El Día de El Chapo
Joaquín Guzmán Loera tras las rejas no significa que podamos echar las campanas al vuelo. No es el triunfo de las instituciones sobre el crimen organizado. Pero sí es un paso que reivindica el Estado de derecho.

Francisco Garfias
Arsenal
Eran las 12:19 cuando el presidente Enrique Peña Nieto informó en su cuenta de Twitter de la recaptura de El Chapo Guzmán. “Misión cumplida. Lo tenemos”, escribió el primer mandatario.
Era el inicio del “Día de El Chapo”. El resto de la jornada nadie habló de otra cosa. En los medios, en las casas, en bares y cafeterías, hombres y mujeres, chavos y viejos, ricos y pobres, dentro y fuera del país, esa fue la nota.
En las redes sociales proliferaron los memes. Durante horas fue trending topic. El tuit del mandatario alcanzó 81 mil réplicas a las 11 de la noche.
El capo más buscado del mundo había sido recapturado por tercera ocasión. Oxígeno para un gobierno que nomás no logra recomponer su imagen desde el famoso mexican moment, o aquella criticada portada del Times: Saving México, en 2014.
- El logro del gabinete de seguridad debe ser reconocido. Regatearlo, como lo hicieron los antisistémicos en las redes sociales, resulta risible, incluso patético.
Saturaron Facebook y Twitter con el mismo mensaje, aunque con distintas palabras: La reaprehensión de El Chapo no es otra cosa que una cortina de humo para tapar los efectos de la depreciación del peso y la caída de los precios del petróleo.
El Chapo nuevamente tras las rejas tampoco significa que podamos echar las campanas al vuelo. No es el triunfo de las instituciones sobre el crimen organizado ni el fin de la violencia y la impunidad que la alimenta.
Pero sí es un paso que reivindica el Estado de derecho. Se necesita valor para reconocerlo. Reducirlo a “cortina de humo” para ocultar la subida del dólar es activismo político.
- Hace tiempo que no veíamos caras tan alegres en el gobierno federal. Uno de los más sonrientes era Miguel Ángel Osorio Chong.
El secretario de Gobernación escribió en su cuenta de Twitter: “Señor Presidente @EPN. Hoy el gabinete de seguridad cumplió con su instrucción” .
Osorio fue el más perjudicado por la fuga de El Chapo hace seis meses. Después del vergonzoso hecho, la comentocracia enterró incluso sus posibilidades de ser candidato presidencial en 2018.
La entrevista que León Krauze le hizo a Peña Nieto un año antes de la fuga del jefe del Cártel del Pacífico, recuperada después del episodio del túnel, lo dejaba mal parado.
Por el cargo que ocupa, Osorio es el responsable de lo que ocurra con el enemigo público número uno.
El Presidente le dijo entonces al periodista: “Todos los días le digo al secretario de Gobernación, lo tienes bien vigilado y seguro”. Previamente: “Sería imperdonable una nueva fuga”.
Pero lo imperdonable ocurrió y El Chapo protagonizó lo que llamaron “el gran escape”.
La noticia recorrió el mundo borrando lo que quedaba del mexican moment. Las criticas se multiplicaron como hoy se multiplican los aplausos en el exterior.
- El tema de la extradición de El Chapo a Estados Unidos resurgió con la tercera captura del poderoso capo. El precandidato republicano a la presidencia de ese país, Marco Rubio, exigió ayer mismo su entrega a las autoridades de su país.
Y es que el fantasma de una eventual tercera fuga pesa fuerte en la atmósfera. Si pudo dos veces, por qué no tres.
En esta ocasión nada ha dicho Peña sobre la eventual entrega del capo a los gringos. Sí lo hizo en la ya citada entrevista con León Krauze. Dijo entonces:
“Éste es un delincuente que tiene que enfrentar a la justicia mexicana, que tiene que enfrentar procesos que la PGR ha iniciado.
“Eso no riñe con que, en algún momento, difícil determinarlo ahora, pueda ser extraditado…”
¿Llegaría ya ese momento?
- No hace mucho escuché al exgobernador de un estado con serios problemas de violencia lamentar el tortuguismo del Congreso en el tema del Mando Único o mando coordinado de las policías.
“No tienen madre senadores y diputados. Le han negado al país una definición del modelo policial”, nos dijo el citado exmandatario.
El tema del Mando Único lleva años en el Congreso. Intereses mezquinos disfrazados de defensa del municipio libre han impedido que el modelo avance.
Muchos alcaldes no lo quieren porque les significa menos recursos.
El resultado de esta indefinición ha sido la prolongación y complicidad de las autoridades locales con el crimen. Iguala es el ejemplo. Un municipio sin control equivale a violencia, luto e impunidad.
Twitter: @panchogarfias