“¡Hombre al agua!.. y no lo volvieron a ver”

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Francisco Garfias 20/06/2014 01:36
“¡Hombre al agua!.. y no lo volvieron a ver”

Julio César Hernández es uno de los cientos de mexicanos a bordo del Crucero MSC Divina que navega frente a las costas de Brasil. Ya es del dominio público que del piso 15 de ese barco se aventó el joven Jorge Alberto López Amores, hijo del procurador de Chiapas.

Desde Recife, donde se encuentra actualmente el Crucero, Julio César le hizo a Patricia Betaza, conductora del noticiero Meridiano del IMER, una crónica de lo que vivió a bordo del MSC Divino, a partir de que se produjo el extraño suceso.

Dice Julio César que iban a dar las cinco de la tarde cuando Jorge Alberto, quien estaba acompañado de dos varones y una chica, tomó la decisión de aventarse. Lo hizo, y en eso coinciden testimonios, con el propósito confesado de “detener el barco”.

Hernández no se encontraba en el piso 15 —donde está la alberca— en el momento en que ocurrió el evento. Escuchaba en su camarote —piso tres— el encuentro Chile-España.

Se enteró del asunto por el sonido local. “¡Hombre al agua!”, dijeron. Alcanzó a escuchar que se iban a aplicar los procedimientos que marca la navegación internacional.

“Eso ocasionó que estuviéramos ocho horas parados en alta mar. El personal del crucero realizó las labores de búsqueda, pero éstas se dificultaron porque llega la noche pronto en Brasil. Se aventó poco antes de las cinco, a las cinco y media comienza a oscurecer.

“Lo hizo en forma irresponsable. Lamentablemente no lo han encontrado hasta el momento. Hay presunción de que no vive.

“Nos avisaron primero que íbamos a estar hasta el día siguiente en alta mar. Pero hubo algo importante. A las diez de la noche cayó una tormenta en alta mar. El crucero tenía que moverse.”

Antes de colgar, aclaró que su narración es parte de testimonios de personas que estaban al lado de él cuando decidió aventarse. Afirmó que iban a detener el barco. Fue todo muy rápido. Lo buscaron con la mirada pero nada.

“Cayó de una altura de 45 o 50 metros. Estaba alcoholizado y seguramente, por la gravedad, se hundió unos 15 o 20 metros.

“Ya nunca lo volvieron a ver…”.

La FIFA investiga a la afición mexicana por “racismo” y “homofobia”. Dicen medios ingleses, la BBC entre ellos, que es a causa del grito “¡puuuuuto!” que lanzan cada que el
portero rival despeja. De eso se habría quejado una organización europea denominada Futbol Contra el Racismo en Europa.

La expresión no es elegante. Ciertamente tiene algo de homofóbica. Es una forma despectiva de referirse a los homosexuales. Aprendí su significado desde que era niño.

No es para enorgullecernos, pero ya se la robó la torcida brasileña. Pregúntenle a Memo Ochoa. Hay versiones de que el ejemplo cunde. Al paso que vamos la FIFA tendría que investigar a varias federaciones.

En México ha sido tolerada durante varios años. Es una expresión popular. Forma parte, ya, de la cultura en los estadios. A nadie le sorprende escucharla. La bronca es que no hay cómo evitar que la afición la utilice. Ni jurídica ni deportivamente.

Y no se preocupe, sólo los croatas podrían echarnos del Mundial.

De nada sirvió el agarrón que en San Lázaro se dio el PAN con la chiquillada alrededor del tema las coaliciones y sus consecuencias en el reparto de prerrogativas y costos de partidos políticos que poco o nada representan y que viven cómodamente pegados a la ubre del PRI y del PRD.

Ni siquiera el llamado del diputado del PRI, Manlio Fabio Beltrones, para que se respetara “la palabra empeñada” logró convencer a la mayoría de los senadores de completar el ciclo legislativo requerido para modificar el artículo 87 de la Ley General de Partidos Políticos que, dicen los azules, beneficia a los chiquillos de la “transferencia de votos” y les da “vida artificial”.

“Lamento que en la Colegisladora no haya habido tiempo y acuerdo para poder esperar algunas de nuestras minutas que merecían su discusión”, dijo el coordinador de los diputados del tricolor.

Y es que la Cámara de Senadores cerró el periodo ordinario de sesiones cuando se discutía en San Lázaro la citada ley que, según el PAN, pretende dar “vida artificial” a los partido emergentes.

La modificación ya no entrará en vigor para 2015. Las coaliciones PRI, PRD y PT evalúan interponer una controversia ante la Suprema Corte. Consideran que hay una antinomia —contradicción entre dos leyes— con la ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales.

A los perredistas Miguel Barbosa y Silvano Aureoles, coordinadores del PRD en ambas cámaras, no les quedó otra que declarar: “El PRI cedió al chantaje del PAN…”.

El Ilustre y Nacional Colegio de Abogados (Incam) estrena presidente. Se trata de Alfonso Pérez Cuéllar Martínez.
Hoy rinde protesta para el periodo 2014-2016, en una ceremonia que se llevará a cabo en el Club de Industriales de Polanco.

Nos anuncian un presidium de lujo: Miguel Mancera, jefe de Gobierno del DF; José Ramón Cossío, ministro de la SCJN; Manuel Hallivis, presidente del Tribunal Superior de Justicia Fiscal y Administrativa; y la senadora del PRI, Arely Gómez.

El Incam es una de las cuatro instituciones virreinales que sobreviven en manos de particulares. Las otras son el Hospital Santa Teresa, Nacional Monte de Piedad y el Colegio de las Vizcaínas.

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