¿Y el chayo, apá?

COMPARTIR 
Francisco Garfias 25/02/2014 01:59
¿Y el chayo, apá?

El Chapo Guzmán capturado “es un éxito del gobierno de EPN, así haya sido con la colaboración de Estados Unidos. Sería mezquino regateárselo”, escribió en Twitter el diputado del PRD, Fernando Belaunzarán.

Nos pareció un mensaje valiente, objetivo, certero. Lo replicamos en la redes sociales. Nos crucificaron.

Mi cuenta de Twitter (@panchogarfias) se transformó en minutos en hoguera de la Santa Inquisición. Peña no es precisamente muy popular en las redes sociales.

Reconocerle un logro es desafiar al fundamentalismo local. Es convertirse en criatura de la fatwa. Es hacerse cómplice de “la mafia en el poder”.

A Belaunzarán lo quemaron vivo los de la Jihad pejista (así los llama).

A este reportero no le fue mejor. Haber felicitado al diputado por su osadía, desató acusaciones, cuestionamientos sin fundamento, descalificaciones de los sospechosistas de siempre que no toleran a los que piensan diferente.

Los señalamientos convergen casi todos en el mensaje de uno de los tuiteros:

“¿Y el chayo, apá?”

Hablar de un éxito de Peña no es legitimar toda la acción de su gobierno. La captura del capo no se acompaña de avances en la economía. Allí es donde más le duele a la gente.

Ayer nos desayunamos con la noticia de que el desempleo es el más alto en los últimos cinco meses. De la inflación ya mejor ni hablamos. El impacto de los nuevos impuestos pega duro en los que menos tienen.

Más: los expertos adelantan que no se alcanzará la meta de crecimiento del PIB (3.9%) proyectada por la Secretaría de Hacienda para 2014.

El Peje se ha vuelto extremadamente previsible. Mucho antes de que se pronunciara sobre la captura del capo, escuché en una mesa de periodistas el pronóstico de lo que sería su reacción.

“Va a salir con que es una cortina de humo, tenlo por seguro...”, pronosticó Patricia Betaza, conductora del noticiero matutino México al Día, de Canal 22.

Se cumplió textual el vaticinio. En una conferencia de prensa que ofreció el domingo en Querétaro, El Peje dijo:

“Es una cortina de humo para que la ciudadanía tome a segundo plano la carestía de la vida, desempleo, la entrega de los bienes del país y la corrupción.

“No veo otra cosa. Es el circo. A falta de pan, circo. Porque en el fondo no se resolverá el problema de la inseguridad y la violencia que se vive en México.”

Andrés es un hombre que se ha ganado el respeto por su perseverancia y honestidad. Es factor de equilibrio en este país. Pero a menudo sus juicios carecen de solidez. No hay cómo respaldarlos. Son puras descalificaciones.

¿O usted cree que el pobre va olvidar la carestía porque capturaron a Guzmán Loera? ¿El desempleado pondrá en segundo plano su angustia de no tener trabajo? ¿Es un circo la captura del capo más buscado del planeta?

Habrá que preguntarle a López Obrador si él lo hubiese dejado en libertad para no tender “cortinas de humo”.

Da la impresión que le faltan pantalones para admitir los aciertos del contrario.

No deja de sorprender el error de Felipe Calderón en su primera reacción sobre la captura de El Chapo. El expresidente se precipitó. Felicitó al presidente Peña, al general Cienfuegos, al gobierno de la República y a la Sedena.

Pero ni una palabra sobre la Marina, cuyos elementos realizaron una limpia operación en el condominio Miramar de Mazatlán. Ni un solo tiro se disparó.

El panista corrigió después: “Dicen que fue la Semar la que capturó a Guzmán Loera. Felicidades al Presidente y al almirante Soberón y a los marinos por este golpe”.

El expresidente se encuentra en los Emiratos Árabes Unidos, invitado por el emir de Sharjah. La distancia no justifica la equivocación.

Calderón mandó un tercer tuit en el que reconoció: “El equipo creado especialmente en la Semar ha sido muy perseverante. Localizó a Lazcano, a Treviño y ahora a Guzmán Loera. Felicidades”.

Otra vez se olvidó de mencionar que la Marina puso fuera de circulación a Arturo Beltrán Leyva, autollamado Jefe de jefes, y al famoso Tony Tormenta, jefe del cártel del Golfo.

La caída de El Chapo preocupa en Sinaloa. Hay temor de que la ausencia del poderoso capo desate nuevamente la violencia y que los delincuentes menores, que mantenía a raya, vuelvan a hacer de las suyas en las calles.

Guzmán Loera tiene una innegable aura de Robin Hood entre muchos de sus paisanos. Basta con platicar con algunos de ellos para darnos cuenta de que hay incertidumbre sobre lo que se viene después de su captura.

El siguiente párrafo lo retomamos del libro El Último Narco. Chapo, escrito por el periodista estadunidense Malcom Beith (Ediciones B) para ilustrar lo arriba dicho.

Lo transcribimos con la aclaración de que no se trata de hacer la apología de un criminal que ha segado muchas vidas, sino de reflejar el sentimiento que recogió esta completa investigación sobre El Chapo, cuyo nombre apareció, en 2009, en la lista de los más ricos del mundo que publica la revista Forbes.

Dice Beith: “Aunque narcos como El Chapo puedan ser criminales a los ojos de los gobiernos mexicano y estadunidense, los sinaloenses están muy orgullosos de sus jefes de la droga y a menudo operan con un código que a menudo se compara con el omertá de la Cosa Nostra siciliana” (página 26).

Y más adelante: “Mientras los políticos han robado cofres del estado y han fallado en el cumplimiento de proveer educación y atención médica, los narcos de Sinaloa han pagado escuelas y hospitales y han entregado dinero a iglesias y hogares...” (página 143).

El conocido mexicanólogo George Grayson calificó el libro de “fascinante historia de corrupción, feudos sangrientos y negociaciones de vida o muerte”, mientras que Los Angeles Times dice que es un valiente y rápido recorrido por el peligroso terreno del tráfico de drogas.

Comparte esta entrada

Comentarios

Lo que pasa en la red