El chivo expiatorio del caso Azcárraga

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Francisco Garfias 21/02/2014 02:30
El chivo expiatorio del caso Azcárraga

“¡Qué bueno..!”, soltó el senador del PAN, Javier Lozano, cuando le pedimos un comentario sobre la orden de aprehensión que giró un valiente juez federal en contra del empresario Gastón Azcárraga, expropietario de Mexicana de Aviación, por utilización de recursos de procedencia ilícita.

Los malos manejos financieros de Azcárraga —se quedó con los impuestos de los trabajadores, las cuotas sindicales y favoreció las líneas aéreas de bajo costo que le dejaban más lana, entre otras cosa—llevaron a Mexicana a la quiebra.

Ocho mil trabajadores y sus familias se quedaron en la calle.

Azcárraga es hoy prófugo de la justicia. Ayer nos enteramos que vivía tranquilamente en Nueva York desde 2011. Pero ante la noticia de que la Interpol lo busca ya en 150 países, seguramente ya se movió.

Lozano niega tajante que el gobierno de Felipe Calderón haya sido complaciente con el ahora prófugo Azcárraga, quien llegó a ser considerado como uno de los 100 empresarios más ricos de México. Dice, por ejemplo, que la integración de los expedientes y la relación de impuestos no enterados, entre otras cosas, se realizó el sexenio pasado.

—¿No hubo cierto laxismo en el sexenio pasado frente a los abusos de Azcárraga? Preguntamos al exsecretario del Trabajo y Previsión Social.

—Eso pregúntaselo a Juan Molina Horcasitas (entonces secretario de Comunicaciones y Transportes).

Lozano no exime de responsabilidad a los sindicatos por la quiebra de Mexicana. “Se negaron a revisar los contratos colectivos, antes de que entrara en concurso mercantil. Pensaron que el gobierno iba a rescatarla”, dijo.

¿Hubiese alcanzado para salvarla? Preguntó. Él mismo respondió: “No lo sé. Pienso que no. Pero cuando quisieron ya no hubo modo: Mexicana ya no tenía aviones, ya no tenía activos, le debía 100 millones al fisco y otros 100 a los trabajadores. Se había quedado sin gasolina”.

El legislador poblano, por cierto, dice que en toda esta historia hay un chivo expiatorio: Manuel Borja Chico, empleado de Azcárraga, a quien hace un año le fue girada una orden de aprehensión. “Sólo recibía órdenes de Gastón”, aseguró.

Nos reportan que anoche se reunieron en Oaxaca los gobernadores del PRD. En la agenda del encuentro figuraba la permanencia de Jesús Zambrano en la presidencia del partido hasta que se realice la elección del nuevo dirigente, o si se nombra un interino apenas termine el periodo para el que fue electo.

Chucho ha reiterado que se va si así lo deciden las instancias del partido. Su periodo termina en marzo. Fuentes del amarillo nos aseguran que los bejaranos de IDN no son los que aprietan para que haya un interino, “sino gente de Amalia, Sotelo, Barrales y Ebrard”.

Corren versiones de que algún gobernador aconsejó a Los Chuchos no romper con Marcelo por ningún motivo. Una de las razones esgrimidas es la carencia de perfiles ganadores para 2018.

Las cabales internas dicen que difícilmente el exjefe de Gobierno del DF va a alcanzar la presidencia del partido. Carece de estructura. No tiene corriente. No hay cómo le compita a Carlos Navarrete, candidato de Los Chuchos, quienes son dueños de las estructuras.

Marcelo podría jalar los reflectores que necesita para perfilarse hacia la candidatura presidencial, si acepta la coordinación de la bancada del PRD en San Lázaro en el periodo 2015-2108.

El único que podría evitar que el PRD sea presidido por un integrante de Nueva Izquierda por cuarta vez consecutiva —ya pasaron por el cargo Acosta Naranjo, Jesús Ortega y Jesús Zambrano— es el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Al interior del partido lo ven como la única posibilidad de reagrupar a los perredistas.

Hay muchas voces, incluidas las de los bejaranos y la del coordinador de los senadores, Miguel Barbosa, miembro de las corriente de Los Chuchos, que se han levantado para pedir el regreso del ingeniero, pero éste puso la varilla muy alta: quiere ser candidato de unidad, nombrar el Comité Ejecutivo Nacional, y designar una buena parte de los candidatos a diputados.

El consenso es total. Los senadores del PRI, PAN y PRD respaldaron el punto de acuerdo que exhorta a los titulares de las secretarias del Trabajo y Previsión Social, y a la PGR, a realizar las acciones necesarias para el rescate de los cuerpos de los 63 mineros que quedaron sepultados luego de la explosión de la mina de Pasta de Conchos, en febrero de 2006. Piden también se remita a esa Cámara el avance sobre el dictamen de viabilidad correspondiente.

La legisladora coahuilense del PRI, Hilda Flores Escalera, promotora del punto de acuerdo, nos dijo que el texto se redactó luego de la reunión que sostuvieron, el pasado martes, con los familiares de los mineros enterrados en la que pidieron el rescate de los cuerpos.

“Los senadores acordamos hacer una visita a la región carbonífera de Coahuila a mediados de año”, puntualizó Flores Escalera.

Juan Carlos Romero Hicks confirmó que definitivamente no se va a registrar para contender por la presidencia nacional del PAN. “No hay ni condiciones ni interés”, nos dijo el exgobernador de Guanajuato. Otos seguirán el mismo camino. Al final —ya con Josefina fuera— sólo quedarán los dos viables: Madero y Cordero.

A otro panista, el senador Francisco Búrquez, ya le dicen “el hacedor de milagros”. En su entorno presumen que logró que se sentaran a dialogar sobre la Reforma en Telecomunicaciones dos panistas que tienen posturas radicalmente diferentes: Javier Lozano y Javier Corral. Sería bueno que la versión azul de la multiplicación de los panes se repitiera con Madero y Cordero.

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