“Lo corrí por mentiroso…”
Marcelo Ebrard no sólo está dispuesto a “dar la cara” frente a señalamientos de presunta corrupción que le hacen en el Informe de la comisión legislativa “del PRI” que investiga el uso de recursos federales en la Línea 12 del Metro, sino que empieza a abrir la ...
Marcelo Ebrard no sólo está dispuesto a “dar la cara” frente a señalamientos de presunta corrupción que le hacen en el Informe de la comisión legislativa “del PRI” que investiga el uso de recursos federales en la Línea 12 del Metro, sino que empieza a abrir la boca y a replicar a los ataques que se le hacen.
El exjefe de Gobierno del DF nos dice que en el tricolor buscan aplicarle un “castigo político” por incomodar al régimen: “No quieren que sea diputado”, asegura.
Se hartó de los ataques. Empieza a pasar facturas. Primero con los de casa. A Joel Ortega lo identifica como la voz cantante en la cascada de ataques en su contra que le lanzan colaboradores de Miguel Ángel Mancera.
Esa factura lleva fecha de octubre de 2008. El actual director del Metro era titular de la Secretaría de Seguridad Pública del DF. Ebrard, jefe de Gobierno. En el bar-discoteca New’s Divine de la Ciudad de México ocurre una tragedia. Mueren 12 jóvenes.
La versión de Ortega es que una estampida provocó los decesos. La CNDH, entonces a cargo de Emilio Álvarez Icaza, investigó y llegó a una conclusión distinta.
Subraya Marcelo: “Lo removí (a Ortega) por mentiroso. No estuve dispuesto a sostenerlo. Dijo que en el New’s Devine había habido una estampida y después apareció un video. Es cierto que los jóvenes se asustaron, pero la policía cierra la puerta de salida (hubo un tapón). Me queda claro que eso fue lo que ocurrió. La CNDH sacó un informe y eso fue lo que se señaló”.
Nadie fue procesado por homicidio. Ortega fue premiado cuatro años después con el cargo de director del Metro.
Ebrard cuenta que en 2008 le propuso a Joel regresar a la Secretaría del Trabajo, una vez que quedara claro que no tenía responsabilidad directa de orden penal. Pero su entonces subordinado rechazó la oferta. Se incubó entonces un sentimiento de agravio que se traduce en lo que hoy vemos y escuchamos.
Por lo demás, hace más de un año que Marcelo no ha visto a Miguel Mancera. “Lo que sí veo son muchas campañas de hostilidad. No de él, nunca me ha atacado, pero sí sus colaboradores. Algunos con agenda propia, como el actual director del Metro”, subraya.
- El exjefe de Gobierno está otra vez en el centro de la polémica. La comisión de la Cámara de Diputados que investiga el uso de recursos federales en la construcción de esa línea está por presentar, el próximo domingo, sus conclusiones.
El documento es virulento. Marcelo es señalado como el principal responsable del “desastre” en la alguna vez llamada Línea Dorada del Metro, cuyo servicio fue suspendido hace ya casi un año por el rapidísimo deterioro que representa el famoso “desgaste ondulatorio”.
En sus conclusiones pide sanciones penales para el exjefe de Gobierno y dos de sus colaboradores: el exsecretario de Finanzas del GDF, Mario Delgado, y el anterior director del Proyecto Metro, Enrique Horcasitas.
El exjefe de Gobierno ve en la andanada del PRI un asunto político, más que un documento derivado de una rigurosa investigación.
“Es un proyecto de informe que preparó el PRI y lo mandó a los medios. No se discutió con nadie. Ni con el PAN ni con el PRI ni con el MC ni con Morena, que está por integrarse a la comisión”.
La ofensiva tricolor se explicaría por el hecho de que a Ebrard lo hacen responsable de filtraciones sobre la famosa Casa Blanca que deterioró seriamente la imagen de Enrique Peña.
“Es absolutamente falso que yo tuviese algo que ver con armarle un expediente al Presidente y su esposa. Es un trabajo periodístico en el que no tuve que ver. Pero si lo hacen por eso, es un castigo político”, reitera.
- En la plenaria de los senadores del PRD, realizada en la Hacienda de los Morales, se produjeron dos buenas y una mala. La mejor: reapareció Manuel Camacho Solís, muy recuperado de la grave enfermedad que lo alejó de su escaño durante meses. Lo vimos sonriente, el paso lento, pero firme, la vestimenta casual. Llevaba un saco negro que combinaba con una camisa de rayas, sin corbata, y un pantalón gris. Fue el centro del cónclave. En todos los discursos lo mencionaron. Su foto colgaba de todos lados. Les hizo falta.
La buena: Carlos Navarrete, presidente del partido, reconoció que las corrientes internas —una de las cuales lo llevó al cargo— son un lastre para el partido.
La mala: senadores del PRD se molestaron por la presencia en la reunión de los senadores Alejandro Encinas, Mario Delgado y Rabindranath Salazar. Los tres ya renunciaron al partido. Su presencia en la plenaria les parecía una incongruencia.
Y es que Encinas acompañó su salida del PRD con acusaciones de corrupción y podredumbre a sus otrora compañeros de partido.
El tema le descompuso la reunión a Miguel Barbosa. Sabemos que a puerta cerrada hubo fuertes reclamos. Uno de los más virulentos fue el de Luis Sánchez, de la corriente ADN, vicecoordinador del grupo. Otros senadores se salieron con el argumento de que Encinas no podía estar allí. “Son minoría”, repuso el experredista.
Nos acercamos a Mario Delgado. Buscaba la puerta del baño cuando lo alcanzamos para preguntarle las razones de su presencia en la plenaria de un partido al que ya no pertenece. El tema no le gustó. La pregunta menos. “Administrativamente seguimos perteneciendo al grupo”, respondió.
La reunión era para armar la agenda legislativa del periodo que inicia. En esa rifa ya no tienen boleto. Se lo recordamos. Se puso de peor humor. “Voy a echar una meada”, cortó. Para su mala fortuna el baño estaba cerrado. Eso permitió que insistiéramos, “no nos podemos aislar”, dijo, por fin.
- Ricardo Monreal nos presume que ya pasó la prueba del polígrafo. El precandidato de Morena a jefe delegacional en la Cuauhtémoc pretende demostrar que no ha incurrido en hechos de corrupción ni tiene vínculos con el crimen organizado.
Cuatro preguntas bastaron para que el estudio al que se sometió lo considerara “confiable”. La prueba fue realizada por Grupo Corporativo Confianza, con más de 12 años de experiencia en los sectores público y privado.
