La precaria vida parisina de la hija y la exesposa de Paz

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Francisco Garfias 01/04/2014 02:00
La precaria vida parisina de la hija y la exesposa de Paz

La muerte de Helena Paz Garro removió recuerdos de mis años en París. Me la presentó Raymundo Riva Palacio, por aquel entonces corresponsal de Excélsior en la capital francesa.

Vivía en forma precaria junto con su madre, la escritora Elena Garro. Un cuarto pequeño, muy oscuro, en cualquier barrio parisino. Varios gatos y un olor penetrante acompañaban su día a día.

Salían poco. Preferían las visitas y las conversaciones largas, muy largas.

Las dos mujeres vivían permanentemente quebradas. Pas d’argent. El casero detrás. La amenaza permanente de desalojo.

Eran la hija y la exesposa del gran poeta Octavio Paz.

Una nota de Riva Palacio las arrancó de la miseria. El corresponsal reflejó lo que vio, lo que platicó con ellas, lo que sintió.

El texto provocó irritación en México, pero fue útil.

La cancillería reaccionó. Helena fue contratada como traductora por el consulado de México en Francia. “Cinco mil dólares mensuales”, nos reveló un día. Suficiente para vivir las dos, sin agobios ni presiones.

Fue en 1983. El primer septenio del socialista François Mitterrand. Si mal no recuerdo, la embajada de México en París la acababa de ocupar uno de los más brillantes cancilleres que ha tenido nuestro país: Jorge Castañeda Álvarez de la Rosa, padre del Güero que lleva el mismo nombre.

Por allá andaba también Rafael Tovar y de Teresa, actual director del Conaculta, aunque no recuerdo con precisión si a él le tocó vivir el episodio.

De Riva Palacio heredé la corresponsalía de Excélsior en París meses después. Tiempo después, el intelectual mexicano más importante del siglo XX fue a dar una conferencia a esa hermosísima ciudad.

Le pedí a Helena intercediera para que el poeta me concediera una entrevista. La hija me trajo la negativa acompañada por una sorprendente explicación-consolación: “No es por ti, dice mi papá que ese periódico sirve al Kremlin”.

Ayer leí la noticia en Whatsapp. “Fallece a los 74 años de edad Helena Paz Garro, hija de Octavio Pazy Elena Garro”. Las imágenes arriba narradas desfilaron en mi mente. El deceso ocurrió en Cuernavaca, donde ambas vivieron sus últimos años.

Pensé en la paradoja: se fue un día antes de que Le tout Mexique celebrara los 100 años del natalicio de nuestro único Premio Nobel de Literatura.

Helena está otra vez con Elena. Como en París, hace más de 30 años…

Pasado mañana se celebra el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo que, dentro de poco, será la discapacidad más importante entre los mexicanos.

En nuestro país se estima la prevalencia de uno de cada 100 nacimientos registrados en 2011 por el INEGI. Es decir, de los dos millones 587 mil nacimientos registrados ese año, 25 mil 862 tendrán un trastorno del espectro autista.

La Organización Internacional Autism Speaks sostiene que “el cáncer, el sida y a la diabetes pediátricos, combinados, son menos comunes que el espectro autista”.

Esta realidad en materia de autismo hace imperativo que en México se atienda la falta de armonización de disposiciones legales, políticas públicas y recursos presupuestales, para atender de manera eficaz este creciente núcleo social.

En la Cámara de Diputados ya se mueve una iniciativa en ese sentido. La priista Paloma Villaseñor puso en nuestras manos la propuesta de Ley para la Atención a Personas con Trastorno del Espectro Autista, publicada en la Gaceta parlamentaria el pasado miércoles.

La iniciativa propone la creación del Instituto Nacional para la Atención de los Trastornos del Espectro Autista, como un órgano descentralizado de la Secretaría de Salud. La bronca para hacerlo realidad es la de siempre: presupuesto.

El instituto requiere de una inversión calculada en 400 millones de pesos.

El coordinador de los senadores del PAN, Jorge Luis Preciado, y el expresidente nacional de ese partido, Germán Martínez, desayunaron juntos en el restaurante del hotel Four Seasons.

Larga la charla. Más de hora y media. “¿De qué hablan?” Preguntamos al legislador azul. “De los chismes que vas a publicar mañana”, repuso, mordaz. Germán permaneció muy serio, casi no habló. Preciado bromeó, pero no soltó prenda.

Los que sí se descosieron fueron los maderistas Marko Cortés y Federico Döring. Convocaron a rueda de prensa en el Krystal Grand Reforma (antes Meliá) para festejar la integración del nuevo Consejo Nacional del PAN. Tres a uno a favor de su candidato. “Madero llegó, saludó, provocó efervescencia, aplausos, respaldo, ¡Madero! ¡Madero! ¡Madero!”, narró Cortés.

Ninguno de los dos aceptó que el candidato que busca la reelección se montó en la Asamblea Nacional del PAN para transformarla en un mitin a su favor. Negaron que haya habido un acuerdo con Cordero para que ninguno de los dos aspirantes a la jefatura del partido asistiera al evento. Döring nos dijo incluso que el calderonista le sacó al “aplausómetro”.

Los corderistas, se remitieron a las declaraciones que la presidenta del PAN, Cecilia Romero, le hizo a Óscar Mario Beteta, para exhibir el “oportunismo” de Madero.

Nos mandaron copia de las mismas:

“En el momento en que ambos candidatos declinaron la asistencia a la asamblea, la organización misma, la logística, el ritmo de la sesión del sábado fue organizado en función de que los candidatos no asistirían.

“Y aquí hay un matiz que me permito hacer. No es muy fácil cambiar de cachucha y decir: ahorita soy militante, ahorita soy dirigente, ahorita soy candidato y después ya no soy asambleísta, sino delegado”. 

Los corderistas leyeron el mensaje de Cecilia como un reproche a Madero por cambiar la cachucha de candidato y ponerse la de delegado.

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