Los Siete Magníficos se irán sin bono

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Francisco Garfias 22/05/2014 02:00
Los Siete Magníficos se irán sin bono

Los magistrados del Tribunal Electoral hicieron entripado. Ya no quieren el famoso “haber de retiro” para ellos, sino para quienes los sustituyan. Renuncian a ese ingreso porque se sienten ofendidos, maltratados, difamados por el distorsionado manejo que la prensa ha dado al tema, pero no porque piensen que no lo merecen.

Los Siete Magníficos —así llaman en el Congreso a los magistrados— hicieron una declaración conjunta donde manifestaron su indignación por “informaciones imprecisas” que, para ponerlo en palabras del magistrado presidente José Alejandro Luna Ramos, menoscaban “la integridad y la pulcritud del Tribunal”.

El magistrado Salvador Nava Gomar resumió así el sentir de Los Siete:

“Se ha vulgarizado el tema a pesos y centavos, especulaciones respecto en montos de algunos medios de comunicación. No tienen precedente y nos han lastimado.

“Los que aquí trabajamos con nuestros conocimientos y con nuestra dedicación, podríamos ganar más dinero si litigáramos los asuntos que nosotros mismos resolvemos.”

Y más: “Dentro de las garantías de independencia judicial es correcto que quienes se vayan de este Tribunal, al haber finalizado con su tarea, tengan un haber de retiro o una compensación por ello. Así lo entendió el Poder Legislativo federal”.

El argumento es impecable desde el punto de vista laboral. Los magistrados no pueden litigar, sino hasta dos años después de haber salido del Tribunal. En otras palabras, se quedan sin ingresos 730 días.

Pero desde aquí le preguntamos a Nava si no le parece excesivo que además de los 4.2 millones de pesos que anualmente cobra un magistrado (cifras del Presupuesto de Egresos 2014) todavía se les tenga que pagar un “haber de retiro”, en este país de vergonzosos contrastes.

Va el desglose de esos 4.2 millones de pesos: dos millones 601 pesos de sueldo básico, 866 mil pesos en prestaciones y 737 mil 718 en pago por riesgos.

La magistrada María del Carmen Alanís reconoció que lo que buscan es que los igualen con los envidiados ministros de la Corte. “Estoy convencida de que así debe de ser”, dijo.

¿Será que no les alcanza para ahorrar?

La reacción no se hizo esperar entre diputados que se oponen al “haber de retiro”. El perredista Miguel Alonso Raya los acusó de asumir una actitud de “chantaje” y de falta de sensibilidad ante los reclamos sociales que ha generado este tema.

“Si los magistrados no están contentos con las prestaciones que tienen, si no les conviene que renuncien todos inmediatamente para que se integre otro Tribunal Electoral que le sirva al pueblo, que no esté poniendo pretexto, ni esté chantajeando”.

En la Comisión Permanente hay dos iniciativas sobre el escandaloso tema. Una promovida por el PRI, Manlio Fabio Beltrones, a la cabeza, acota el haber de retiro exclusivamente a los dos años en lo que los magistrados no pueden allegarse de ingresos derivados del ejercicio de su profesión.

La otra es del PRD. Barbosa, Encinas y compañía piden derogar la fracción XXXI del artículo 209 de la Ley Orgánica del Poder Judicial que habla del haber de retiro. El diputado amarillo Fernando Belaunzarán propone una tercera vía: eliminar la prohibición de litigar dos años a los que concluyan su encargo.

Ernesto Cordero prepara el regreso al Senado, luego de su derrota en la elección para jefe nacional del PAN. Comió ayer con el priista Emilio Gamboa y con el perredista Miguel Barbosa, en el Hotel St. Regis de Reforma. “Fue un encuentro de cuates”, nos aseguran en el equipo del panista.

El martes corrió la especie de que se reuniría con Gustavo Madero, pero no hay nada agendado. La comunicación directa sigue rota entre ambos contendientes. No es un buen augurio para la urgente reconciliación en el azul, sino un reflejo de que las negociaciones entre ambas tribus —ya se parecen al PRD— no andan bien.

Madero, quien hoy toma posesión del cargo, adelantó incluso que va a ratificar al coordinador del grupo azul en el Senado, Jorge Luis Preciado, cuya cabeza reclaman Cordero y los suyos. Se lo dijo a mi tocayo Francisco Zea, el pasado martes.

Y para que no quepa duda de que tiene muy cerca al senador de Colima, el jefe nacional reelecto se dejó fotografiar con él jugando futbolito. La foto circuló profusamente.

Los corderistas —mayoritarios en la Cámara alta— quieren en la coordinación de los senadores del PAN a Roberto Gil. Se van a quedar con las ganas.

El reelecto presidente del PAN comió ayer con los legisladores que lo apoyaron en la pasada elección interna. Compartió mesa con 84 diputados y 15 senadores del PAN. Quería darles las gracias por el respaldo. Fue una carnita asada en casa de la diputada regia Consuelo Argüelles.

Buscamos al presidente de la Comisión de Doctrina del PAN, Fernando Rodríguez Doval. Queríamos su opinión del proceso. Este diputado federal tiene buena imagen entre maderistas y corderistas.

Sabemos que el triunfo de Madero fue con amplio margen. No dio cabida a las impugnaciones.

Pero también que los gobernadores de Puebla, Rafael Moreno Valle; Sonora, Guillermo Padrés, y Kiko Vega, Baja California, le echaron una manita —o mejor dicho manota— para jalar votos. Lo corrobora la desproporcionada victoria de Madero en esas entidades. La ventaja fue de siete a tres, o de ocho a dos.

La paradoja es que el PAN presionó para rediseñar todo el sistema electoral mexicano con el argumento de que los gobernadores meten mano en las elecciones federales a favor de sus candidatos.

Le hicimos la pregunta a Rodríguez Doval.

Respondió: “Los resultados de los estados donde somos gobierno son completamente anómalos. Las nóminas gubernamentales no deben influir en la voluntad soberana de los panistas. En la Reforma Electoral, nuestra principal bandera fue que los gobernadores no intervinieran en forma indebida en las elecciones. No nos puede pasar eso mismo en casa”.

Les está pasando.

Uno que anda contento es Tristán Canales. El Consejo Nacional de la Abogacía le entregó la presea Maestro Ricardo García Villalobos Gálvez al Mérito Jurídico, en grado de excelencia.

El presidente de la CIRT no perdió la oportunidad de darle su guayabazo a Enrique Peña: “Ha impulsado grandes reformas, quizá no populares, pero necesarias e impostergables, que se traducen en cambios de gran calado en nuestras leyes y en nuestra vida institucional”.

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