Manotazos y mentadas suplían el debate

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Francisco Garfias 19/03/2014 02:01
Manotazos y mentadas suplían el debate

El diputado priista Gerardo Liceaga gritoneaba al petista Manuel Huerta Ladrón de Guevara. “Si tocas (a alguna de las diputadas del tricolor que ocupaban la tribuna) te rompo tu madre. Te voy a partir tu madre, cabrón…”, repetía el otrora conductor de Televisa Deportes, según legisladores que atestiguaron la escena. 

El hombre estaba fuera de sí, molesto, irritado, descontrolado. No escuchaba nada ni a nadie. Sus más de 100 kilos amenazaban con aplastar al chaparrito y regordete legislador obradorista, quien no pierde oportunidad de criticar a “la mafia en el poder” —como la llama su tabasqueño patrón—, sea con el micrófono, sea con mantas, sea como sea.

El tono subía. La calentura también. Aventones, manotazos, jaloneos suplían el debate parlamentario sobre las leyes secundarias que tienen que ver con la pensión universal y el seguro de desempleo.

Alfonso Durazo, del MC, intentaba calmar los ánimos, “!Así no! ¡Hay que dar el debate!”, decía a los más rijosos. Demasiado civilizado para una bronca plagada de mentadas de madre.

El panista José González Morfín, presidente de la Mesa Directiva, intentaba, una y otra vez, restablecer la calma a través del micrófono. Nadie le hacía el menor caso.

Luis Alberto Villarreal, coordinador de los diputados panistas, se olvidó por un momento del escándalo de los moches que lo persigue y pidió a González Morfín llamar al orden a los legisladores alborotados.

Súbitamente apareció en escena José Rangel, hijo predilecto de Atlacomulco. El diputado charolas —mote que se ganó a pulso— iba tan caliente que, sin más, agarró a Ladrón de Guevara de la solapa y lo jaló con todas sus fuerzas para sacarlo de la tribuna.

Un perredista, de nombre Catarino, le llegó por atrás. Lo jaló del brazo con tal fuerza que Rangel rodó por los suelos y ya no la hizo de bronca.

  • El zafarrancho comenzó a gestarse apenas se abrió en San Lázaro la discusión sobre el seguro de desempleo y la pensión universal. El PRI y sus aliados querían votarlos en bloque. La izquierda y el PAN se oponían con el argumento de que ambos se financiarían con la subcuenta mixta de los trabajadores y no con recursos del Estado.

La izquierda y el PAN metieron cuatro mociones suspensivas para evitar la discusión y aprobación de las leyes. No les alcanzó.

Los priistas comenzaron a calentarse cuando varios legisladores de izquierda tomaron la tribuna y desplegaron dos mantas. En una se leía “#EPN Traidor a la Patria”. En otra, “EPN, mentiste otra vez: Le robaste el derecho de vivienda a los trabajadores. Morena, la esperanza de México”.

Era demasiado. Manlio Fabio Beltrones puso en marcha la contraofensiva. Mandó a las diputadas del PRI a recuperar la tribuna. Tarea fácil. En menos de cinco minutos las mujeres la tenían bajo control, no sin jaloneos. Formaron un cerco alrededor del micrófono y obligaron a los izquierdistas a hacerse a un lado.

En ese momento ocurrió lo de Liceaga.

Uno de los que iniciaron la bronca fue el jalisciense Leobardo Alcalá. Este hombre de pelo completamente blanco sacó juventud de su pasado para irle a gritonear y empujar a Ladrón de Guevara. Fue el primero en hacerlo. De allí derivó la bronca.

Volvió a su curul entre abrazos y felicitaciones. Ni su paisano El Canelo Álvarez.

  • En San Lázaro nos dieron un folleto del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. Destaca los aspectos relevantes de las Leyes de Seguridad Social Universal que ayer fueron aprobadas.

Entre los requisitos para tener acceso a la pensión universal destaca: Tener 65 años o más (residentes extranjeros tener al menos 25 años en territorio nacional; y estar inscrito en el Registro Nacional de Población).

Plazos: inicia con un pago mensual de 580 pesos hasta alcanzar un monto de 1,092 pesos en 15 años, actualizados conforme a la inflación.

Seguro de desempleo: pagos mensuales por un periodo no mayor a seis meses. En el primer mes el pago será hasta por un monto equivalente a 60% del salario base del trabajador (SBT), en el segundo mes hasta por 50% y los restantes cuatro meses, hasta por 40 por ciento.

¿Requisitos? Haber cotizado por lo menos dos años. Haber permanecido sin trabajo al menos 45 días naturales. No percibir otros ingresos por pensión o jubilación.

  • Un general de división en retiro nos confiaba ayer lo único que no le gusta del nuevo comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido: que sea un civil.

El general considera indispensable que haya un “absoluto acoplamiento” con las Fuerzas Armadas para que la estrategia de seguridad funcione. Soldados y marinos son los que andan por todos lados y recogen la información. “Sin eso no camina nada”, advertía. Ese “acoplamiento” existía con Mondragón y Kalb. El ahora ex comisionado nacional tiene formación militar.

Uno que sí aprobó al 100 el nombramiento fue el presidente de la Comisión de Seguridad, el priista Alejandro Montano, otrora integrante del Estado Mayor Presidencial. Dijo que con Rubido está garantizado el “engranaje” que permite el funcionamiento de la estrategia de seguridad.

  • López Obrador está convertido en un dolor de cabeza —por no decir otra cosa— del gobernador de Tabasco, Arturo Núñez. Ya no sólo lo regaña públicamente por los retrasos en la aplicación de programas sociales, sino que ayer le pidió que se ampare contra “el robo del petróleo” de Tabasco que, según él, se perfila con la Reforma Energética.

El Peje, quien hizo un “juramento patriótico” de luchar sin tregua contra los cambios constitucionales a los artículos 25, 27 y 28, designó una comisión de incondicionales para que entablen un diálogo con el gobernador.

Núñez debe irse preparando para no hacer corajes. Son puros radicales. Imposible hacerlos razonar: Octavio Romero y Javier May, dirigentes estatales; el senador Adán Augusto López y las diputadas María Fernanda Romero y Lorena Méndez.

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