. Tendría 15 o 16 años. Por supuesto que no para uso medicinal. Era recreativo totalmente.
Vagos recuerdos. Todo me daba risa. Los ojos color tomate. Cero inhibición. El adolescente que quiere sentirse hombre prematuramente.
“Andas bien pasadena, California, Panchito…!”, se burlaban los mayores. Pero no me volví pacheco. No soy de ese 9% que la fumaron y se engancharon (en el alcohol ese porcentaje es de 15% y en el tabaco de 32 por ciento).
Después de ese inicio he repetido la experiencia cuatro o cinco veces. Nada extraordinario. Nunca pasé de la yerba.
Alguna vez, en mis tiempos de mochilero, ya más grandecito, le entré al hachís. No se me olvida.
Una barrita verde que alguien me echó —nunca supe quién—en el estuche de la guitarra con la que me ganaba la vida como cantador en la estación Hotel de Ville de París.
El hachís también se fuma.
De la cocaína para arriba tenía respeto o, más bien, terror a las drogas. He visto a muchos caer y a pocos salir.
En mi adolescencia-juventud estaban de moda los “viajes” de hongos con María Sabina en Oaxaca. Nunca compré boleto, a pesar de recibir invitaciones dos o tres veces.
Hasta allí mi experiencia personal con las drogas.
- Cuento lo anterior, porque ayer asistí a la presentación de las conclusiones del Debate Nacional sobre el Uso Medicinal de la Mariguana, en la explanada de la Secretaría de Salud.
Escuché el anuncio del presidente Enrique Peña Nieto de que firmaría allí mismo una iniciativa de reformas a la Ley General de Salud y al Código Penal Federal para descriminalizar el consumo de la mariguana y promover la prevención.
Me sorprendió el anuncio de que se eleva de cinco a 28 gramos la dosis legal de posesión de mariguana. “Esto quiere decir que se va a dejar de criminalizar el consumo”, explicó el Presidente de la República. Se hablaba de elevarlo sólo de cinco a 15 gramos. El promedio internacional es ése: 28 gramos.
La medida tendrá una consecuencia inmediata que va a alegrar a muchas familias: todos los presos y presas que purguen condena por llevar más de cinco gramos de yerba y menos de 28 serán puestos en libertad. Alguien calculó en el evento que beneficiará al 10.2% de la población en los penales.
Entre ellos, a miles de mujeres “injustamente” encarceladas —el calificativo es del Primer Mandatario— que fueron sentenciadas por guardar o transportar cannabis por cuenta de sus parejas, amigos, jefes, hijos, parientes…
- En el evento vi muchas caras conocidas, además de las que estaban en la tribuna, que no son priistas.
El exdiputado perredista Fernando Belaunzarán, uno de los promotores de la legalización total de la yerba, estaba en primera fila. Por allí andaba también el abogado expanista Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación en tiempos de Felipe Calderón.
Otro era el otrora miembro del desaparecido PSD, Jorge Díaz Cuervo, autor del libro Drogas, el camino a la legalización. Hablamos con los tres al término del evento. Sin excepción aplaudieron el fin del modelo de la prohibición.
Dos de ellos, Díaz Cuervo y Belaunzarán, coincidieron en que constituye un giro radical en la postura del Presidente frente al tema de la mariguana.
“Es un antes y un después”, dijo Díaz Cuervo. Y es que la postura del Presidente cambió 180 grados. No hace mucho contó que sus hijos le preguntaron si podrían echarse un churro. “No, no se confundan. El consumo de esta sustancia es nocivo. Es dañino para la juventud y la niñez”, les dijo.
Su posición conservadora no lo llevó a cerrarse a un debate nacional sobre el tema. Se hicieron cinco foros, en otras tantas ciudades, en el que participaron 200 ponentes.
Luego vinieron las dudas sobre si participaba o no en la Cumbre de las Drogas en Nueva York, de la que México era uno de los convocantes. Primero anunció que no asistiría, pero finalmente sí lo hizo. “Le echamos montón”, nos dijo, en tono de broma, uno de sus colaboradores.
Gómez Mont, por lo demás, pronosticó que el tope para sacar a los que hoy están en la cárcel acabará por elevarse a 50 gramos, pero que permanecerá en 28 para no ir a parar al tambo. Belaunzarán, el más exigente de los tres, destacó que Peña “se quedó más corto que la Corte”.
Y es que los ministros de la SCJN llegaron incluso a conceder un amparo a cuatro personas para la utilización de la mariguana con fines lúdicos.
- De los discursos, me gustó el de Tonatiuh Bravo, rector de la Universidad de Guadalajara:
“El daño que la mariguana produce en sus consumidores podría ser menor que los problemas que se generan por perseguirla”, dijo. Y más: “La prohibición no ha sido acompañada de mecanismos adecuados para revertir los niveles de corrupción e impunidad en el sistema financiero y de impartición de justicia”.
Tonatiuh dejó claro lo atrasados que estábamos en el tema: En la Unión Americana, 23 estados han aprobado el uso medicinal de la mariguana. Cuatro más, incluida la capital, la han autorizado para uso recreativo. En puerta están definiciones en otros cinco estados.
Países en América Latina, como Chile, Colombia, Jamaica, Guatemala, Argentina y Uruguay, han dado pasos importantes o se encuentran trabajando sobre la regulación del cultivo y consumo de la cannabis.
A Peña Nieto hay que reconocerle que se sobrepuso a prejuicios y a su propia convicción personal. Sentó las bases para desterrar el modelo prohibicionista, que tanta violencia y sangre nos ha costado.
