Olla de presión
Los guerrilleros del ERPI llaman a formar una “brigada de ajusticiamiento”,para combatir a la banda criminal de los Guerreros Unidos.
Los sucesos de Iguala devolvieron a mi memoria la visita de solidaridad que, en octubre de 1983, hizo el entonces presidente François Mitterrand, a soldados franceses de la fuerza multinacional destacados en Beirut, luego de que sufrieran un sangriento atentado que dejó 23 muertos.
La inesperada visita del mandatario socialista a Líbano rompió los protocolos de seguridad. Fue a meterse a una de las zonas más calientes del mundo para, entre otras cosas, irse a recoger a la capilla ardiente donde velaban a las víctimas, y visitar los escombros del edificio volado por los terroristas.
Yo era entonces corresponsal de Excélsior en París. Recordaba vagamente lo arriba descrito. Pero la magia de Google me permitió revivir con claridad ese episodio.
Mitterrand llegó a las ocho de la mañana. Estuvo en Líbano ocho horas. Puso de cabeza a los encargados de su seguridad, pero acalló las nacientes críticas a la presencia militar francesa en ese castigado país.
Sin comentarios.
- Falta manejo de crisis. El gobierno federal —del estatal ya ni hablamos— tiene que hacer algo contundente y creíble ya. Se cumplen 18 días de la desaparición de los 43 normalistas y todavía no sabemos qué pasó con ellos.
Entre más discursos, más incertidumbre y agitación.
Las fosas clandestinas descubiertas nos hacen temer lo peor. El ojeroso procurador Jesús Murillo Karam suelta la verdad sin liberarla. Dice que los cuerpos encontrados estaban calcinados y que llegaron al lugar guiados por los detenidos que están acusados de ser los verdugos de los normalistas.
Mala señal.
El aún más ojeroso gobernador Ángel Aguirre metió su cuchara y aumentó la confusión. Dijo que algunos de esos cuerpos no son de los normalista y obligó a Murillo a desmentirlo.
- Las alertas se multiplican en el territorio nacional. La palabra Ayotzinapa ya es emblema de represión y muerte. Convoca a chavos —y no tanto— a la movilización en respaldo de los normalistas desaparecidos.
La efervescencia sube al parejo de los titubeos de las autoridades.
El Palacio de Gobierno de Guerrero fue destrozado e incendiado ayer en Chilpancingo por estudiantes normalistas.
La UNAM anuncia un paro de dos días en apoyo a los desaparecidos.
En Michoacán, aprendices de maestros retienen una treintena de autobuses.
La CNTE ya camina hacia la mencionada localidad guerrerense.
Los guerrilleros del ERPI llaman a formar una “brigada de ajusticiamiento” para combatir a la banda criminal de los Guerreros Unidos, supuestamente responsable de la desaparición y muerte de normalistas.
La cereza del pastel: policías ministeriales en Guerrero aplicaron el protocolo del gatillo fácil y le dispararon a un vehículo donde viajaban estudiantes del Tecnológico de Monterrey porque, dicen, les ordenaron detenerse y no les hicieron caso. ¿Saldo? Un joven alemán herido.
En varios estados extienden el enfado, la frustración, la rabia, la impotencia. El país es una olla de presión.
- Una buena. El enemigo público número uno y alcalde con licencia de Iguala, José Luis Abarca, no tiene seguro su refugio en la Ciudad de México ni con el amparo que le concedió un inescrupuloso juez federal.
“Se les busca por delitos graves. Si se tuviera conocimiento de la estadía en la ciudad de José Luis Abarca, su esposa, o el director de Seguridad Publica del municipio, Felipe Flores, serían arrestados,” declaró, en rueda de prensa, el procurador capitalino, Alfredo Ríos.
El testimonio de Abarca es clave para saber qué ocurrió en Iguala la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre con los normalistas de Ayotzinapa.
- Javier Corral fue de los principales impulsores de la coalición que postuló a Gabino Cué en Oaxaca. Hoy está decepcionado del experimento y lo confiesa. “No ha tenido ni la decisión ni la capacidad para gobernar”, dijo el senador del PAN.
Durante una gira el fin de semana por aquella entidad, el inefable legislador se le fue con todo a Cué. “Gabino no estaba llamado a ser comparado con Ulises, estaba llamado a ser el pivote de la transición”.
Corral habló del “miedo” que Gabino ha mostrado al gobernar Oaxaca
Y lo más triste es que tiene razón.
- Ricardo Anaya y Ernesto Cordero cenaron anoche en un restaurante de la Condesa. El jefe nacional del PAN y el otrora coordinador de los senadores de ese partido —fue relevado del cargo por Gustavo Madero hace más de un año— abonaron de este modo a una mayor cordialidad en la dividida agrupación política.
En el entorno del legislador nos dicen que fue un encuentro informal, relajado. Hablaron de la situación del PAN, pero también de las intensas discusiones que se vienen en el Congreso sobre la Ley de Ingresos y los Derechos Humanos, puntualizaron.
