El partido que está partido

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Francisco Garfias 23/05/2014 01:40
El partido que está partido

Gustavo Madero rindió protesta ayer como presidente nacional del PAN para el periodo 2014-2015. Lo hizo ante militantes de un partido que está partido, dígase lo que se diga.

Ni un solo calderonista relevante asistió a la entrega de la constancia de mayoría al reelecto jefe nacional del azul. No es un dato menor. Más de cuatro de cada diez panistas emitieron su voto por Ernesto Cordero, abanderado del grupo afín al expresidente de la República.

Cordero ya admitió los resultados. Hasta se resignó a lo inevitable: que Jorge Luis Preciado se mantenga como coordinador de los senadores de Acción Nacional. Sabemos que ya entró en contacto con él para informarle que regresa a la Cámara.

Pero no le ha levantado el brazo a su adversario interno. Un gesto que pondría a los panistas en la obligada ruta de la unión.

El eje del discurso del reelecto jefe nacional fue de reconciliación. “No es momento de venganzas ni de pensamientos mezquinos”, dijo reiteradamente. “El PAN lo conformamos todos. Los que votaron por nosotros y los que votaron por Cordero. Todos somos Acción Nacional”.

Y vino el aplauso.

Pero a los organizadores del evento, abierto a la prensa, se les olvidó que en política la forma es fondo. Pequeño detalle: los corderistas “ni siquiera fuimos requeridos”, nos dijeron en el equipo del senador con licencia.

Error mayúsculo. Era una oportunidad de apoyar las palabras con los hechos y demostrar que pueden superar la polarización provocada por la disputa de los cargos de dirigencia.

Muy pocos notables o militantes destacados de la vieja guardia asistieron al evento.

Sólo dos exjefes nacionales, de los siete que viven, estaban presentes en el auditorio Manuel Gómez Morin: la saliente Cecilia Romero y Luis Felipe Bravo Mena.

De César Nava o Germán Martínez —éste último respaldó públicamente a Madero— ni sus luces. Espino fue expulsado del PAN. Don Luis Álvarez se la jugó con Cordero. De Felipe Calderón mejor ni hablamos.

De los corderistas sólo estaba presente Rogelio Carbajal y porque es miembro de la Comisión de Elecciones. Nadie más.

Las pocas figuras que le quedan al PAN brillaron por ausencia. El Jefe Diego anda en otros menesteres. Josefina Vázquez Mota ni sus luces. Fox se transformó en peñista y Felipe vive su noche triste. ¿Don Luis? Ya dijimos que se la jugó con el perdedor.

El auditorio Gómez Morin se llenó, eso sí, de militantes. “Es el nuevo PAN” presumió el reelecto jefe nacional.

Todos los presidentes estatales estaban presentes. Listos para gritar “¡Ma-de-ro! ¡Ma-de-ro!” a la menor provocación.

Nos topamos con Marko Cortés, coordinador de la campaña de Madero. Ya dio color sobre la apuesta que hicimos. ¿Dónde quedó tu dos a uno? Le recordamos. Sonrió y recordó que la ventaja de don Gustavo fue bastante amplia.

El michoacano parece dispuesto a pagar. Pide que sea comida en lugar de cena, pero también que asista el senador corderista Roberto Gil, quien se comprometió a financiar la botella de vino si la ventaja para uno u otro lado era mayor de uno por ciento.

Cortés está más que apuntado para la candidatura del PAN al gobierno de Michoacán, que se renueva en 2015. Lo animó el empate técnico que logró contra la Cocoa Calderón en la elección del pasado domingo. Ganó Cordero, pero por estrecho margen.

También hablamos con José González Morfín, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados. Lo sentimos contrariado por las versiones publicadas en el sentido de que durante la campaña participó en reuniones de apoyo a Cordero, y que el miércoles se apareció en la comida de los diputados que respaldaron al ganador. Dicen, incluso, que comió en un par de ocasiones con el expresidente Calderón.

“Es absolutamente falso. No asistí a ningún acto en favor de Cordero ni mucho menos comí con Felipe Calderón, al que no he visto hace ya muchos meses. Te lo digo con la frente en alto. Me comprometí a no participar en la campaña y lo cumplí”, subrayó el legislador azul.

El escándalo del “haber de retiro” de los magistrados del tribunal electoral dejó muy mal parados a senadores que votaron la minuta enviada a San Lázaro que contenía el párrafo XXXI del artículo 209 de la Ley Orgánica del Poder Judicial —ése planteaba el cuestionado privilegio— y que se dijeron sorprendidos a la hora que tronó el cuete en San Lázaro.

El tema obligó al priista Raúl Cervantes, presidente de la Cámara de Senadores, a aclarar que la iniciativa la conocían todos y cada uno de los senadores y senadoras que votaron.

El citado artículo fue leído en el pleno por el perredista Luis Sánchez y repetido por la secretaria de la Mesa Directiva.

La declaración es un atento “no se hagan” a Juan Carlos Romero Hicks y José María Martínez, senadores del PAN, y a Miguel Barbosa, Alejandro Encinas, Angélica de la Peña, PRD.

Los cinco se dijeron sorprendidos por la inclusión del famoso bono de retiro.

Cervantes reconoció, eso sí, que la ambigua redacción del artículo dejó abierta la puerta a la posibilidad de que se les diera a los muy bien pagados magistrados electorales una pensión vitalicia. Igualito que a los ministros de la Corte.

A Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, el impresentable Príncipe de la Basura, le llueve por todos lados. Ahora es el PAN, con Gustavo Madero a la cabeza, el que presentó una denuncia en la PGR en contra del expresidente del PRI-DF y cuatro personas más. Los acusan de trata de personas y delincuencia organizada, nos dijo la asambleísta de ese partido, Laura Ballesteros.

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