“¿Ya eres de izquierda otra vez?”

La nota de la Cuarta Reunión Plenaria de los senadores del PRD se la llevó un invitado: el padre Alejandro Solalinde.

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Francisco Garfias 28/01/2014 01:38
“¿Ya eres de izquierda otra vez?”

René Drucker Colín disparó a quemarropa su pequeña dosis de grilla. “¿Ya eres de izquierda otra vez?”, preguntó a Jesús Zambrano en tono por demás provocador.

Con voz trémula, el presidente del PRD respondió de bote pronto: “¡Ah caray! Siempre he sido... Y a mí nadie me va a dar clases de lo que es ser de izquierda...”.

El titular de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación del DF, hombre cercano a Andrés Manuel, le bajó al tono ya consumada su travesura.

Antes de retirarse, sólo le dijo a Jesús: “Yo no vine a dar clases…”.

La nota de la Cuarta Reunión Plenaria de los senadores del PRD, donde se toparon Zambrano y Drucker, se la llevó un invitado: el padre Alejandro Solalinde.

El defensor de los migrantes habló poco, pero con inusitada dureza. Cuatro párrafos demoledores en los que no se privó de elogiar a Morena, de López Obrador, y aplastar a la dirigencia del PRD.

Los reproducimos casi íntegramente:

“Vaya paquetito que tienen ustedes. Nuestras izquierdas se dividieron y también el PRD traicionó al pueblo de México. Dio la espalda, pactó, se apriió, se aprianizó.

“¿Pero saben qué? Nunca es tarde. Tenemos que buscar la reunificación de las izquierdas respetando de veras y buscando la representación del pueblo.

“Tienen que reconocer que sí se equivocaron, que sí cayeron en la corrupción y que voltearon la espalda al pueblo. Nunca más hay que volver a hacer eso. Todavía es tiempo.

“Aquí hay una fuerza muy grande. Obviamente con Morena, que ha sido un movimiento honesto. Hay que buscar la unidad. Dios nos da la oportunidad para rescatar a México”.

Los aplausos a Solalinde se escucharon y fuerte en el lado donde se encontraban Marcelo Ebrard y los suyos.

Es el ala antipactista del PRD. Las palabras del sacerdote eran música para sus oídos, peor, dinamita pura para el mentado acercamiento de la izquierda.

En la fila principal se encontraban Zambrano, Cuauhtémoc, Barbosa, Silvano, Sánchez Camacho, Dolores, Arturo Núñez y Rafael Moreno Valle; nadie se movió y menos celebró al padre.

Zambrano estaba programado para hablar. La expectativa creció. ¿Qué iría a responder al regaño? Pero el jefe perredista abordó tan sutilmente el tema, que muchos creyeron que lo había dejado pasar.

“No fue un regaño. Le respondí en forma elegante. Le dije que más es lo que nos une que lo que nos separa”, explicaba Jesús en los momentos en que se acercó Drucker a inyectarle más insulina.

La convocatoria de los senadores del PRD fue muy buena. Allí estaban no sólo representantes de todas las corrientes internas del amarillo, sino un espectro mucho más amplio:

Pablo González Casanova, Porfirio Muñoz Ledo, Raúl Álvarez Garín, Gerardo Unzueta, Tere Juárez, viuda de Heberto Castillo, el actor Ernesto G. Cruz, el universitario John Saxe-Fernández, Alfredo Jalife-Rahme y muchos otros.

Nos llamó la atención dos ausencias. El jefe de Gobierno del DF, Miguel Mancera, estaba anunciado como orador en la plenaria. No llegó. ¿Será porque allí se encontraba Marcelo? Es pregunta.

Mancera va hoy”, asegura Barbosa.

Al gobernador morelense, Graco Ramírez, tampoco se le vio en el acto. Nunca estuvo en la convocatoria. ¿Lo invitarían?

Los priistas Raúl Cervantes, presidente de la Mesa Directiva del Senado; y Emilio Gamboa Patrón, coordinador de los senadores del tricolor, le dieron el toque de pluralidad a la plenaria.

Jorge Luis Preciado, coordinador maderista del grupo azul en la Cámara alta, simplemente no fue requerido.

Buscamos a Cuauhtémoc Cárdenas para pedirle una opinión sobre el regaño del padre Solalinde. “¿No se pasó?”, le preguntamos. “Fue un jalón de orejas”, nos dijo el ingeniero y sonrió.

Minutos después, estaba sentado en tête à tête con Jesús Zambrano en la cafetería del Four Seasons. El tema fue las elecciones internas para elegir a la nueva dirigencia nacional.

Hay muchos perredistas que no pierden la esperanza de que Cárdenas regrese a la presidencia del PRD ahora que ya no está prohibida la reelección.

Otro que parecía ajeno a la adrenalina de Zambrano era el anfitrión del encuentro: Miguel Barbosa. El coordinador de los senadores amarillos no se sintió ni tantito aludido por Solalinde. “Un sacerdote tiene que decir lo que piensa”, justificó.

Solalinde fue invitado por Dolores Padierna.

Un día antes, Marcelo Ebrard fue la estrella en el Primer Informe Legislativo del senador del PRD Mario Delgado, celebrado en el Teatro Metropólitan de esta capital.

El ex jefe de Gobierno se llevó el aplausómetro, la nota y los gritos de “¡Marcelo, amigo, la ciudad está contigo!”.

Lo coreaban las mismas personas que momentos antes le echaban porras a sus delegados Víctor Hugo Romo, de Miguel Hidalgo, y Jesús Valencia, de Iztapalapa.

Marcelo, quien se sentó en primera fila y en el mero centro, jaló titulares con declaraciones en las que comparó al PRD con un “partido satélite” del PRI.

El ex jefe de Gobierno fue también tema de conversación que tuvimos con el senador Manuel Camacho Solís, su mentor. Éste lo ubica entre los cinco políticos más importantes que hay en el país.

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