Apuesta ganada

La cuenta no incluirá la botella de vino. La pagaría el senador corderista Roberto Gil Zuarth.

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Francisco Garfias 20/05/2014 01:21
Apuesta ganada

Gustavo Madero se reeligió con 56.6% de los votos como jefe nacional del PAN. No ganó dos a uno, como pronosticó Marko Cortés. Esperamos que el coordinador de campaña del candidato triunfador tenga buena memoria y pague la cena que apostó con este reportero.

No debe preocuparse mucho. La cuenta no incluirá la botella de vino. La pagaría el senador corderista Roberto Gil Zuarth. A eso se comprometió si la ventaja, para uno u otro lado, era mayor a uno por ciento. Fueron más de 13 puntos de ventaja.

El aparato funcionó. Los gobernadores también. Madero ganó cómodamente (70-30) en Sonora, Puebla y Baja California. Guillermo Padrés, Rafael Moreno Valle y Kiko Vega le hicieron la tarea al candidato de la reelección.

En Los Pinos están de plácemes. Ganó el candidato que más le conviene al régimen. El de la continuidad, el del cogobierno. El que firmó el Pacto por México y aplaudió en la presentación de la Reforma Fiscal.

El presidente Peña ya felicitó a Madero. No se concretó a las formas. El comunicado que su equipo de prensa fue más allá:

“El Presidente de la República confía en que esta elección contribuya a fortalecer el diálogo político entre el gobierno de la República y los principales partidos políticos, para seguir avanzando en el propósito de impulsar la modernización y el desarrollo del país.”

En Querétaro ganó Cordero. El resultado tiene su lectura. De allí es Ricardo Anaya, compañero de fórmula de Madero y uno de los mencionados para la candidatura del PAN al gobierno del estado. Pancho Domínguez, promotor del senador calderonista, demostró que es la carta fuerte del azul para disputar la sucesión del priista Calzada.

La lectura generalizada es que la derrota fue más de Felipe Calderón. El llamado de Margarita Zavala, su esposa, no le alcanzó a Cordero para ganar la contienda.  Tampoco el de don Luis H. Álvarez.

Un consuelo para el más emblemático de los viejos militantes de Acción Nacional. A propuesta de Cecilia Romero, todavía presidenta del azul, el patio de la sede del partido fue bautizado ayer con el nombre del político de Chihuahua.

Una sonrisa apareció en el rostro de Cuauhtémoc  Cárdenas Solórzano cuando le preguntamos sobre las versiones de que ya se bajó de la contienda interna para presidir el PRD. “Ni me subo ni me bajo”, nos dijo muy a su estilo.

En su entorno nos dicen que el ingeniero se mantiene en su postura inicial. Regresaría a la presidencia del PRD a condición de ser el candidato de unidad y que le den las herramientas para una dirección nacional fuerte y unida.

Nos acercamos a Cuauhtémoc al final del acto en el que dirigentes perredistas de distintas corrientes se comprometieron a reunir dos millones de firmas de apoyo a la consulta popular sobre la Reforma Energética, antes del 30 de junio próximo.

En esa campaña, Cuauhtémoc será “figura central”, anunció Jesús Zambrano, actual dirigente del PRD.

La alerta nos llegó vía un mensaje de Twitter. El Congreso de Puebla le aprueba a Moreno Valle una ley que autoriza el uso de armas de fuego letales contra los manifestantes. Apenas podíamos creer que algo así hubiese sido propuesto y, peor aún, aprobado por una mayoría de diputados locales.

La tentación del “gatillo fácil” puesta a disposición de las fuerzas de seguridad. Un riesgo mayúsculo que puede terminar en tragedia.

La iniciativa presentada por el gobernador de Puebla se llama, paradójicamente, Ley para proteger los Derechos Humanos y que Regula el uso Legítimo de la Fuerza por parte de los Elementos de las Instituciones Policiales del Estado.

En su numeral 44 se lee que queda prohibido el uso de armas de fuego para la dispersión de manifestaciones. Sin embargo, se contempla la utilización de las mismas para preservar la vida o evitar afectaciones a la integridad física graves, tanto de policías como de terceros.

Los elementos de las fuerzas de seguridad deberán adoptar las medidas necesarias para evitar el accionamiento de las armas de fuego que ponga en riesgo a personas distintas del agresor.

El ordenamiento ya fue bautizado como la Ley Bala por la aguerrida panista poblana, Ana Tere Aranda, extitular de la Sedesol en los tiempos de Fox.

Ojalá no cunda el ejemplo de Moreno Valle.

Un mal rato le hicieron pasar a Laura Arellano, presidenta provisional del PRI-DF las llamadas Mujeres de Hierro —asociación que encabezan Verónica Senties y Lorena Villavicencio—. Le cuestionaron su ambigüedad frente al caso de Cuauhtémoc Gutiérrez, separado del cargo que ella heredó, por su supuesta vinculación con una red de prostitución contratada para satisfacer sus fantasías sexuales. “Arellano no cuenta con nuestra bendición. Seguiremos dando la pelea. Vamos por la reestructuración a fondo”, nos dijo Villavicencio.
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