Alerta gringa sobre policías mexicanas

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Francisco Garfias 08/05/2014 01:02
Alerta gringa sobre policías mexicanas

El informe sobre las policías mexicanas que dio a conocer, en el primer minuto de hoy, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) debe haber sacado ronchas no sólo en el búnker de Constituyentes, sino en Bucareli y Los Pinos.

El título del reporte da una idea del contenido: La policía en México. Muchas reformas, pocos avances.

La autora es Maureen Meyer, coordinadora principal del Programa WOLA sobre México.

Leemos:

“Las policías mexicanas todavía están plagadas de corrupción y abusos de derechos humanos, a pesar de dos décadas de reformas.”

Y más adelante:

“Aunque el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha prometido una nueva estrategia de seguridad, su gobierno ha mantenido en gran medida el modelo policial puesto en marcha por su antecesor, el presidente Felipe Calderón.”

WOLA, organización estadunidense que promueve los derechos humanos, la democracia y la justicia social, reconoce que se ha hecho mucho para reformar a la policía en México, pero hace énfasis en el hecho de que el establecimiento de fuertes controles internos y externos “no ha sido una prioridad”.

“La Policía Federal de México pasó de seis mil 500 agentes en 2006 a 37 mil en 2012. El gobierno afirma que esta agencia es ahora una fuerza altamente profesional, pero el número de violaciones de derechos humanos cometidas por sus agentes sigue siendo alarmantemente alto”.

“En 2006, la comisión Nacional de los Derechos Humanos de (CNDH) recibió 146 quejas de violaciones a los derechos humanos por parte de la Policía Federal; en 2012, ese número aumentó a 802”, ilustró.

El Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, tiene allí un monumental reto.

Un mal momento pasó Douglas Quintero, agregado militar de la embajada de Venezuela en México, cuando su paisano, Alberto Vollmer, empresario, se quejó amargamente del gobierno del fallecido Hugo Chávez.

Vollmer, presidente de Ron Santa Teresa, logró la reinserción de violentos pandilleros en una zona caliente de ese país —la tasa de homicidios era de 100 por cada 100 mil habitantes—.

Lo hizo solo y a contrapelo del gobierno bolivariano. El intento fue un éxito. Hoy la tasa de homicidios bajó a 12 por cada 100 mil habitantes y el programa de reinserción, conocido como Alcatraz, es un ejemplo a seguir.

El agregado militar aguantó vara a pesar de su evidente molestia. Poco después abandonó el salón y ya no volvió.

El empresario habló en el marco de la Semana de la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, patrocinada conjuntamente por el BID y el gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Gobernación. Se desarrolla en los salones del Hotel Four Seasons de la Ciudad de México.

Al evento, espléndidamente organizado por Xiuh Tenorio, director general de Participación Ciudadana para la Prevención Social de la Violencia y la Delincuencia, asisten ministros y viceministros del interior, así como funcionarios y representantes de la sociedad civil de 22 países de América Latina.

Participan igualmente representantes del BID, funcionarios del gobierno federal y académicos.

Miguel Osorio Chong, secretario de Gobernación, está programado para hoy.

Roberto Campa sonríe cuando habla del descarado viraje de Marco Antonio Michel Díaz, exsecretario general del PRI-DF.

Apenas puede creer que hoy se presente como detractor del impresentable Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, sobre quien pesan acusaciones de manejar una red de prostitución para satisfacer sus fantasías sexuales.

Michel asesoró, aconsejó, ayudó al Príncipe de la basura, antes de formar parte del círculo cercano de María de los Ángeles Moreno. Hoy es uno de los firmantes de la carta en la que piden la expulsión de Cuauhtémoc del partido.

“¿Ya se le olvidó a Michel que fue él quien convenció a Cuauhtémoc Gutiérrez de que apoyara a Silva-Herzog en mi contra?”, recordó con ironía el hoy subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Segob.

Gutiérrez llenó de pepenadores el auditorio donde Campa hacia campaña. Lo abuchearon, le chiflaron, lo maltrataron.

Rellenó las urnas para que Jesus Silva-Herzog le ganara en la contienda por la candidatura del PRI a la Jefatura de Gobierno del DF, asegura Roberto.

Michel seguramente ya está enterado de que Aurelio Nuño es el prospecto del presidente para el DF y ahora quiere subirse en ese barco.

A Cuauhtémoc Cárdenas no se le puede “regatear en absoluto” el papel que jugó en la transición política y pacífica del poder en México, considera Silvano Aureoles.

El coordinador de la bancada del PRD en San Lázaro reviro así a las declaraciones del diputado federal de su partido y rabioso partidario del Pacto por México, Julio César Moreno.

A este legislador de Nueva Izquierda nomás no le gustó que el ingeniero haya dicho que vientos de fractura soplan sobre el PRD. La verdad del “líder moral” lo incomodó de tal manera que se desbocó.

Dijo que la “tibieza” y el “mal gobierno” de Cuauhtémoc casi le cuestan el DF al PRD. La emprendió también contra su hijo, Lázaro Cárdenas Batel.

Silvano lo reprobó: “Seguir alimentando posturas beligerantes no ayuda a conciliar. Más bien hay que caminar por la ruta de los acuerdos”.

El coordinador de los diputados amarillos, sin embargo, no coincide con la apreciación de que la fractura interna está cerca.

“No he visto, ni veo en este momento, vientos de fractura. Los he visto en otros momentos porque incluso la propia salida de Andrés Manuel que muchos auguraban que sería el desastre para el PRD, pues no ha sido”, remató.

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