La sombra de El Peje
Andrés Manuel López Obrador tiene que ir más allá del estribillo “la mafia en el poder”.
A El Peje lo quieren transformar de nuevo en el chamuco que dividió a la izquierda. Y es que el tabasqueño tiene muy acalambrados a sus excompañeros del PRD.
Miguel Barbosa, coordinador del amarillo en la Cámara alta, lo acusó ayer de ser “el principal responsable” de que los partidos zurdos transiten por cuatro vías diferentes, en vez de formar un frente.
Y todo porque ha declarado que con el PRD ni a la esquina, después de que firmó el Pacto por México.
La verdad es que la tenacidad de López Obrador lo ha llevado a posicionarse de nuevo en las encuestas.
Ya escribimos alguna vez que el senador del PAN, Ernesto Cordero, nos dijo que en mediciones internas a las que ha tenido acceso, Andrés gana en todos los cruces con aspirantes mencionados para el 2018.
Eso incluye a Margarita Zavala.
Salieron después encuestas de Reforma en el mismo sentido.
Pero si realmente quiere ganar en el 18, El Peje tiene que ir más allá del estribillo “la mafia en el poder” que alegra los oídos de los que ya están con él, pero que no convence a los mexicanos que necesita sumar para ganar.
Al tabasqueño no le ayuda el trasnochado discurso de Martí Batres —ya ni Fidel Castro habla como él. Mucho menos los embates de Morena contra el Tribunal Electoral del DF, sólo porque no les dio la razón en todo.
Eso da argumentos a sus adversarios y fortalece la idea de que siguen creyendo en la consigna algún día manifestada por Andrés: “Al diablo con las instituciones”.
- Ricardo Monreal, delegado electo en Cuauhtémoc, ya lo entendió. Ayer tapó las bocas que difunden rumores sobre su pleito con Miguel Mancera, una percepción derivada de las fanfarronadas de “Martí el pequeño” contra el jefe de Gobierno del DF.
“Hay muchos problemas en la delegación como para ponernos a pelear con el gobierno federal o el central del DF. Estoy por la colaboración y la coordinación de todos los niveles de gobierno”, dijo el zacatecano.
¿Estás oyendo Martí?
- Roberto Gil acababa de salir de la reunión previa de los senadores del PRI. El panista no sólo había ido a pedirles el voto para presidir la Mesa Directiva en el año legislativo que comienza, sino a ofrecerles un estilo de conducción diferente.
“No voy a utilizar la posición de la mesa para fines personales ni partidistas. Estaré siempre velando por los intereses del Senado”, les dijo, según testigos del encuentro.
Charlamos con Gil apenas abandonó el territorio del PRI. Se le veía sonriente, afable, dispuesto, confiado.
Tenía certeza de lo que iba a ocurrir después: el pleno del Senado lo eligió sucesor de Miguel Barbosa con un margen muy amplio: 89 votos a favor y sólo cuatro en contra.
Antes de bajar a la planta baja de la sede del Senado, donde se encontraban los priistas, el exsecretario particular de Calderón se dirigió a la bancada del PAN.
para fijar postura.
Nos contó en corto que el eje del mensaje con los azules giró en torno a la urgencia de recuperar la unidad.
Ve una oportunidad de promoverla con los cambios en la dirigencia del partido y en su propio nombramiento como presidente de la mesa. “Lo contrario (seguir divididos) significa debilidad en el 16 y en el 18”, advirtió.
La bancada azul en el Senado, por cierto, sigue atorada en el nombramiento de su coordinador. Ricardo Anaya, jefe nacional del partido, iniciará consultas con cada uno de los legisladores para hacer el nombramiento.
En lista están Fernando Herrera, actual jefe de la bancada: el eterno y tenaz aspirante, Héctor Larios, pero, también, Ernesto Ruffo. Garganta azul asegura que Anaya quiere la permanencia del actual coordinador, pero que ha encontrado fuertes resistencias.
No hay fecha para el cambio. Mientras sigue Herrera.
- El que de plano anda de capa caída es Javier Corral. Su “rebelión de las bases” resultó un soberano fracaso. Lo aplastaron en la interna con el método de elección que él mismo promovió.
Nos enteramos que el de Chiuhuahua no asistió a una sola de las sesiones de la previa de su grupo parlamentario.
Tampoco se le vio en el encuentro, a puerta cerrada, que los senadores azules sostuvieron ayer con el académico Miguel Basáñez, propuesto por Peña para la embajada de México en Estados Unidos.
“No se repone de la madriza que le puso Anaya”, nos dijo una senadora de ese partido.
- A Basáñez le fue mal con los panistas. Javier Lozano lo descalificó muy feo, no sólo por su falta de experiencia diplomática, que Basáñez aceptó, sino por su “escasa visión y entendimiento” de la labor que, es un hecho, le van a encomendar.
“Ese señor no tiene el tamaño ni la capacidad ni la experiencia ni los conocimientos ni la estrategia para ocupar la embajada en Washington”, dijo. después de escucharlo en la previa del PAN.
Lozano recalcó que la propuesta, y el nombramiento de Claudia Ruiz Massieu como canciller, son reflejo de la poca importancia que el presidente Peña da a las relaciones exteriores del país.
