“¡Decisión tomada, aeropuerto a la chingada!”

Los atencos se metieron al Senado con todo y machete. Llegaron al piso 14 de la Torre de Comisiones, donde se llevaba a cabo un foro sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, planeado para construirse en el Lago de Texcoco, a un costo de 169 mil ...

Los atencos se metieron al Senado con todo y machete. Llegaron al piso 14 de la Torre de Comisiones, donde se llevaba a cabo un foro sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, planeado para construirse en el Lago de Texcoco, a un costo de 169 mil millones de pesos.

Gritaban la consigna: “¡La decisión está tomada, el aeropuerto a la chingada..!”.

Para llegar hasta allí, los activistas contaron con la complicidad del senador Alejandro Encinas. Así lo señalan las autoridades de la Cámara alta. El otrora perredista dio instrucciones a resguardo y seguridad para que los dejaran pasar, nos aseguran. Pero el emblemático machete que salió a relucir en los salones del piso 14 no estaba en el script. Entró clandestinamente. No lo detectaron ni los arcos de seguridad, ubicados en la entrada de visitantes. No se sabe cómo le hicieron para meterlo. Hay quien afirma que algún senador simpatizante pudo haberlo pasado en su carro o camioneta por el estacionamiento.

Los vehículos de los legisladores son los únicos que no son revisados por los guardias de seguridad ,ni cuando entran, ni cuando salen.

“El senador Encinas no ingresó por aquí”, nos dijeron los de resguardo y seguridad que están ubicados en la entrada al estacionamiento de la calle Madrid. Hay otra entrada en la calle de París. Por allí tampoco metieron el machete, repiten. Encinas fue recordado ayer en los pasillos del Senado como el hombre que en septiembre de 2010 ocultó en sus oficinas de San Lázaro, durante 48 horas, al hoy prófugo Julio César Godoy, medio hermano del exgobernador de Michoacán que lleva su apellido.

Julio César, quien llegó a tomar protesta como diputado federal, estaba acusado de vínculos con el narcotráfico. Está prófugo desde entonces.

La versión difundida por las autoridades del órgano legislativo es que uno de los inconformes llevaba el machete pegado al cuerpo y que seguridad no lo detectó.

Encinas, por cierto, no ocultó su aversión al proyecto del Lago de Texcoco. No deja de reconocer que es necesario un nuevo aeropuerto, pero subraya que en el tema técnico, social, territorial y ambiental, el proyecto presenta matices: “Este tipo de proyectos no son consultados con la población, por lo que se pasa por alto ese derecho de la ciudadanía”, recalca.

  • La cosa es que los atencos se posesionaron del foro. Hablaron de lo que quisieron. Llamaron la atención. Hicieron ruido mediático. Se llevaron la nota, pues. Al frente de los inconformes venía la aguerrida activista América del Valle. Ella es integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco. Estuvo prófuga cuatro años. Pidió, incluso, asilo político en la embajada de Venezuela, en la época de Hugo Chávez. La acusaron de secuestro equiparado, luego de la refriega del 3 y 4 de mayo de 2006, protagonizada por opositores a la construcción del aeropuerto alterno en Texcoco en zona ejidal y las fuerzas del orden.

La activista llegó al Senado acompañada de su padre, Ignacio del Valle Medina, expreso, líder de la rebelión civil que se registró en Atenco, y varios integrantes de su movimiento.

Tomó el micrófono e hizo un anuncio de movilizaciones que planean para plantear su inconformidad por la construcción del nuevo aeropuerto. Su argumento central es el mismo que en épocas de Vicente Fox: el despojo de las tierras. Aunque esta vez no son ejidos, sino terrenos federales.

Dijo América: “No se sorprendan si hay protestas nuevamente. En la ciudad, en la región, donde tengamos que ir. Somos necios. La tierra es lo que estamos defendiendo desde hace ya varias décadas. La última (batalla) ha sido ardua, dolorosa. Nos han avasallado. Aun así, estamos aquí de pie, ni agachados ni arrodillados…”.

El foro pasó a segundo término. Los inconformes se lo apropiaron.

Los senadores Encinas, ex PRD; Bartlett, PT; Hermosillo, PAN, y Silvia Garza, PAN, escuchaban, calladitos y sin sorpresa, las advertencias de los activistas. Los expertos invitados no sabían qué hacer. Hasta parecía que lo habían organizado para que los atencos hicieran ruido.

  • Ya es tiempo de que los legisladores reconsideren la posibilidad de que el Presidente de la República se vea obligado a rendir nuevamente sus informes de gobierno en el Congreso de la Unión, donde están los “representantes populares”, y no frente a un auditorio de amigos y aliados dispuestos al aplauso fácil.

Hablamos del tema con Emilio Gamboa. El coordinador de los senadores del PRI reconoce la pertinencia del asunto. “Empezaré a platicarlo con los legisladores”, nos dijo. Pero aclaró que no lo ha tocado con el Presidente de la República.

“Estamos en disposición, si se dan las condiciones, para que el Presidente pueda rendir su Informe frente al Congreso”, aseguró.

La actual legislatura está por concluir. El 30 de abril culmina lo que es su último periodo ordinario de sesiones. Ya sería tema para la que viene.

Ya encarrerado, el coordinador de los senadores del PRI nos dijo que el presidente Peña está “ligado sentimentalmente” a lo hecho por el Congreso en la presente legislatura: las 12 reformas estructurales que envió a diputados y senadores, algunas de las cuales rompieron inercias que frenaban el desarrollo del país.

  • Un discurso muy light pronunció ayer el perredista Miguel Barbosa durante la sesión solemne convocada para analizar la Constitución a dos años de que cumpla 100 años. Fue celebrada, eso sí, en un recinto excepcional: Palacio Nacional.

Su mensaje no podía ser de otra manera. Es el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara alta. Representa a todos los senadores, incluidos, los del partido en el gobierno.

Frente al titular de la SEP, Emilio Chuayffet, quien acudió en representación del Presidente de la República, y del presidente de la SCJN, Luis María Aguilar, el opositor reconoció que el país atraviesa por un momento complejo, pero evitó repartir culpas.

“No es producto de los errores o la parálisis de uno solo de los Poderes. Se trata de una combinación de situaciones coyunturales y estructurales que deben corregirse de fondo.

“El dolor, la desconfianza y la inconformidad que se expresan en algunos sectores de nuestra sociedad tienen su origen en esas conductas antirrepublicanas que quebrantan la letra, el sentido y la finalidad del texto constitucional”, concluyó.

O sea que la culpa es de todos y de nadie.

En la singular sesión solemne, por cierto, le pusieron falta a 62 de los 128 senadores. El desaire fue notorio.

  • En el acto en Palacio Nacional habló otro perredista, Julio César Moreno, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Lo hizo poco después de que la legisladora, la candidata del MC a la delegación Venustiano Carranza, Esthela Damián, lo acusara, en entrevista radiofónica, de librar una “guerra sucia” contra ella en la citada demarcación.

El hermano de Moreno, Israel, es el adversario de Damián en la contienda electoral.

En el programa de Radio Fórmula que conduce Ciro Gómez Leyva, la diputada Damián narró cómo un “equipo de saboteadores” enviados, según ella, por los Moreno, alrededor de 40 personas, hicieron trizas el mobiliario de una obra de teatro guiñol, que había organizado en la ruta de la celebración del Día del Niño. Si las cosas no pasaron a mayores fue por la intervención de elementos de la SSP capitalina, reconoció Damián.

“Él (Julio César) tiene un interés político y consanguíneo. Quien contiende hoy por la delegación Venustiano Carranza es su hermano Israel Moreno Rivera”, recalcó.

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